
Pescar con distinción y a salvo del frío
Tener un bote propio, la indumentaria para protegerse del clima y la última tecnología en instrumental puede requerir un gasto que va de 20.000 a 100.000 dólares
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La vivencia de embarcarse río adentro, encarnar el anzuelo, tirar la caña y esperar el ansiado pique es algo que para miles de aficionados no tiene precio. Sin embargo, cuando se quiere contar con la última tecnología en instrumentos de pesca, ser propietario del bote y vestirse con indumentaria capaz de poner a salvo del clima más hostil, el deporte se transforma en un costoso lujo.
Ponerse a resguardo del frío, el viento y el agua, casi como si se estuviera en el living de la casa, no es un sueño imposible. Eso sí, hay que gastar entre $ 1800 y 2500 para contar con una campera elaborada con tres capas de tela Gore-Tex, que corta el viento y además es impermeable y respirable (permite que salga la humedad corporal). Se las puede conseguir bajo la marca nacional Ansilta o la internacional The North Face, entre otras. También hay guantes y gorros fabricados con este producto.

Sebastián Painceira, responsable de marketing y ventas de W. L. Gore, firma que inventó la tela Gore-Tex, dice que también hay abrigos con la tecnología Wind Stopper, que cortan el viento y son muy respirables. "Éstos se usan en la segunda capa de ropa, debajo de la campera, y su precio va de $ 800 a 1200", comenta el ejecutivo, a cargo de la oficina local, que cubre toda América latina.
Columbia Sportswear, en tanto, cuenta con la categoría performance fishing gear , especial para la pesca. Su gerente de marketing, Jerónimo Videla Dorna, destaca sus tecnologías Omni Shade®, que protege de los rayos ultravioletas; Omni Shield®, que resiste la lluvia y las manchas, y Omni Wick®, que mantiene el cuerpo seco todo el tiempo. "Hay chalecos, camisas y pantalones desmontables con estas telas -dice el ejecutivo-. Sus precios van desde $ 500 hasta 2000."
Contratar un guía de pesca con bote incluido cuesta $ 500 por día por persona. Pero no hay nada como la embarcación propia, un gusto que exige otro presupuesto. Gabriel Mazzitelli, un pescador aficionado, cuenta que pagó US$ 18.000 por un semirrígido de 4,80 metros de eslora, con motor Suzuki de 70 hp, cuatro tiempos. Claro que, de allí para arriba, los valores pueden superar los US$ 100.000, según el modelo y tamaño.
Una vez en el agua, llega la hora más esperada: "tirar" la caña. Desde Casa Diana, representante oficial de la línea Shimano en el país, indican que una caña Shimano para pejerrey, modelo Sojourm, cuesta $ 840. Además, un reel de la misma marca, que puede ser el Stradic 1000 FJ, vale $ 2200.
"Si lo que se quiere pescar es surubí, se puede comprar una caña Shimano modelo Crucial a $ 1590. Otra opción es la marca Loomis, modelo Escape, a $ 3670 -señalan en Casa Diana-. El reel puede ser un Shimano, modelo Calcutta 700, que cuesta $ 3290, o el Curado 300, que está en $ 2950."
El resto de los accesorios es más barato, pero todo suma a la hora de hacer las cuentas. Una línea de pesca para pejerrey puede salir $ 100; los señuelos para dorado están entre $ 70 y 300, y el multifilamento (hilo especial que reemplaza a la tanza tradicional) cuesta en promedio $ 250 hasta 480 (según sea un carretel de 100, 150 o 300 yardas).
También hay accesorios varios, como cortaplumas, pinzas, linternas y cuchillos especiales, que forman parte del combo del buen pescador. Todo esto hace que el presupuesto que se puede destinar a la pesca sea ilimitado. Tan ilimitado como el fanatismo y la pasión de quienes la practican.





