
Recaudación impositiva
Datos preocupantes
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Lejos del exitismo oficialista de junio último, cuando la recaudación creció gracias al adelanto de vencimientos y la moratoria, las cifras de julio último sembraron preocupación.
Para el instituto de investigaciones de la Fundación Mediterránea, los ingresos vinculados con el desempeño de los tributos directamente ligados al consumo están apenas por encima del pobre nivel de 1996.
El último informe de coyuntura del instituto destacó que, "a pesar de seguir recibiendo los aportes de la moratoria, la recaudación creció en julio apenas el 3,7 por ciento".
También destacó que los ingresos mensuales habrían sufrido una retracción del 0,6 por ciento de no haber mediado la aparición del régimen de facilidades de pago de las deudas de los contribuyentes.
"La evolución de los impuestos al consumo es ilustrativa de una tendencia decreciente a partir de mediados de agosto de 1998 y se prolonga hasta nuestros días", destacó el trabajo.
También señala que el denominado compromiso federal, por el cual se estableció para las provincias una suma fija de transferencia mensual de recursos tributarios, fue útil para el Tesoro sólo en los primeros meses, mientras que en julio volvió a ser negativo.
Un esquema lógico
Por el compromiso federal (en rigor, un nuevo pacto fiscal) las provincias reciben una suma fija mensual de recursos, incluida la coparticipación. Este esquema tenía lógica para el Tesoro nacional si los ingresos aumentaban. En ese caso, se quedaba con toda la diferencia.
A los ingresos se les aplican los índices de reparto de las leyes y así se distribuye hasta alcanzar el tope. A partir de allí, es todo para la Nación. Pero si el tope no se alcanza, el Tesoro debe poner la diferencia. En un escenario de recaudación insuficiente el Tesoro pierde dos veces, ya que tiene menos recursos y además le aumenta el gasto por tener que cubrir la garantía. Según el trabajo del instituto de investigaciones de la Mediterránea, eso es lo que estaría sucediendo.
Por otra parte, la mención de que los tributos relacionados con el consumo no recaudan mucho más que en 1996 es preocupante. En ese año la economía volvió a crecer -a partir del segundo trimestre- después de la recesión del efecto tequila. Pero esa recuperación no se reflejó en los ingresos fiscales. Por ello, cuando Roque Fernández asumió en julio de 1996 en el Ministerio de Economía dispuso un "impuestazo".
El trabajo también señaló que en las provincias la situación se complica por la caída de los recursos propios debido a la recesión.
Con todo este panorama, que desde los ingresos fiscales muestra que el consumo y las importaciones no se recuperan, se "generan expectativas poco alentadoras para el cierre de las cuentas del sector público nacional" de acuerdo con las metas del Fondo Monetario Internacional.





