Pymes. Esquemas locales para un mercado global: cómo trabajan las empresas que nacieron para exportar

Antonella Marini (Marini Cía.), Javier Nougués (Bonalma), Carla Quiroga (LA NACION) y Sergio Casas (Snack Crops)
Antonella Marini (Marini Cía.), Javier Nougués (Bonalma), Carla Quiroga (LA NACION) y Sergio Casas (Snack Crops) Crédito: Fabián Malavolta
La receta para gestionar desde el inicio una compañía cuyo mercado es el mundo; las claves para sortear las dificultades propias de la Argentina y su falta de competitividad
Lucila Lopardo
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25 de septiembre de 2019  

Ya sea por la coyuntura local o porque así se planteó el plan de negocios en el inicio, en la Argentina existen empresas que exportan el 100% de su producción. Moderados por Carla Quiroga, periodista de LA NACION, Javier Nougués, socio y director de Bonalma; Sergio Casas, presidente de Snack Crops, y Antonella Marini, directora de Marini & Cía., contaron en primera persona cómo es gestionar desde el país una empresa cuyo mercado es el mundo.

Snack Crops nació en 2004, luego de la salida del país de la filial local de Weaver Popcorn Company, empresa oriunda de Indiana, Estados Unidos, para la que trabajaba el propio Casas, pionero de la industria del pochoclo en el país. Radicada en Pehuajó, Snack Crops se concentra en la comercialización de popcorn, girasol confitero, chía, garbanzo y otras especialidades, y exporta más del 90% de su producción a más de 70 países. "Uno de cada dos contenedores que van a la Unión Europea es de Snack Crops", aseguró Casas, quien, a modo de ejemplo, contó que el pochoclo argentino llega al 40% de los cines ingleses y representa el 90% del consumo en Dinamarca.

Para su desarrollo, entre 2004 y 2017 Snack Crops invirtió más de US$10 millones en activos fijos. "Eso nos convierte en una de las plantas más modernas a nivel mundial y una de las más importantes fuera de los Estados Unidos. La Argentina precisa industrias de este tipo para vender trabajo argentino", sostuvo, y aclaró que en el modelo de producción la firma trabaja de manera "participativa" con los productores. "Producimos más de 30.000 toneladas y exportamos 1200 contenedores al año, no tenemos un mercado de referencia como el de las commodities en Chicago, por eso nuestro sistema se basa en participar al productor del valor FOB", explicó.

En relación con la estructura de costos, Casas hizo hincapié sobre la cuestión impositiva, en particular sobre los reintegros de IVA. "Buena parte del capital de trabajo termina asignado a financiar el IVA, incluso para los que no tenemos ventas en el mercado interno. Un 16% de lo que se exporta tengo que ir a buscarlo al Estado a los 60 o 90 días, considerando un tiempo rápido", resaltó.

"¿Cómo puede ser que la Argentina, siendo uno de los principales productores de trigo, no tenga un rol importante en la categoría mundial de pastas?". Esa fue la premisa que motivó la creación de Bonalma, marca de pastas secas de trigo candeal creada para el mundo. "Creamos una marca y salimos a ofrecerla. Italia exporta casi dos billones de dólares en pasta y es uno de los principales importadores de trigo. Y nos preguntábamos cómo en la Argentina no lo estábamos haciendo", explicó Nougués.

Para la producción, la firma siembra las hectáreas necesarias según los acuerdos firmados y luego produce en fábricas de terceros. "Tomamos control de la materia prima, pero no instalamos planta", ratificó, y aclaró que los productos ya se venden a Panamá, Honduras, Uruguay y Alemania, y que en los próximos meses saldrán para Brasil y Paraguay.

Al momento de explicar cómo hacen para que la situación macroeconómica local no afecte la venta internacional, Nougués dijo que tratan de no transmitir los problemas a los clientes. "Los problemas de la Argentina son en la Argentina, mantenemos nuestras condiciones con los clientes a pesar de que a veces eso nos perjudica", dijo, y agregó: "Al exportar productos de calidad superior, de alto contenido proteico y de gluten, exportamos calidad y, tal vez, la poca competitividad de la Argentina no nos pega tan fuerte porque salimos a vender productos de alto valor agregado".

Sobre el financiamiento, dijo que Bonalma es un proyecto "autofinanciado" y que son muy prudentes a la hora de producir, dado que manejar la materia prima les permite hacer lo que la demanda solicita y hacer así la operación más eficiente.

Por su parte, Marini sí hizo hincapié en la necesidad de financiamiento. En 2016, Antonella y su padre Omar (fundador de AgroIndustrias Baires, empresa que fabrica alimento balanceado para animales) crearon Marini & Cía., firma que fabrica alimentos y snacks para mascotas. Marini aclaró que una de las mayores incertidumbres para los exportadores está en la confirmación de los planes de prefinanciación para la exportación. "No sabemos bien cómo se va a definir el tema de la prefinanciación. Es un crédito a seis meses dolarizado para costear la producción de tres meses. Eso implica tiempos de envases, financiación a clientes. La realidad es que sin esta oportunidad estamos en una situación complicada. Hay bancos que están bajando estos créditos y otros que, en teoría, los siguen entregando", explicó.

La empresa exporta el 70% de su producción y Estados Unidos es su principal mercado. Allí envían los productos para que sean comercializados por marcas de terceros. "Pusimos la planta en marcha en enero de 2018 esperando un mercado interno más interesante y luego de la recesión nos orientamos a la exportación", contó. Hoy, se encuentran abriendo mercados en Chile, Colombia y Uruguay. "Lo que nos permite tener estos ítems en el mundo es la calidad de la materia prima que tenemos en la Argentina de carnes y cereales a un precio competitivo", contó.

Casas coincidió con Marini en la necesidad de contar con líneas de prefinanciación. "El sistema financiero no está prestando, está parado", afirmó. Por su parte, Nougués hizo "doble clic" sobre el punto del IVA mencionado por Casas y contó que al hecho de tener que recuperar entre 60 y 90 días después lo retenido por el impuesto se suman las retenciones de $3 por dólar. "Esto, más la carga impositiva financiera, se hace muy pesado", dijo.

Otro de los puntos que afectan los costos de exportación son los procesos aduaneros. Marini contó que lograron establecer una aduana en planta, punto que redujo los costos. "Otra diferencia notoria que se dio en el proceso de desburocratización fue en el Senasa. Pudimos hacer la inscripción de los productos para mascotas en dos meses, cuando antes eran procesos de dos años", destacó. En Snack Crops se vivió un proceso inverso. "Hasta 2016 teníamos aduana en Pehuajó, había sido un trabajo en conjunto con la municipalidad, nosotros donamos el edificio; la intendencia, el terreno, y la aduana, el personal permanente. Eso se discontinuó y tuvimos que volver al viejo esquema de traer oficiales de aduana desde La Plata", cerró.

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