Qué podemos esperar de la economía en 2026
El Gobierno impulsó una serie de medidas con las que busca que la actividad repunte; la situación de los sectores es muy dispar
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El Gobierno sacó una serie de medidas, por medio de las que se trata de impulsar la economía en 2026, sin generar nuevas presiones inflacionarias. Este último es uno de los objetivos principales de las autoridades, reducir, hasta prácticamente eliminar, el alza de los precios al consumidor. Se puede ver afectado este supuesto por el eventual aumento del precio de los combustibles, lo que se deriva del cierre del estrecho de Ormuz, por los ataque a Irán.
Una de estas medidas es la Ley de Inocencia Fiscal, por medio de la cual se elevaron en forma muy importante los niveles de control de ARCA, el organismo que recibe las declaraciones de los contribuyentes. Esto permite a muchos sujetos al pago de impuestos poder gastar con mayor tranquilidad, pues se presume la inocencia fiscal.
Las autoridades también incentivan el gasto cotidiano de dólares que se ahorraron bancarizándolos hasta US$68.000 sin sanciones. Estos se pueden depositar, por ejemplo, para inversiones, tanto en los bancos como en los agentes de bolsa. Pueden usarse también para el pago de gastos con tarjetas de crédito, autos, inmuebles, o inversiones en bonos, plazo fijo o acciones.
Con la mayor confianza en el sistema económico, se lograron récords en los depósitos en moneda extranjera en el sistema financiero argentino, los que en marzo de 2026 llegaron a algo mas de US$39.000 millones.
El Banco Central (BCRA) continúa comprando divisas, las que en los dos primeros meses del año superaron los US$2000 millones. Esto significa un incremento de los pesos emitidos por el BCRA, pero el Tesoro está colocando deuda en pesos mediante la emisión de diferentes bonos en esa moneda, y con los pesos que obtiene, los deposita en el Central, logrando que la base monetaria no aumente.
El efecto de esta evolución es que se restringe la cantidad de dinero, lo que aumenta las tasas de interés, las cuales subieron bastante en el presente año. Ahora se esta produciendo una reducción de las mismas, aunque aun su nivel es muy elevado.
Esto hace que la evolución de la actividad económica sea irregular, donde se encuentran sectores que aumentan su actividad y otros que la disminuyen. En esto también juega el nivel de importaciones, que ahora dejó de ejercer una fuerte presión, pero que afecta a sectores como el textil y confecciones, y otros productos de consumo importante como los autos y productos electrónicos.
El efecto de las altas tasas y de la competencia de las importaciones, hace que el producto bruto de este año 2026, crezca un 3,3 % con relación al de 2025 que, a su vez, creció en 4,4% sobre el de 2024. El PBI de Argentina, para 2025 se estima en los US$662.000 millones.
El mercado de trabajo
La aprobación de la nueva legislación laboral, hace mucho mas flexible este mercado, esperándose que progresivamente una parte de los trabajadores de la economía informal, que habrían llegado al 41% del total de trabajadores formales e informales, pasen a la economía formal. El total de trabajadores formales e informales, tanto del sector privado formal, como el sector público formal, como las distintas otras categorías, se ubica en el nivel de 22 millones de personas.
La situación de los sectores económicos es muy dispar, y el salario real creció, pero con importantes oscilaciones. Un tema complejo para el Gobierno es el de reducir impuestos, entre los que se señalan, el impuesto a las transferencias financieras (impuesto al cheque), los derechos de exportación y el difícil impuesto a los ingresos brutos, que es un porcentaje entre el 3% y el 5% de cada venta que se realice, en cascada, es decir, que se cobra cada vez.
En su momento este impuesto había sido incorporado al Impuesto al Valor Agregado (IVA), aunque en aquel momento, 1975, se llamaba “impuesto a las actividades lucrativas”. Si bien el impuesto al valor agregado fue aprobado por el presidente Juan Domingo Perón en 1973, se le dio forma definitiva en la época de Martínez de Hoz y era de 13% del valor agregado. El impuesto a las actividades lucrativas era según la jurisdicción, con un valor promedio de 3%. Durante la época de Domingo Cavallo, el IVA fue creciendo de 13,6% a 16%, luego a 18% y finalmente a 21% a partir de abril de 1991, que es la tasa que tiene hoy.
Se está notando en marzo de 2026, un importante aumento de los precios del petróleo y también de los alimentos, lo que puede perjudicar la evolución de la inflación argentina por causas externas a la economía.
Sin considerar estos efectos, se estima una inflación de 25% en 2026, entre enero y diciembre, con una mejora de 3,3% en el PBI del año 2026. El salario real crecería alrededor del 3% y lo mismo para las jubilaciones reales. Estimamos que las autoridades irán corrigiendo los desvíos a lo largo del año y se esperan al menos 10 medidas de cambio estructural durante este año. Esperemos que se lleven adelante.
Orlando J. Ferreres es graduado en Economía en la UBA. En 1989 ocupó la Secretaría de Coordinación y Programación Económica en el Ministerio de Economía de la Nación.
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