Empezaron en 2009, facturan US$20 millones al año y ahora desembarcaron en España
El objetivo de la compañía es que España sea la puerta de entrada al mercado más grande de regalar experiencias
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La compañía argentina Bigbox, que se especializa en regalar experiencias, desembarcó en noviembre en España con una inversión de 1,5 millones de euros. Según las proyecciones de la firma, en los próximos dos años de su llegada al país duplicarán las ventas del grupo.
Desde su creación en el año 2009, la empresa se expandió a México, Chile, Perú y Uruguay. Hoy en día cuenta con un equipo de más de 150 colaboradores y en lo que va de 2021 facturó cerca de veinte millones de dólares en toda América Latina. Ya con un pie en España, el objetivo es establecerse en este “mercado estratégico” para seguir creciendo en el Viejo Continente.
“España es la puerta de entrada al mercado más grande del mundo para regalar experiencias, estamos hablando de un mercado de 1500 millones de euros. De hecho, fue la inspiración por la cual hace once años empecé Bigbox. Siempre tuve la necesidad de regalar experiencias y, cuando le regalé a un amigo un salto en paracaídas, empecé a investigar si este concepto se podía convertir en compañía. Acá fuimos pioneros y actualmente tenemos la cuota más alta del mercado, pero Europa fue la inspiración”, contó Gastón Parisier, CEO y fundador de Bigbox, en diálogo con LA NACION.
Para el empresario, la curaduría de las actividades que se ofrecen en la plataforma será el diferenciador frente a la competencia. Además, al tener relaciones comerciales desde hace once años con empresas que tiene su sede principal en España, como BBVA y el Banco Santander, hizo que su entrada a un nuevo mercado y su acercamiento a las grandes compañías “sea natural”.
Encerrados en casa: de la crisis, la oportunidad
Al inicio de la pandemia de coronavirus, cuando la población se vio obligada a quedarse en sus casas y los restaurantes y hoteles cerraron sus puertas al público, desde Bigbox pronosticaron un desplome del 80% de sus ventas. Sin embargo, para su propia sorpresa, el negocio remontó por la necesidad que tuvieron las áreas de recursos humanos en ofrecerle entretenimiento remoto a sus empleados. El también llamado “salario emocional”.

“Creamos más de 500 experiencias para disfrutar en casa. Delivery, cursos de idiomas, musicales, de programación, incluso teníamos packs de spa en casa. Las empresas necesitaban estar cerca de sus empleados pese al aislamiento y buscaron este tipo de opciones para motivar y fidelizar a sus trabajadores”, agregó Parisier.
Pre-pandemia, el 80% de los clientes de Bigbox eran consumidores finales que buscaban regalar experiencias, mientras que el 20% restante era empresas. Un año después, la venta corporativa creció 120% y hoy en día la clientela está divida en un 50-50%.
“Antes las compañías invertían muchísimo dinero en el equipamiento de sus oficinas, hasta algunas tenían peluquerías. Hoy, como la gran mayoría de las empresas generaron esquemas de trabajo remoto, tuvieron que crear nuevas propuestas de fidelización basadas en las experiencias. A fin de 2020 Bigbox creció un 10% en ventas, que hasta parece poco, pero es que fue totalmente opuesto al escenario de crisis que habíamos imaginado”, indicó.
A casi dos años de iniciada la pandemia, el empresario remarcó que la emergencia sanitaria aceleró la globalización y eso les permitió trabajar en la expansión. “Junto al salario emocional y la revalorización de las experiencias después del encierro, hizo que se transforme en un momento muy positivo para nuestra industria. Nos permitió pensar en grande”, concluyó.
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