Reclaman el uso de barcos de doble casco
Preocupa el riesgo de contaminación
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A partir del 1º de enero de 2007, será obligatoria en el nivel internacional la utilización de buques de doble casco para el transporte de aceites vegetales, uno de los productos de exportación argentina de mayor crecimiento en los últimos años. Esta medida forma parte de la política mundial de preservación del medio ambiente y, en especial, de protección de las aguas.
Sin embargo, en contradicción con esa tendencia global, la Argentina ha dispuesto conceder cuatro años de prórroga para el uso de buques petroleros de matrícula nacional en el tráfico de cabotaje cuya autorización para operar vencía entre el 1° de abril de 2005 y el 31 de este mes. Esa medida presenta la posibilidad de un alto riesgo para la preservación del medio ambiente.
Las normas internacionales, a las que adhiere la Argentina, indican que deben ser retirados de las operaciones de transporte de petróleo los buques dotados de casco simple, para prevenir accidentes que causen contaminación de las aguas y costas adyacentes.
La Federación de la Industria Naval Argentina (FINA) se pronunció en contra de la prórroga y solicitó a las autoridades nacionales un cronograma de construcciones en astilleros nacionales de buques que reemplacen a los ya obsoletos y peligrosos en actividad, sin éxito hasta el momento.
Accidentes como los acaecidos a los buques petroleros Erika y Prestige, que contaminaron las costas europeas, determinaron la adopción internacional de estas medidas de seguridad. El promedio de antigüedad de los buques petroleros nacionales dedicados al transporte de productos es de casi 28 años; varios de ellos superan los límites establecidos y algunos tienen más de 40 años en navegación. Prorrogar su actividad por cuatro años más implicaría un grave riesgo potencial, señalan los ambientalistas, que dicen que la mayoría de esos barcos se usan en tráficos fluviales, lo que representa no sólo una amenaza a la flora y fauna, sino también un peligro para la provisión de agua potable de las zonas costeras afectadas. Uno de ellos, de 40 años de antigüedad, fue usado durante esta temporada para realizar alijos de carga del petróleo comprado a Venezuela, en aguas del Río de la Plata.




