Pan, útiles y yerba, entre lo que más subió en 2013

Los derivados de la harina fueron los más afectados, pero también hubo impacto en verduras y carne
Francisco Jueguen
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1 de febrero de 2014  

En la Argentina la contradicción coquetea con la normalidad. En el llamado granero del mundo, la política económica local convirtió al pan en un bien de lujo. Durante 2013, los mayores incrementos en los precios de los alimentos se dieron en la harina, el pan y sus derivados.

De acuerdo con datos de la Dirección Estadística de la Ciudad de Buenos Aires, es decir, de cifras oficiales, la harina de trigo común tuvo un aumento de un 158% en 2013. El kilo de este producto pasó de valer $ 2,96 promedio en diciembre de 2012 a $ 7,64 en diciembre del año pasado.

En ese mismo camino, el ranking de alzas del año pasado ubica en los primeros puestos al pan francés tipo flauta, que subió un 64,7% interanual (un kilo cuesta hoy $ 21,08); el paquete de 500 gramos de pan rallado o rebozador, que pasó de un precio promedio de $ 5,80 a $ 8,91; la docena de facturas, que tuvieron un alza de 53,2% (en 2012 salían $ 24, 13 y en 2013 alcanzaron los $ 37), y la bolsa de 360 gramos de pan lactal, con un incremento de un 53,1 por ciento.

Otras alzas relacionadas con el precio de la harina de trigo común como insumo fueron los del paquete de 300 gramos de galletitas de agua (subió un 44,7% en el año), el paquete de cuatro unidades de pan para hamburguesas (44,02%) y el paquete de 500 gramos de fideos largos secos (38,6%).

Como consecuencia de la intervención del Gobierno en el mercado del trigo y el fuerte desaliento a la producción, en 2012 se registró la menor cosecha en 111 años. La situación es tan mala en el sector que en diciembre pasado, por primera vez en 25 años, la Argentina no exportó trigo en diciembre, un mes tradicional para el embarque de este producto. Recién en enero, el Gobierno abrió un cupo de 500.000 toneladas, muy por debajo de las expectativas del sector.

El valor del pan se convirtió en un escándalo en julio pasado, cuando llegó a costar unos $ 20 el kilo. Actualmente ya supera ese precio. En ese momento, el entonces secretario de Comercio Interior, Guillermo Moreno, había sellado un acuerdo con la industria molinera para vender seis piezas de pan felipe a $ 10 el kilo. El plan del Gobierno fracasó estrepitosamente.

Pero no sólo los derivados de la harina tuvieron fuertes subas en 2013. También aumentaron el kilo de yerba mate (59%), el kilo de lechuga criolla (47%), la docena de empanadas cocidas para llevar (41,2%), el kilo de mandarina (40%), el kilo de banana (39%), la bolsa de 500 gramos de lentejas (39%), el litro de leche entera (37,5%) o la manteca (35%), entre otros productos.

La carne subió en el nivel de la inflación real. La caja de hamburguesas de 334 gramos, por ejemplo, tuvo durante 2013 un alza de 32,5%. Pasó de costar $18,77 promedio en diciembre de 2012 a 24,80 pesos en ese mismo mes de 2013. El paquete de salchicha Viena de seis unidades subió un 31,7%; el kilo de asado, un 27,5%; el de nalga, un 21,4% y la carne picada común, un 19,6 por ciento.

Otros productos, ya no alimenticios, que también pegaron un salto en sus precios son los lápices de colores (40%), las fotocopias (39,4%), el paquete de doce marcadores escolares (35,4%), la botella plástica de lavandina de un litro (37%), los pañales (34%), la ropa de gimnasia (33,1%), el lápiz negro (33,7%) y el cuaderno escolar (31,4%). Muchos son, como puede observarse, artículos que podrían volver a subir ante el arranque de las clases.

La inflación anual

En el contexto de un Indec sumamente desacreditado, el Ipcba que elabora la dirección estadística de la ciudad de Buenos Aires se convirtió en una medida rigurosa de la inflación porteña, y una buena referencia de la variación de los precios que se registra a nivel nacional.

Según el último dato difundido la semana pasada (el de diciembre), el nivel general del Ipcba reflejó un alza interanual de un 26,6%. En el último mes del año, la suba de los precios mostró un aumento de un 2,3%, una variación que incluso estuvo por debajo de otras mediciones alternativas a las que hace el organismo bajo la órbita de Moreno. En el año, la suba de los alimentos y bebidas fue de un 30,4%, lo que explicó el 20,2% de la variación de los precios minoristas. En tanto, en diciembre, las mayores alzas las sufrieron los alimentos (4%) y el transporte (3,7%).

En ese contexto, más de un cuarto de los porteños -861.000 personas- tiene problemas para enfrentar gastos en bienes y servicios básicos con los ingresos mensuales que percibe. Más específicamente, un 28% del total de la población de la ciudad de Buenos Aires sufre algún tipo de "insuficiencia de ingresos", según un informe que publicó también la Dirección General de Estadística y Censos porteña con datos de 2012, los últimos disponibles. Entre esas personas, la situación es mucho más acuciante para los 198.000 ciudadanos (6,5% del total) que ni siquiera pueden acceder a una canasta alimentaria básica, o sea, que se encuentran en la indigencia.

No obstante, de acuerdo con los pronósticos de algunos economistas privados, en enero la inflación se precipitaría incluso por encima del 4% mensual. Ese movimiento fue pronosticado antes de las fuertes devaluaciones del peso que avaló el gobierno de Cristina Kirchner en los últimos días. En ese sentido, la Universidad Torcuato Di Tella estimó que las expectativas de inflación para 2014 son de 30% y la suba de precios percibida en 2013 llegó al 40 por ciento.

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