
Onda verde: la venta de césped se multiplicó por diez en una década
Se puso de moda a partir de la proliferación de countries, pero también se coloca en obras públicas y canchas de fútbol, rugby, polo y golf; la variedad estrella es la grama bahiana
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Lejos quedaron los tiempos en los que se sembraba la semilla en primavera a la espera de ver aparecer los brotes verdes en el patio, el parque o la cancha de fútbol. Desde la década de los noventa, cuando se empezaron a multiplicar los countries, el césped llega en panes, cuidadosamente cultivado en otro campo y comercializado por una empresa dedicada al rubro, listo para que el paisajista o parquizador lo coloque a modo de mullida alfombra. Claro que el negocio creció a medida que proliferaron los barrios cerrados, y hoy se venden diez veces más metros cuadrados que hace una década.
La moda de comprar el césped en panes se convirtió así en un negocio, no solo para las cuatro grandes empresas que dominan el mercado local, Nuevos Verdes, New Grass, Edín y Cynodon, sino también para medio centenar de productores familiares que vieron en la actividad la posibilidad de poner su emprendimiento.
A la demanda habitual de los clientes particulares, hay que sumarle la de los clubes de fútbol, rugby, golf o polo. Sin ir más lejos, el campo de juego de Bombonera, el estadio de Boca Juniors, fue cubierto por completo en diciembre con panes provenientes de las hectáreas que Nuevos Verdes tiene en Mendoza: fueron 8160 metros cuadrados, que, traducidos en billetes contantes y sonantes, son $ 367.200.
Leandro Borgo, gerente de Ventas de Nuevos Verdes, da una idea de cómo evolucionó este negocio en la última década, sobre la base de su propia operatoria. "En ventas, hoy el mercado es diez veces mayor que en 2004. Nosotros pasamos de vender 50.000 metros cuadrados por año a entregar 500.000", precisa el ejecutivo.
La vedette del momento en cuanto a especies es la brama bahiana, que, con 400 hectáreas sembradas, representa 90% de lo que se vende en el país. Otras variedades son Bermuda, Kikuyo, Tifway 419, Zoysia y Paspalum. Andrés Markus, del área de ventas de Bahiana de Robles, una empresa mediana, detalla que la comercialización se hace siempre en panes y se lo mide por metro cuadrado. "En un metro cuadrado entran cuatro panes de 60 centímetros por 41", comenta.
Sebastián Gil Garro, dueño de New Grass, explica que la grama brasileña y el resto de las especies se impusieron a la tradicional siembra, porque es más fácil de mantener, no tiene malezas que muchas veces crecían junto con el césped tradicional y solo requiere un buen regado para su mantenimiento. "El negocio empezó a crecer en los noventa cuando aparecieron las primeras empresas", dice.

¿Los precios? Bermuda es la más económica y vale $ 45 el metro cuadrado. Le siguen Tifway, $ 47; Quicuyo, $ 53, y la grama bahiana, $ 67. Estos son los precios a consumidor final, pero cuando se vende a profesionales baja unos $ 10 cada variedad. Bermuda se usa mucho en las obras públicas, Kikuyo se empleaba bastante en los 70, pero hoy está en decadencia; Tifway 419 está en auge porque se vende para canchas de golf, fútbol y polo; Zoysia no ha tenido un gran auge comercial, y Paspalum es un pasto que solo se aplica en ciertas regiones, porque soporta el agua salada.
Pablo Belucci es un emprendedor particular, que empezó hace siete años con una superficie chica, 10 hectáreas (los grandes tienen entre 100 y 150). "Hago todo tipo de especies porque quiero dar una oferta completa. Es un proceso que dura un año; algunas variedades hay que sembrarlas, pero en otras vienen solas después de la primera cosecha, ya que su raíz genera una nueva planta", comenta.
La rentabilidad ya no es lo que era hace cinco años, porque hay muchos competidores que, atraídos por la moda y el precio de venta, se metieron en el negocio. Antes, quedaba una rentabilidad en grama de 55/60%, mientras que en la actualidad cayó a 30%. Belucci estima que en el futuro solo va a ser rentable el negocio de volumen, porque la grama va a bajar de precio y se va a necesitar mucha cantidad para lograr la misma ganancia.
Hay productores que además hacen la colocación y cobran $ 20 más por metro cuadrado. Pero la mayoría vende a parquizadores o paisajistas, que son los instaladores. Graciela de Tezanos Pinto es una de estas paisajistas, que hacen realidad el jardín soñado. Al hablar de su trabajo cuenta que lo principal es un buen riego inicial, para que prendan bien los panes a la tierra negra. "A los 10 días ya hay que hacer el primer corte medio alto y, a la semana, otro corte normal. Según la variedad seleccionada, también hay que fertilizar en las épocas correspondientes y cuidar de que no aparezcan hongos", explica la especialista.





