Son argentinos, arrancaron en el living de sus papás y hoy llegan a una de las pasarelas más importantes del mundo
Los tres hermanos crearon una marca de ropa y rompieron con la mala prensa que tienen los clanes
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El concepto clan puede tener mala prensa, un círculo cerrado con códigos propios y poca flexibilidad, pero esta historia de emprendedores rompe ese estigma. Micaela (30), Sol (27) e Ilan (22) Szpigiel son hermanos y hace apenas cuatro años lanzaron una marca de ropa a la que no dudaron ponerle Casaclan. El proyecto que viajará sin escalas de Instagram a la gran manzana.

La empresa fue elegida como una de las marcas argentinas emergentes más influyentes en la moda streetwear y la próxima semana se presentarán en uno de los desfiles más importantes del mundo; el New York Fashion Week con su pasarela en el Sony Hall.
Los inicios
El proyecto creado en 2022 puso el foco desde el primer día en el diseño del estilo streetwear.
Los Szpigiel heredaron de sus padres la pasión por las pilchas. Fue una experiencia de desarraigo y resurgimiento la que motivó a los hermanos a jugarse por un sueño.
Cerca de la crisis de los años 2000; la familia tomó la decisión de irse a vivir al exterior. En 2007, volvieron a la Argentina y es en ese entonces que los tres logran identificar su vínculo incondicional como elemento clave e infaltable en cada nuevo armar de maletas.
Ilan llegó sin saber hablar español. Hoy es licenciado en Administración de Empresas y maneja la parte comercial de la empresa. Una prueba de su tenacidad.

“El proyecto nació de un sentimiento de incondicionalidad, y amor de hermanos. Es la excusa para que, a pesar del crecimiento y los caminos que tome cada uno, siempre tengamos el momento de sentarnos en la misma mesa”, explica Sol. De hecho el lema de la marca es “First Brothers, 2nd* any sh#t”, un valor que fue cultivado desde su infancia.
La historia del emprendimiento en un corto

El germen del proyecto arrancó tras la pandemia. “Durante la cuarentena estábamos todo el tiempo juntos y cuando salimos, sentimos que debíamos emprender algo juntos para mantener esa conexión. Nos extrañábamos”, dan más detalles de la historia los hermanos que arrancaron con US$200 en el living del departamento que sus padres alquilaban en Villa Crespo.
Sin experiencia y con ese capital mínimo inicial, decidieron lanzar su proyecto con cuatro buzos –dos blancos y dos negros- que vendieron entre amigos y una infinita convicción de que sería un camino difícil pero lo iban a lograr.
El desafío de volverse aspiracional
El boca en boca fue un factor fundamental para los Szpigiel, quienes lejos de quedarse con los brazos cruzados ante los imprevistos y adversidades que el destino les iba presentando, recuerdan con cariño aquella tarde lluviosa donde tocaron la puerta de un tallerista -“angelado” - en sus palabras, el cual desentendido pero confiado, abrió sus puertas y los guió para llegar a fabricar cantidades impensadas para el emprendimiento que hoy ser convirtió en una marca con peso propio.
Comenzaron estampando en una mercería del barrio La Boca, hasta ese entonces, el único lugar en el que les aceptan producir mínimas cantidades. “Todos nos pedían desde 300 prendas por modelo pero nosotros podíamos hacer pocas, no más de diez de cada diseño”, recuerdan. Tal vez, el secreto de su éxito: que cada colección sea diseñada desde cero y en cantidades limitadas lo que termina generando un efecto aspiracional y de sentido de pertenencia y exclusividad, clave para enamorar a las nuevas generaciones cada vez más difíciles de sorprender. “La decisión no fue fácil. Hay que animarse a renunciar al volumen cuando un modelo es un éxito y la gente lo pide”, reconoce Micaela quien maneja la parte financiera y estima que llevan vendidos más de 50.000 prendas desde 2022.

“Presentábamos los modelos en las redes y antes de tener la producción estaba vendida porque nos manejábamos con preventas, lo que nos obligaba a quedarnos noches enteras empaquetando para cumplir con los plazos”, relata Sol, que además de fundadora lidera el equipo de comunicación y marketing con el objetivo de abrir las puertas del clan al mundo.
Además; recuerda cuando sus padres les informaron que se irían del departamento porque “la casa estaba invadida por las cajas”.
El desafío al que se enfrentaron no fue fácil: crecer en la competitiva industria textil. Hoy venden más de 24.000 prendas anuales a través de su concept store en Buenos Aires, y los números superaron todas sus expectativas. “Supimos desde el primer día que no solo queríamos vender ropa –hay mucha competencia- sino una historia, una experiencia, que la gente se sienta parte de algo, de una comunidad, del clan”, revelan la fórmula que les permitió alcanzar más de 50.000 seguidores orgánicos en Instagram y recuerdan con cariño una charla con un ser querido del rubro que les recalcó que su verdadero secreto siempre será ser ellos mismos.
El secreto mejor guardado
Si bien hoy producen entre 150 y 200 por modelo, replican la fórmula del comienzo: cuando se agota la prenda no se repite más. También rompieron el ritual de la industria de sacar colecciones por temporada. Lo de ellos es non stop durante todo el año: cada mes sacan drops –cápsulas de ítems exclusivos- con cerca de 15 diseños distintos.
Lejos de desvelarse por la incertidumbre que genera el proceso creativo en cada nuevo modelo, los emprendedores reconocen que Instagram se volvió su canal directo y donde crearon una comunidad con los clientes más fieles bajo el nombre “mesa chica” con el fin de lograr un acercamiento a ese clan fiel que los elegía una y otra vez. “Les consultamos todo, los colores, los nuevos modelos, son parte creativa del proyecto”, explican los Szpigiel que desde hace cuatro años reinvierten todas las ganancias que genera el negocio.

Hace pocos meses inauguraron la casa del clan en el mismo departamento que sus padres abandonaron por el vertiginoso crecimiento del emprendimiento. Sin embargo, los sueños no paran y planean abrir una gran tienda que funcione como punto de encuentro para su comunidad y epicentro del movimiento cultural que generaron. Aunque ahora el foco está puesto en la presentación que realizarán el 15 de febrero en La Fashion Week de Nueva York.
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