¿Quiere comer bien en el avión? Pague
Las aerolíneas recortaron el menú gratuito; en los 70 servían parrillada y ahora dan barras de cereal
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La crisis que vive el negocio de la aeronavegación, tras la caída de las Torres Gemelas, obligó a las aerolíneas a reconvertir su modelo comercial. Uno de los rubros que están sufriendo más cambios es el servicio de comidas y ya son varias las aerolíneas que intentan transformar un costo fijo en una fuente de ingresos, a costa de los pasajeros.
Del asado al alfajor
De acuerdo a un estudio de Air Transport Intelligence citado por la revista local Travesías, el mercado de la comida a bordo se redujo un 30% desde 2001 y el mercado argentino no fue la excepción. En la década del 70, Austral se hizo famosa por ofrecer una parrillada en sus vuelos a Bariloche. El menú incluía chorizo, morcilla, vacío y tira de asado en una bandeja metálica, que se acompañaba con vino tinto y whisky para el postre. Hoy, en cambio, en los vuelos de cabotaje las aerolíneas se limitan a ofrecer a los pasajeros unas cajitas con alfajores (LAN) o barras de cereales (Aerolíneas). "El servicio de comida siempre fue tomado como un costo más, pero también fue una forma de diferenciarse y de captar potenciales pasajeros", explicó Santiago García Rúa, director de la consultora Aviación News.
Nada es gratis
En Europa, las aerolíneas low-cost como Ryanair o Easy Jet cobran todos los productos que venden a bordo y ahora la intención de Ryanair es aplicar un cargo por el uso del baño. "La idea es que la gente va a utilizar menos el baño, con lo cual vamos a poder sustituirlo por asientos", explicó Michael O´Leary, presidente de la aerolínea que ya eliminó los mostradores en los aeropuertos, de manera que todos los pasajeros despachen directamente su equipaje. En EE.UU. no se quedan atrás, y algunas aerolíneas cobran por el uso de los audífonos en los vuelos internos.
Cuestión de imagen
A nivel mundial (y en el mercado local), dos empresas se disputan el negocio de la provisión de comida en los aviones: Sky Chefs y Gate Gourmet. En las firmas proveedoras, destacan que el costo de los servicios varía no sólo de acuerdo con la calidad del menú, sino también conforme al mercado en que se abastece la línea aérea. "No es lo mismo el costo de un menú de carne en la Argentina que en un país europeo, donde el precio de la carne vacuna es muchísimo más alto que acá", explicaron en una de las dos compañías. Sky Chefs y Gate Gourmet se encargan de la provisión del servicio de comidas, mientras que cada aerolínea compra en forma separada las bebidas, incluidas las alcohólicas. Más allá de los ingresos puntuales por la venta de los vinos para ser consumidos en los vuelos, para las bodegas ingresar a la carta de una aerolínea representa una inversión en imagen. "Solemos participar de las licitaciones de las aerolíneas y de los cruceros con los vinos de Finca La Celia. No sólo son un excelente canal de imagen, para posicionar productos en los mercados Premium, sino también un buen negocio", explicó María José Coll, directora de marketing de la bodega Finca La Celia, que ingresó a la carta de la clase business en Delta Airlines.
Pertenecer tiene sus privilegios
El recorte de los servicios a bordo en turista, sin embargo, es acompañado por una sofisticación de las propuestas gastronómicas en business y primera clase, con la incorporación de chefs de renombre. Entre la tripulación también se hacen sentir las diferencias de clase. Las azafatas consumen el servicio que se distribuye entre los pasajeros de la clase turista, mientras que al piloto le toca el menú first class . Las diferencias se explican por una cuestión de estatus y por una norma de seguridad, de manera de evitar que ante un alimento contaminado quede afectada toda la tripulación.
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