
La quiebra de Garbarino: qué bienes serán rematados y cuánto valen
La Justicia puso en marcha las primeras dos subastas de activos de la empresa, con una base de más de $22 millones
5 minutos de lectura'

La caída de Garbarino entra en una nueva etapa. Después de más de cuatro años de concurso preventivo y de la quiebra decretada en marzo, la Justicia comenzó a transformar en dinero algunos de los activos que quedaron de la histórica cadena de electrodomésticos.
El Juzgado Nacional en lo Comercial N° 7, Secretaría N° 14, oficializó la puesta en marcha de dos subastas electrónicas. La primera corresponde directamente a Garbarino y reúne siete lotes con una base conjunta de $9,3 millones, mientras que la segunda pertenece a Garbarino Viajes y comprende cinco lotes por $13,1 millones.
En el caso de Garbarino, la subasta comenzará el 24 de septiembre y finalizará el 7 de octubre. Los interesados deberán inscribirse hasta el 21 de septiembre en el Registro de Subastas Electrónicas Judiciales. En Garbarino Viajes, el remate comenzará el 1° de octubre y terminará el 15 de octubre; la inscripción estará abierta hasta el 28 de septiembre.
Una camioneta y los restos de los locales
En la subasta de Garbarino, el activo de mayor valor es una Citroën Berlingo Furgón, con 258.007 kilómetros. La base fue fijada en $7,5 millones más IVA, aunque se aclara que el comprador también deberá asumir las deudas de patente generadas desde la declaración de quiebra.
El proceso también incluye siete zorras hidráulicas portapallets, con una base de $450.000; unos 22 racks para redes informáticas, routers y otros componentes, por $850.000; y un lote de aproximadamente 70 matafuegos, extintores, carros, detectores de humo, mangueras y cartelería contra incendios, con una base de $100.000.
Además, se rematarán materiales para recupero, estanterías, lockers, cámaras de seguridad, dispositivos de cobro y alrededor de 140 paneles de iluminación, además de mamparas, exhibidores, cajoneras, sillas, muebles, herramientas y otros elementos utilizados en los antiguos locales. Estos últimos lotes tienen bases de entre $80.000 y $250.000, según el caso.
En tanto, en la subasta de Garbarino Viajes, la agencia de turismo que integraba el grupo, los cinco lotes tienen una base total de $13,1 millones. El de mayor valor reúne mobiliario de oficina y tiene una base de $6,8 millones.
Otro lote incluye 12 monitores LED, teclados, mouse, impresoras y destructoras de documentos, con una base de $3,2 millones. También se ofrecen muebles, equipamiento de oficina y elementos de uso cotidiano, entre ellos una heladera, un microondas, una cafetera y una caja fuerte digital de acero.
Los dos procesos corresponden a sociedades diferentes y, por lo tanto, tramitan en expedientes separados.
El final de una de las grandes cadenas argentinas
Fundada en 1951, la compañía llegó a superar las 200 sucursales y a emplear a unas 4000 personas. Además del negocio de electrodomésticos y electrónica, el grupo había construido un conglomerado que incluía a Compumundo, Garbarino Viajes y dos plantas industriales ubicadas en el sur del país.
En junio de 2020, la familia Garbarino vendió el grupo —ya en crisis— al empresario Carlos Rosales, quien había planteado entonces una reconversión basada en una reducción de la red de locales y un mayor peso del comercio electrónico y la logística. Sin embargo, la estrategia no logró revertir el deterioro. En noviembre de 2021, Garbarino se presentó en concurso preventivo y despidió a alrededor de 1800 trabajadores.
El concurso se prolongó durante más de cuatro años. La empresa no consiguió las mayorías necesarias para aprobar un acuerdo con sus acreedores y tampoco prosperó el procedimiento de cramdown, que permitía que terceros presentaran una oferta para quedarse con la compañía. Finalmente, en marzo de este año, el Juzgado Comercial N°7 decretó la quiebra y ordenó avanzar con la liquidación de sus activos.

En diálogo con LA NACION al momento de decretar la quiebra, defendió su paso por la empresa y atribuyó el desenlace a la situación macroeconómica, las medidas del gobierno de Alberto Fernández y a las restricciones que enfrentó el sector durante la pandemia.
“Compramos una empresa que ya estaba profundamente en crisis. Estaba prácticamente en cesación de pagos y tenía apenas $30 millones de capital de trabajo. La adquirimos cuando nadie la quiso comprar a cambio de un peso y hacernos cargo de la deuda”, había afirmado Rosales, que quedó inhabilitado por la Justicia para ejercer el comercio.
Según el empresario, el diagnóstico inicial quedó rápidamente desactualizado cuando avanzó la gestión. “Hicimos un proceso de due diligence en plena pandemia y nos encontramos con un problema mucho más profundo. Pero ya estábamos en el partido y lo íbamos a jugar”, señaló.
En paralelo, Rosales también insistió en que el desenlace podría haber sido distinto en otro contexto económico. “Si en la Argentina de 2021 hubieran existido condiciones de seguridad jurídica y estabilidad como las que hay hoy en el país, ni por asomo Garbarino hubiera quebrado”, sostuvo.



