Julián de Diego: “Hay que pasar de la cultura de la inflación a la de la productividad”
El consultor y catedrático de Derecho del Trabajo analizó los alcances de la reforma laboral, el impacto de la inteligencia artificial y el mapa social de la Argentina
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“Tenemos que volver a estudiar el Derecho Laboral”. Así lo advirtió Julián de Diego, catedrático de Derecho del Trabajo y director del posgrado en Recursos Humanos de la UCA, a la hora de analizar el nuevo paradigma planteado por la modernización laboral en el país.
Con más de 4000 colaboraciones en revistas especializadas, 24 libros, tres tratados y numerosas colaboraciones en obras colectivas, el especialista reconoció que esta no es una reforma aislada, sino que consta de 198 artículos que fueron ensamblados dentro de la legislación laboral existente y que “obliga a repensar todo”. En esa línea, tras la publicación de dos libros sobre el tema, reconoció: “Tiene como propósito mejorar las condiciones de trabajo, no solamente de las empresas, sino también de los trabajadores”.
En diálogo con José Del Rio, secretario general de Redacción de LA NACION, de Diego señaló la transición hacia un modelo centrado en la eficiencia. “La propuesta es salir de la cultura de la inflación con la actualización de los convenios colectivos a través del IPC, y pasar a la cultura de la productividad con el salario dinámico”, indicó en el marco del Summit de Recursos Humanos realizado hoy.

Para que este esquema sea virtuoso -subrayó- es indispensable un marco de crecimiento económico y una mejora en la calidad institucional. “El crecimiento económico está asociado con la mejora de la calidad de vida y con la mejora de la calidad también institucional, que tiene que tener toda la estructura jurídica para darle fortaleza al sistema laboral, que tiene que ser un sistema laboral registrado. Hay que tener en cuenta que hoy tenemos 8 millones de trabajadores fuera de la economía formal”, enfatizó.
En este sentido, señaló que la reforma promueve una descentralización de la negociación colectiva, priorizando los convenios por empresa sobre los de actividad. “Dentro de la reforma, prevalecen los niveles de negociación más cercanos a los trabajadores y no a los que están más lejos, como son las federaciones”, explicó, a la vez que consideró que esto fomenta la paz social al discutir realidades pragmáticas de cada compañía en lugar de teorías.
Certeza jurídica: el caso Vizzoti y el FAL
Sobre la litigiosidad, de Diego destacó que la reforma incorpora decisiones jurisprudenciales previas para dar claridad. Un ejemplo es el fallo Vizzoti, ahora integrado al artículo 245 de la Ley de Contrato de Trabajo. “La indemnización por despido nunca va a ser inferior a dos tercios de la mejor remuneración mensual, normal y habitual”, precisó, lo que pone fin a discusiones judiciales históricas.
En otro orden, respecto al Fondo de Cese Laboral (FAL), un sistema de aportes de las empresas para pagar indemnizaciones, aclaró que su reglamentación fue diferida por el Gobierno para sostener el equilibrio fiscal. Sin embargo, resaltó su valor social: “En el 80% del empleo registrado que está en las pymes, solamente una cuarta parte cobra la indemnización por despido cuando lo despiden”, debido a la falta de respaldo financiero de las pequeñas empresas. El FAL -explicó- aseguraría ese cobro para todos los trabajadores.
Inteligencia artificial: ¿aliada o amenaza?
A la hora de analizar los cambios en el mundo laboral, de Diego advirtió sobre otra fuerza transformadora: la tecnología. El especialista describió a la inteligencia artificial como un fenómeno que está produciendo transformaciones profundas, llegando a citar preocupaciones sobre su rol como un posible sustituto del pensamiento humano.
No obstante, alertó sobre sus fallas: “La inteligencia artificial también tiene muchos fallos, muchos errores... a veces divaga y a veces cita antecedentes que son inexistentes para cubrir la expectativa”. Esta problemática -explicó- ya se observa en el ámbito judicial y académico, donde se detectaron tesis elaboradas casi íntegramente por IA y escritos judiciales con jurisprudencia inventada.

“Las nuevas tecnologías están produciendo estragos en el mundo. El papa León XIV está sacando una encíclica en donde trata el tema de la inteligencia artificial y dice que es una especie de monstruo devorador de empleos que está generando transformaciones importantísimas aún en empresas que eran los grandes empleadores a nivel global, con el agregado de que los puestos de trabajo que se pierden quedan destruidos. Hay un proceso de sustitución muy grande: sustituye el pensamiento humano, a veces haciéndole propuestas alternativas”, enfatizó.
El mapa de la realidad argentina
Al analizar la microeconomía, de Diego trazó un panorama de tres velocidades:
- Los sectores “ganadores” (el 30%). Este grupo -indicó- está compuesto por empresas (pequeñas, medianas y grandes) vinculadas al mundo que crece y se desarrolla, y mencionó específicamente al agro, la minería, la energía (petróleo y gas), el litio, el sector financiero y la industria farmacéutica. Y precisó que tiene niveles salariales que, como mínimo, duplican la canasta básica (que sitúa en $1,6 millones), permitiendo una vida digna con ingresos que en algunos casos llegan a los $5 o 6 millones.
- La clase media (el 50%). Dentro de este grupo -consideró- hay un sector por encima de la canasta básica, un sector intermedio bajo convenio pero por debajo de dicha canasta, y un sector pegado a los grupos más necesitados.
- Los sectores en estado de precariedad (el 20%). Este grupo -describió- está integrado por personas que están debajo del nivel de pobreza y en un estado de precariedad muy significativo. Según indicó, se trata de grupos excluidos, muchas veces sin capacitación, que perciben ingresos insuficientes (por debajo de los $600.000 u $800.000) y que requieren asistencia en el mediano plazo.
En esa línea, de Diego fue crítico con el actual nivel del Salario Mínimo Vital y Móvil, al que irónicamente denominó “Salario Mínimo, Mortal e Inmóvil”, señalando que con $363.000 al mes las personas no pueden sobrevivir. “Hay una necesidad de una mejor redistribución de los fondos. La Argentina tiene todos los desafíos que tiene que enfrentar y esos desafíos son todos muy positivos, pero son de mediano plazo. En el mediano plazo ese grupo social va a necesitar asistencia”, enfatizó.
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