Oreste Berta, el mago del automovilismo que innova desde Alta Gracia para el mundo

Oreste Berta fue el preparador de autos imbatibles como la coupé Renault Fuego de TC 2000 con la que Juan María Traverso salió campeón seis veces. Vice en Córdoba, donde habló con LA NACION.
Oreste Berta fue el preparador de autos imbatibles como la coupé Renault Fuego de TC 2000 con la que Juan María Traverso salió campeón seis veces. Vice en Córdoba, donde habló con LA NACION. Fuente: Archivo
Gabriela Origlia
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22 de mayo de 2019  • 08:30

CORDOBA. En el mundo de los fierros es, simplemente, "el Hacedor" o "el Mago". Los expertos aseguran -con fundamentos- que es el mayor innovador en el automovilismo argentino. A poco de cumplir 81, Oreste Berta vive entre las sierras de Alta Gracia , donde lleva varias décadas, y asegura que "algunas veces" siguen pidiéndole opinión sobre motores y autos. La definición es a la medida de su humildad. Su empresa sigue exportando soluciones e innovaciones al mundo.

Berta es quien junto a Juan Manuel Fangio promocionó en 1967 el Torino coupé 380W por Europa; el auto llevaba la plaqueta "Industrias Kaiser Argentina - Torino made in Argentina" y la cruzaba una franja celeste y blanca. Hicieron los circuitos de Monza y Nürburgring y así surgió la idea de organizar una Misión Argentina, para demostrar en las competencias europeas la capacidad del Torino fabricado en Córdoba .

Aunque la idea original era correr el Rally de Montecarlo, la floja adaptación a los caminos de montaña lo llevaron a la "Marathon de la Route", las famosas 84 Horas de Nürburgring, que corrieron en 1969.

Berta relata que de mecánica empezó a aprender a los ocho años en la fábrica de cosechadoras de su abuelo, en Santa Fe ; a los 13 armaba bicicletas con motor y a los 16 empezó a estudiar Ingeniería en Rosario pero el golpe del '55 y "mis propias cosas" hicieron que "avanzara casi nada en tres años; a los 25 me tomé muy en serio el tema y empecé a leer, a estudiar". Es un ingeniero sin título que, desde muy temprano, pintó como un distinto.

Le ofrecieron trabajo en Estados Unidos y se fue con su esposa Liliana; tenía apenas 20 años. "Allá recibí entrenamiento industrial, aprendí mucho y me llamaron por una oferta en Argentina". Entró a Industrias Kaiser Argentina (IKA) mientras seguía con su "laboratorio" de motores; en un Rambler American ensayó con un motor cuatro cilindros y, después, con uno de seis al que le agregó tres carburadores Weber. Así nació la base del Torino 380W.

Gran Premio de Alemania en Nürburgring, 1 de agosto de 1954. El ganador Juan Manuel Fangio al volante del Mercedes-Benz W 196 R
Gran Premio de Alemania en Nürburgring, 1 de agosto de 1954. El ganador Juan Manuel Fangio al volante del Mercedes-Benz W 196 R Fuente: Archivo

Cuenta a LA NACION que en IKA lo convirtieron en director de Competiciones: "Unía dos pasiones, los autos y las carreras; en mi tallercito de Alta Gracia seguía armando unidades de competición". Dice que ahora sólo mira los autos en pista por "curiosidad". Señala que los gustos van cambiando con los años. "Antes era un deporte amateur donde todos tirábamos para el mismo lado; ahora sólo interesa ganar", sostiene.

Berta fue el preparador de autos imbatibles como la coupé Renault Fuego de TC 2000 con la que Juan María Traverso salió campeón seis veces o el Berta LR considerado una unidad de "vanguardia". Para él no hay nada "extraordinario", repite que viajaba por el mundo y lo conocían, sabían quién era.

"Fangio me abrió la puerta, él era la llave. Me pedían trabajos y opiniones; sólo pensaba que tenía que solucionar el problema; me fascinaban los temas raros -describe-. Tal vez el secreto era mirar desde otro ángulo. Los ingenieros, de los que aprendí muchísimo, hacían cálculos complicados y yo hacía, experimentaba y veía los resultados para saber si tenía razón".

Destaca que en su vida pasó de la construcción de autos con técnicas artesanales a la aplicación de tecnología de punta. Fundó con su esposa su empresa que hoy llevan adelante sus dos hijos; se dedica a la ingeniería de avanzada, al diseño, fabricación de motores de competición y a asistir a la industria automotriz, petrolera y aeronáutica.

Le sobraron ofertas de todo el mundo, de las mejores fábricas y equipos de competición, pero Berta -a la distancia- sostiene que prefirió quedarse en la Argentina para demostrar "lo que se podía hacer, que era muy bueno. Viajar me permitió aprender culturas, sumar miradas y también llevar un poco de lo que hacemos acá".

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