
Quilmes vuelve a la cerveza premium
Lanzó la marca belga Stella Artois para competir con Heineken y Warsteiner
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Después de dos años sin participar del negocio, Quilmes volvió a competir en el mercado de cervezas internacionales premium.
La empresa que encabeza el negocio de cervezas doméstico, con una participación superior al 70%, comenzó a producir en su planta de Zárate la marca belga Stella Artois. De esta forma quiere presentarle batalla a Heineken, Warsteiner y los productos importados que, de a poco, están regresando a las góndolas argentinas.
La elección de Stella Artois como marca premium para competir en este segmento responde a un alineamiento internacional del grupo controlante de Quilmes. Hace apenas unos meses se terminó de cerrar el acuerdo de fusión entre el grupo brasileño AmBev y la compañía belga Interbrew, propietaria, entre otras marcas, de Stella Artois.
La operación tuvo un correlato local, ya que AmBev es desde hace un par de años accionista minoritario de Quilmes.
El ingreso de los brasileños en Quilmes originó, a su vez, la salida del grupo holandés Heineken, que hasta el año pasado controlaba un 15 por ciento de las acciones de la empresa argentina.
Heineken se desprendió de sus acciones en Quilmes y, en forma paralela, negoció un acuerdo con el grupo chileno CCU, que se hizo cargo de la licencia para producir y comercializar la marca holandesa en el mercado argentino.
El negocio de los productos premium en la Argentina es relativamente pequeño, aunque después de haber superado la crisis posdevaluación viene creciendo a tasas superiores a las del resto del mercado de las cervezas.
Con la convertibilidad
Si bien antes de la década del 90 ya existían algunas marcas que competían con precios superiores al promedio del mercado, se puede decir que este negocio surgió a partir de la convertibilidad del peso con el dólar, lo que facilitó el arribo de marcas internacionales importadas.
En la actualidad, el segmento de las premium representa aproximadamente el 3% de las ventas totales de cerveza y mueve 400.000 hectolitros anuales, lo que significa aproximadamente $ 40 millones anuales.
A pesar de su reducido tamaño, el negocio ofrece grandes atractivos para las cerveceras, ya que en un mercado muy competitivo en precios, como es el de las marcas masivas, los productos premium cuentan con la ventaja de operar con márgenes de ganancias muy superiores a las del resto del sector.
La líder del negocio es Heineken, cuya licencia local está en manos de CCU, con una participación cercana al 70 por ciento. En un segundo lugar se ubica Warsteiner, que es la marca premium de Isenbeck en Alemania y en la Argentina controla el restante 30% de las ventas en este nicho.
Por su parte, con una participación muy pequeña quedaron las marcas que no son elaboradas en el país, como la mexicana Corona, la irlandesa Guiness o la alemana Lowenbrau.





