
Obituario de la sinergia
Fue justamente un lunes como hoy cuando el gurú de la cortada de la calle Estomba declaró: "Lo prometo, voy a suprimir de todos mis PowerPoint la palabra «sinergia»". El compromiso público que tomó el decano del management frente a sus seguidores no alcanzó. A los gritos le exigieron que retire definitivamente ese vocablo no sólo de sus presentaciones, sino también de su vocabulario. "Lo haré", dijo con un tono demagógico.
El mundo empresario argentino no sería el mismo sin la palabra "sinergia". Debe de haber pocos ejecutivos sub 45 –estoy tentado a decir ninguno, pero me voy a abstener de hacerlo– que no la hayan pronunciado centenares de veces en su vida corporativa. Una generación entera forjó su carrera profesional detrás del término en cuestión.
Fueron años de sinergias varias. Comercial, marketing, finanzas, directores, logística... Todos "sinergizados" por algún PowerPoint revelador, una verdadera orgía de comunidad corporativa impostada.
Patricio Guitart vivió estos años en una verdadera jungla de "sinérgicos". Es profesor de Sistemas de Dirección y Control y director del Centro de Innovación & Estrategia del IAE. "El concepto de sinergia refleja un fenómeno por el cual actúan en conjunto varios factores o varias influencias creando así un efecto más grande que el que hubiera podido esperarse si aquéllos hubieran operado independientemente. El tema es que cuando aplicamos este concepto al mundo de las empresas no siempre es así", dice.
El término fue puesto de moda en 1989, cuando Stephen R. Covey escribió el libro Siete hábitos de la gente altamente efectiva. El sexto hábito de aquel mega best seller, que vendió 25 millones de copias y se tradujo a 38 idiomas, justamente se llama La sinergia. Desde entonces, los grandes gestores de las empresas modernas nunca dejaron de usar aquel término. "Creo en general que no entendemos qué es la sinergia. Quizá sea mejor no utilizar el término. Además, muchas personas, y también empresas, son expertas en matar el impulso de la sinergia muy rápidamente", dice Guitart.
¿Cuál es la razón del fracaso del término? El profesor dice que es muy complicado lograr mayor sinergia si el "yo" es más importante que el "nosotros". Y remata: "Cuesta mucho trabajar en equipo".
Quizás ahí esté el meollo del asunto. Los modernos ejecutivos con su sinergia en la punta de la lengua suelen ser hombres de egos de importantes dimensiones. Y, justamente, el bastardeado término exige dejar de lado lo individual por lo general.
Fue el gurú de la cortada de la calle Estomba el que clarificó el asunto. "No me pida que lo pronuncie porque prometí no hacerlo nunca más. Pero lo que sucede es que los grandes predicadores de esta palabrita, del trabajo en equipo, suelen esconder su verdadera intención: «Que trabajen otros, así los méritos me los llevo yo»", dijo y se fue. Claro que antes se hizo tiempo de sacarme una promesa: no usar más la palabra "sinergia" después del punto final que precede esta nota.







