Sebastián Serrano: “En dos o tres años vamos a ver el verdadero impacto en la humanidad de la tecnología blockchain”
El fundador y CEO Ripio es uno de los mayores expertos globales en criptomonedas y tecnología blockchain. En esta nota te explica por que “las cripto no son una burbuja” y cómo vivió el crecimiento parabólico de su compañía.
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“Desde que surgió en 2008, la tecnología blockchain se viene desarrollando en ciclos muy marcados: hubo uno en 2012-2013, otro en 2016-2017 y ahora estamos en medio de un tercero. Y tras ese momento de efervescencia, que trae atención y trae inversiones, viene otro de chequeo y correcciones. Creo que va a haber otro ciclo muy fuerte en 2024-2025, cuando los miles de millones que ahora se están invirtiendo maduren y empecemos a cosechar los frutos de lo que se está trabajando”.
Las palabras -que parecen dosificar partes iguales de entusiasmo y pies en la tierra- corresponden a Sebastián Serrano, el CEO y fundador de una de las primeras compañías argentinas en olfatear el negocio que podían ofrecer las criptomonedas: se llama Ripio, nació en 2013 y tiene casi tres millones de usuarios entre nuestro país y Brasil, aunque el proyecto está en pleno proceso de ampliarse hacia todo el continente. De hecho hace poco la empresa accedió a una ronda de capitalización de 50 millones de dólares en la que sumó como inversores al CEO de Mercado Libre Marcos Galperín y de Globant Martín Migoya y muchos aseguran que va camino a convertirse en el próximo unicornio local.

“Nuestra misión es proveer acceso a esta tecnología, y creo que en parte hemos sido los catalizadores de que la Argentina sea uno de los países con mayor adopción de cripto a nivel mundial: en Ripio hemos hecho un trabajo gigantesco en lo que es educación sobre esta tecnología”, añade Serrano para referirse a los tutoriales para aprender a usar la plataforma, el canal de YouTube Ripio TV y Launchpad, una herramienta que incluye guías, podcasts y artículos para “despegar hacia la nueva economía digital”.
La magnitud del impacto
De acuerdo al ejecutivo, lo más interesante de este mundo es que se trata de algo muchísimo más grande que el dinero digital. “Estamos hablando de una plataforma de registro de propiedad y cómputo descentralizado en la que podemos confiar”, dice, y para respaldar su afirmación acude a un ejemplo en boga: el registro de arte digital a través de los NFT, catalogados como “la inversión del momento”.
“Hablamos de una tecnología que va a impactar muchísimo en la humanidad y en la forma en la que las personas interactuamos y registramos valor”, asegura Serrano y enseguida pone en jaque la acusación de que las criptomonedas podrían representar una nueva burbuja.

“Para que fuera una burbuja lo que debería suceder es que esto crezca y eventualmente explote hasta caer a cero. Y la verdad es que cuanto más pasan los años, cuanto más la tecnología se consolida, cuánta más interacción existe, cuantos más usos aparecen, desde el mencionado registro de arte pasando por el envío de remesas, o la inversión por parte de corporaciones, o incluso de países, como es el caso de El Salvador, más difícil se vuelve hablar de una burbuja. Puede haber períodos de euforia y corrección –reconoce-, aunque estos ciclos van a ser cada vez menos volátiles en la medida en que estemos más metidos en el tejido social”.
Un crecimiento “parabólico”
“Hacer camino”, esa es la razón de ser del nombre Ripio, ligado también al pasado patagónico de su alma mater que, criado en la localidad rionegrina de Choele Choel, hizo sus primeras armas en tecnología de la mano de una Commodore 64, arrancó a programar desde muy chico y ayudó incluso a desarrollar el primer proveedor de Internet de su ciudad.
Ripio lleva el mérito de haber desarrollado el primer procesador de pagos en bitcoin de América latina. En 2014 lanzó la billetera digital Ripio, con la que los argentinos pudieron empezar a comprar y vender bitcoins en pesos a través de una plataforma sencilla y segura.
“No somos una empresa nueva: Ripio cumplió ya ocho años. Pero el último en particular ha sido de un crecimiento parabólico”, define Serrano sobre la empresa que en marzo del año pasado tenía 400 mil usuarios y hoy alcanza los 2,8 millones.
Para la compañía ese despegue resultó “extremadamente desafiante”: pasó de tener 80 a 300 empleados y de hecho tiene hoy 200 búsquedas abiertas para profesionales que pueden estar radicados en cualquier lugar del mundo, “aunque idealmente en la zona horaria de América, entre Madrid y San Francisco, como para poder seguir teniendo reuniones durante el día”, señala el CEO.
Una plataforma como Ripio corre en dos “universos paralelos”: uno global (porque las blockhains no están alojadas en ningún país en particular y los usuarios pueden estar cambiando una criptomoneda contra otra de cualquier parte del mundo); y otra local, porque para la hora de cambiar pesos o reales por criptomonedas sí hace falta trabajar a partir de la regulación nacional, bancos y medios de pago de cada país.
“Hay una capa local que se expande bajo la forma de una empresa tradicional, jurisdicción por jurisdicción, y otra que corre en este universo cripto que no tiene barreras”, apunta Serrano. “Uno de nuestros desafíos es competir cada vez más en la escala global, aunque el plan para el año que viene es terminar de cubrir los países de América Latina para así poder construir desde la región las ‘entradas hacia la autopista’”.

Sobre las “cripto” y su futuro
La blockchain o “cadena de bloques” va mucho más allá de las criptomonedas porque no se trata solo de una moneda virtual, sino de una nueva plataforma de cómputo para la humanidad. “Una plataforma de cómputo en la que todos podemos escribir, pero nadie puede modificar registros. Eso, más su característica de red descentralizada, le da muchísima seguridad”, describe Serrano.
“Por primera vez tenemos un software que puede hacer promesas: y eso hace a la creación del primer activo digital escaso, lo que dispara toda esta revolución”, agrega. De acuerdo al ejecutivo, las principales ventajas de este “nuevo mundo” son tres: una, que requiere de menos intermediarios; dos, que es más eficiente; y tres, que nos permite interactuar a una escala global.
“Creo que los próximos cinco años van a ser de mucha transformación: la de blockchain es todavía una tecnología temprana. Si hoy quisiéramos que toda la humanidad hiciera transacciones sobre las cripto la capacidad de la red no alcanzaría –concluye-. Es algo que se está desarrollando. Y por eso creo que en los próximos dos o tres años vamos a ver la verdadera revolución”.
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