
Por costo y mayores facilidades de instalación, en el mercado argentino el software libre gana adeptos
Lo usan tanto pymes como grandes empresas y se multiplican las firmas que ofrecen desarrollos para estos sistemas
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Cecilia Giordano tuvo la suerte del principiante. En 2003 la empresaria cordobesa aceptó ser uno de los casos testigos de un proyecto de software de código fuente abierto para pymes. Ella acababa de lanzarse al mercado con su empresa, Papelera HyG, que provee de productos de papelería para el sector mayorista y minorista.
Ese software era considerado de difícil implementación, pero dos años más tarde no se arrepiente de su coraje. "Es muy fácil de usar: el funcionamiento del sistema operativo se parece mucho a los que están en el mercado", resume.
En Grimoldi no pueden decir lo mismo. Hicieron un camino de ida y vuelta entre un servicio de correo de marca (software propietario) y uno de código fuente abierto.
Según los datos del mercado, los casos como el de la papelera cordobesa van en aumento. El software de código abierto - aunque lentamente - va ganando adeptos. Según datos actuales de la consultora IDC, el software libre ocupa hoy un 22% del mercado argentino. El promedio en América latina está en un 20 por ciento.
"Pero, hoy por hoy, el open source sigue siendo un tema para medianas y grandes empresas argentinas. Simplemente por lo desconocido que este sistema es en el segmento de las pequeñas y medianas empresas", admite Hernán Huergo, presidente de Usuaria, la Asociación Argentina de Usuarios de la Informática y las Comunicaciones.
Silvia Marín, asesora para casos testigos de la Fundación Vía Libre, agrega: "No es que las pymes no se interesen. Pero en la lucha por sobrevivir temen no tener el tiempo para adaptar su sistema". Ante el temor a lo desconocido, muchas pymes prefieren todavía el uso de copias de software propietario. "Pero, el enfoque está cambiando", dice Huergo, de Usuaria, que en junio organizó el segundo congreso sobre software libre en la Argentina. "Hace un año, los asistentes al congreso preguntaban: «¿Qué es el software libre?». Esta vez la pregunta principal fue: «¿Para qué se puede utilizar?»."
La consultora Trends Consulting realizó recientemente un estudio entre 120 grandes y medianas empresas de los sectores de la industria, servicios comunicación, finanzas y comercio. El estudio indica que el 60% de los encuestados ya utiliza este software en aplicaciones de misión crítica de su negocio. La razón principal para implementar este tipo de programas sigue siendo la reducción de costos (77%) seguido por la flexibilidad de adaptación que permite el sistema.
Un ejemplo de cuan grande el ahorro de licencias puede ser es el del ACA. El Automóvil Club Argentino figura además como uno de los pioneros para el uso del software abierto a nivel corporativo. "En 1996 teníamos que afrontar un cambio radical en nuestra oferta interactiva" recuerda José Freire, gerente de sistemas del ACA. Según recuerda el responsable del departamento informático, la ofertas del mercado estaban lejos de las posibilidades financieras de la institución que hoy tiene que responder a las necesidades de 180 dependencias, 1000 empleados y 350.000 socios repartidos por todo el país. "Algunos nos ofrecían soluciones por 200.000 dólares para instalar el sistema", dice.
Lo desconocido
Entonces se decidieron por lo desconocido: probaron suerte con un servidor Linux. El equipo descargó la por entonces la primera versión de Linux y a los seis meses tenían el sistema funcionando. El costo de la operación fue de 10.000 dólares. "Simplemente no teníamos opción: era eso o nada", recuerda Freire.
El avance del software libre en la Argentina está impulsado por la mayor oferta de soporte técnico. Hace dos años, los interesados en programas de código abierto tenían que recurrir al exterior. Hoy hay más de 10 empresas especializadas como Wircom, Openware, Intraredes, Workjoy o X-Tech.
"El proceso es casi siempre el mismo", dice Daniel Coletti, director de X-Tech, empresa de soporte: "Comienzan por una razón de costos con una aplicación en particular, como sistemas de correo o firewalls [sistema de protección de intrusiones informáticas]. Cuando tras una etapa de prueba ven que el sistema no se cae y que el servicio de soporte responde, quieren saber más."
Según Coletti, el proceso de adaptación tarda hasta dos años.
Grandes empresas como IBM, Hewlett Packard (HP) o SAP también impulsan el uso del open source con programas propios. A principios de 2005, IBM anunció a nivel mundial una inversión de 100 millones de dólares en su sistema operativo Linux. El objetivo: impulsar el uso del software abierto a las computadoras de mesa y portátiles. "Hasta ahora Linux era conocida por su alta participación a nivel de servidores de base de datos, de aplicaciones", indicó Donald Harbison, responsable de la estrategia de IBM en tecnologías de código abierto, a LA NACION en su reciente paso por Buenos Aires.
El Banco Credicoop es una de las entidades argentina que hicieron el cambio en 2003. Hoy gestiona, entre otros, el sistema de banca telefónica y su banca virtual, que presta servicio a más de 50.000 usuarios. "Nuestras experiencias fueron hasta ahora muy buenas", dice Pablo Recepter, gerente de informática del banco.
El ejecutivo admite, sin embargo, que los inconvenientes existen: "El primer problema que encontramos fue que no hay un vendedor del producto. El otro desafío fue hacer frente a las dificultades sin un proveedor con quién compartir los riesgos", recuerda.
Recepter y su equipo compensaron el riesgo con el apoyo que encontraron en la comunidad de usuarios y desarrolladores. "La ecuación no es tan simple como restar los costos de licencias, ya que en general los proyectos con software libre tienen también costos adicionales", agrega el directivo.
"No obstante, en los proyectos en los que decidimos utilizar open source, nunca llegamos a gastar en servicios lo que ahorramos en licencias", dice Recepter.
Más allá de los particulares intereses corporativos, los mercados parecen indicar que el concepto de software abierto está para ganar. La consultora IDC indica que hasta 2009 la implementación de códigos abiertos se incrementará en un 26% hasta ocupar dos tercios del mercado. Menos suerte tendrá el gran competidor del open source: en los próximos cuatro años Windows crecería sólo un 7,8 por ciento.





