
Pablo Matsumoto: "Hacemos hincapié en impulsar principios éticos"
En un mundo conmovido por la última crisis financiera, el presidente de CFA Institute en el país afirma que la transparencia no es la regla y que los analistas necesitan más capacitación
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Los accionistas de Enron perdieron cerca de US$ 74.000 millones en los cuatro años anteriores a su quiebra en diciembre de 2001. El mismo día que esa compañía, sinónimo de fraude empresarial, se acogió al Capítulo 11 en los Estados Unidos les dijo a sus 15.000 empleados que tenían 30 minutos para tomar sus pertenencias e irse de la oficina, cuando casi el 62% de sus ahorros eran acciones de esa empresa.
Siete años después, la caída de Lehmann Brothers simbolizó la peor crisis financiera desde la Gran Depresión debido al colapso de la burbuja inmobiliaria y la especulación con títulos estructurados. En 2010, el FMI calculaba que el costo de ese cimbronazo, que hoy todavía se siente, era de un 27% del PBI de los países desarrollados. En diciembre de 2008, en tanto, era detenido Bernard Madoff por un fraude –a través de un esquema Ponzi– que alcanzaba los US$ 50.000 millones. Fue sentenciado a 150 años de prisión.
En junio pasado, Barclays informó que pagaría una multa de 290 millones de libras para poner fin a las investigaciones de las autoridades sobre la manipulación de las tasas interbancarias Libor y Euribor entre 2005 y 2009. Otra polémica.
Pero a pesar de la sucesión de escándalos en la industria financiera y de sus graves consecuencias en el empleo, pocos se dedican a trabajar sobre la conducta ética en el sector. Sin embargo, otros piensan que, a través de la capacitación, no sólo se puede mejorar la calidad técnica y el profesionalismo de los analistas sino también inyectar transparencia a ese mundo para buscar el objetivo de beneficiar primero al inversor.
"En los últimos años se hizo mucho hincapié en que la industria aplicara principios éticos", sentencia Pablo Matsumoto, presidente ad honorem de CFAInstitute para la Argentina y Uruguay. CFA es una comunidad sin fines de lucro y con varias décadas de historia, con cerca de 110.000 miembros alrededor del mundo. Se especializa formar a los profesionales de inversiones en "ética, educación y excelencia profesional" a través de su programa Chartered Financial Analyst, una especie de norma ISO o credencial global del mundo financiero.
-¿Cuál es la misión de CFA Institute en el mundo y el país?
–Buscamos hacer hincapié en que es posible y necesaria una industria financiera que tenga en cuenta en forma primordial al inversor, y una conducta ética y transparente, en estos tiempos en que esto no es la regla. CFA y sus miembros queremos revertir esa imagen. Entre la comunidad tenemos un código de ética que nos obliga a tomar, no importa el país en el que estemos, el parámetro más estricto que exista. Se trata de poner el interés del inversor antes que el propio.
-¿Qué es la designación CFA y cómo se obtiene?
–Es un título. Se obtiene después de pasar tres exámenes de tópicos de finanzas y ética, que tienen un nivel de posgrado. Además hay que adherir a los estándares de conducta y tener cuatro años de experiencia profesional relevante. El programa CFA se basa en el autoestudio. Cuando te inscribís recibís la bibliografía para estudiar y la idea es que lo hagas en forma personal y te presentes al día del examen [son en junio y diciembre] en un test center. Son tres años y en inglés.
-¿Cuánto cuesta hacerlo?
–Tiene un costo total de US$ 3300. Se paga con tarjeta [por lo que hoy tiene un recargo del 15%]. Entre la Argentina y Uruguay tenemos unos 15 o 20 miembros que se reciben por año, aunque no hay cupo.
-¿Qué le agrega el programa al analista que lo estudia y al empleador que lo suma a su firma?
–Otorga la certeza de un conocimiento académico y profesional parejo. Un empleador sabe que contratando una persona con la designación generalista que damos en la Argentina se toma a alguien que tiene el mismo conocimiento de otro que lo hizo en EE.UU., Dubai o Europa. Es un conocimiento de posgrado y de alta exigencia aplicable, ya que se basa en herramientas que un analista de las distintas áreas de las finanzas puede usar. Está orientado a la administración de carteras y el análisis de activos. Además se está comprometido con una conducta profesional intachable. A nivel personal no sólo es el conocimiento sino el pertenecer a una comunidad que comparte los mismos valores y tener una credencial internacional.
-¿Qué cambió en la enseñanza en CFA tras la crisis de 2008?
–La currícula va sumando nuevos productos. Pero en los últimos años se hizo mucho hincapié en impulsar que toda la industria aplique nuestros principios éticos.






