Reservas y deuda: por qué el riesgo país sigue alto, según tres de las voces más escuchadas en el mercado
Miguel Kiguel, Daniel Marx y Todd Martínez coincidieron en que una baja sostenida del indicador depende de corregir debilidades externas y consolidar la estabilidad macro; compartieron panel en el IAEF
6 minutos de lectura'

Todd Martínez, co-jefe de Calificación Soberana para las Américas de Fitch Ratings, aprovechó su visita a la Argentina para dejar este jueves una definición clave ante los principales ejecutivos del sector financiero sobre qué necesita el país para mejorar su nota crediticia.
“No solo queremos ver acumulación mientras se paga la deuda: queremos ver que incluso pagando la deuda haya una acumulación de reservas que genere un colchón frente a un shock inesperado”, afirmó el referente de una de las “tres grandes” agencias de calificación crediticia de Wall Street.
En otras palabras, la clave no es solo evitar el incumplimiento en el escenario base, sino demostrar resiliencia y capacidad de respuesta ante eventuales shocks internos o externos, como pueden ser los derivados del actual conflicto en Irán.
Ese fue uno de los ejes centrales del panel sobre deuda, estabilización y acceso a los mercados del 21º Simposio de Mercado de Capitales y Finanzas Corporativas del IAEF, en el que participaron, junto a Martínez, los exsecretarios de Finanzas Miguel Kiguel y Daniel Marx.
Desde distintos enfoques, los tres coincidieron en un punto: la compresión adicional del riesgo país no dependerá solo del ajuste fiscal o de la solvencia contable de la deuda, sino de la capacidad de la Argentina para fortalecer reservas, mejorar su perfil de financiamiento y construir un esquema más robusto frente a shocks externos.
Aunque la Argentina muestra hoy un cuadro macroeconómico más ordenado que en los últimos años —con equilibrio fiscal, menor inflación que en el arranque del programa y una deuda pública relativamente baja en relación al PBI—, el riesgo país sigue en niveles elevados y no logra converger hacia los de otros emergentes. Este jueves se ubicó en torno a los 614 puntos básicos, por encima de los menos de 500 que había tocado a fines de enero, aunque muy por debajo de los más de 1000 previos a las elecciones legislativas.
Martínez planteó esa visión desde la lógica de las calificadoras. Fitch mantiene actualmente a la Argentina en CCC+ para la deuda en moneda extranjera de largo plazo, un nivel asociado a riesgos de crédito muy elevados. Recordó que la mejora de la nota en 2024 respondió a una mayor confianza en la capacidad de pago, pero advirtió que el próximo escalón —hacia la zona de B-— exigirá algo más que cumplir con los vencimientos.

Ese diagnóstico dialogó de manera directa con la presentación de Kiguel, director ejecutivo de Econviews. El economista destacó que, si se excluye la deuda intra sector público, la deuda argentina ronda niveles cercanos al 40% del PBI, un ratio que calificó como “manejable” y que, en condiciones normales, no justificaría un riesgo país tan elevado.
Sin embargo, advirtió que la comparación con otros emisores de baja calificación muestra que la Argentina quedó rezagada: mientras países también catalogados dentro del universo más riesgoso operan con spreads en torno a los 400 puntos básicos, la deuda argentina mantiene un diferencial cercano a los 200 puntos adicionales. Para Kiguel, una parte central de la explicación está en la debilidad de las reservas y en la composición de la deuda. “Nuestra deuda es casi toda en dólares”, remarcó.
En esa línea, sostuvo que la acumulación de reservas es más importante para la Argentina que para otros soberanos, justamente porque el margen para absorber tensiones cambiarias o financieras es menor. Y aunque reconoció que el Banco Central (BCRA) volvió a comprar divisas —con adquisiciones por unos US$3.611 millones en lo que va del año—, señaló que una parte sustancial de ese flujo fue absorbido por el Tesoro para atender vencimientos (alrededor de US$3.500 millones, según estimaciones privadas), lo que explica por qué las reservas netas siguen en niveles bajos.
Marx, director ejecutivo de Quantum Finanzas, coincidió en ese diagnóstico, pero agregó otro elemento: la calidad y estabilidad de las fuentes de financiamiento. Señaló que el riesgo país no refleja solo una cuestión de montos de deuda o de disciplina fiscal, sino también la percepción de que la Argentina sigue dependiendo en buena medida de fuentes “extraordinarias” de financiamiento internacional, algo que no puede considerarse normal ni permanente.
A eso sumó un factor técnico: la estructura de acreedores y la subordinación de los bonos soberanos, que también incide en la forma en que el mercado valora el riesgo. En ese contexto, planteó que el desafío es construir una estructura más sostenible “con méritos propios”.

En esa línea, sostuvo que una estrategia más sólida debería apuntar a desarrollar el mercado local, tanto en pesos como en dólares, para extender plazos y reducir volatilidad, en lugar de depender exclusivamente del acceso al financiamiento externo.
La discusión no es menor porque el calendario de deuda sigue siendo exigente. Kiguel relativizó las preocupaciones sobre los vencimientos de 2027 y sostuvo que, si el país sigue haciendo “las cosas bien”, no debería tener problemas para conseguir financiamiento. Marx, en tanto, consideró que esos compromisos son “manejables” en la medida en que el sistema gane estabilidad y permita extender plazos.
Sin embargo, las cifras marcan la magnitud del desafío. Según JP Morgan, entre 2027 y 2030 el servicio de deuda promedio ronda los US$27.700 millones anuales, un nivel que refuerza la necesidad de recuperar acceso al financiamiento internacional o, alternativamente, desarrollar fuentes domésticas más profundas.
Durante el mismo evento, el ministro de Economía, Luis Caputo, aseguró que el Gobierno ya tiene identificadas las fuentes para cubrir vencimientos de capital por unos US$9000 millones en el corto plazo, correspondientes a los próximos pagos de capital. Sin dar precisiones, planteó que la estrategia combinará distintas herramientas de refinanciamiento y relativizó los movimientos recientes del riesgo país, al vincularlos con factores transitorios.
La visión de Fitch se completa con el frente externo. Martínez advirtió que la suba del petróleo vinculada al conflicto en Irán puede tener un efecto ambiguo sobre la Argentina: por un lado, mejora los términos de intercambio; por otro, puede complicar la desinflación y afectar el crecimiento.
En definitiva, el panel dejó una coincidencia relevante: la Argentina ya corrigió parte de los desequilibrios que explicaban su crisis, pero todavía no logró convencer al mercado de que esa mejora es suficiente para atravesar episodios de estrés sin sobresaltos. En ese contexto, el riesgo país no aparece como una anomalía, sino como una señal de lo que todavía falta construir.
1Crisis en la UBA: por bajos salarios, 83 docentes renunciaron a la Facultad de Agronomía y crece la preocupación
2A cuánto cotizaron el dólar oficial y el dólar blueeste miércoles 18 de marzo
3Calendario de pago del IPS: cuándo cobro la jubilación en marzo 2026
- 4
El ataque a Qatar disparó el GNL 17% y complica los costos del abastecimiento de gas argentino este invierno





