Santiago Pérez: "Hay nostalgia por las inmigraciones del pasado, pero el ascenso social de las de hoy es similar"

ARGENTINOS EN EL MUNDO. Estudió economía en la UBA, hizo la maestría en la Universidad de San Andrés y el doctorado en la Universidad de Stanford. Actualmente es profesor investigador en UC Davis. Sus temas de investigación son la inmigración y la movilidad social. Escribió un paper en el que explica por qué los inmigrantes italianos tuvieron mayor movilidad ascendente en la Argentina que en EE.UU.
Sofía Diamante
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12 de abril de 2020  

Santiago Pérez vive en California, Estados Unidos, desde 2011. Fue allí a cursar el doctorado en Economía en la Universidad de Stanford, y se especializó en temas de inmigración y movilidad social. "Analizo en qué medida los inmigrantes se integran de manera exitosa en las sociedades que los reciben", cuenta a la nacion. Hace unas semanas, The New York Times publicó un artículo basado en uno de sus papers, donde muestra que la inmigración actual tiene la misma movilidad social que la que había cuando los europeos llegaron a Estados Unidos en 1880.

-¿En qué consistió su primer proyecto de investigación?

-Tomé un paper que habían escrito Ran Abramitzky, Leah Boustan y Katherine Eriksson sobre los europeos que llegaron a Estados Unidos en el siglo XIX y principios del siglo XX, y lo repliqué con datos de la Argentina. La idea era tratar de medir en qué medida los inmigrantes que llegaron al país pudieron progresar. En el listado de los pasajeros que llegaban a Buenos Aires en 1880 decía cuál era su ocupación. Después busqué esa misma gente en un censo posterior, en 1895, para ver qué ocupación tenían y si habían acumulado alguna propiedad. En otra parte del paper, busqué inmigrantes que ya estaban en el país en 1869, para ver cómo estaban, según el censo, 25 años después. Así veo en qué medida pudo mejorar un inmigrante que en 1969 era jornalero, por ejemplo, y después lo comparo con los nativos argentinos. También hice este ejercicio para los hijos de los inmigrantes.

-¿Qué conclusiones sacó?

-Lo que encuentro es que hay mucha movilidad social ascendente en la gente que llegó en barco en 1895.La Argentina era el segundo país que más inmigrantes recibía, después de Estados Unidos. Cuando hacemos la comparación entre ambos países, encontramos que la tasa de movilidad ascendente es mucho más alta en la Argentina; es decir, la proporción de gente que después terminó con una ocupación mejor a la que tenía cuando llegó al país es bastante más elevada. Hablamos de ocupaciones, no de ingreso.

-¿Por qué en la Argentina había más ascenso que en Estados Unidos?

-Ese paper fue solo sobre la Argentina y si bien lo relaciono con lo que sucedió en Estados Unidos, no indago mucho en la explicación. Tengo otro paper donde intento entender esto y me enfoco solo en inmigrantes italianos. En la investigación parto de dos explicaciones posibles: que los inmigrantes italianos que fueron a la Argentina eran distintos de los que fueron a Estados Unidos, y que las condiciones de los países eran distintas. En estas comparaciones veo que a la Argentina llegaron italianos de clase social más alta, porque la proporción de los inmigrantes del norte de Italia es más alta.

-¿Esa es la explicación?

-No del todo, porque incluso cuando se compara italianos del norte en la Argentina y en Estados Unidos, a los inmigrantes en la Argentina les va mejor. Tengo una parte que comparo gente que tiene el mismo apellido: uno fue a la Argentina y el otro a Estados Unidos. En Italia, los apellidos dan mucha información regional, muestran de qué lugar eran. Igualmente, se encuentra esta mayor movilidad ascendente de los que fueron a la Argentina.

-Entonces prevaleció la condición del país.

-Hay dos explicaciones de esto. Una es más cultural: los italianos en la Argentina tenían mayor proximidad cultural, una misma religión e idiomas similares. En Estados Unidos, los italianos eran un grupo visto de manera muy negativa, se los asociaba al crimen, se los veía alejados de la sociedad americana y no interesados en aprender inglés. De hecho, cuando Estados Unidos impone cuotas a los inmigrantes en los años 20, uno de los ejemplos de los malos inmigrantes -lo que Trump llama los bad boys- eran los italianos. En ese momento se estableció una cuota máxima de ingreso de 4000 italianos por año, cuando en los años anteriores entraban 200.000 por año. La segunda explicación tiene que ver con el "capital humano" de los italianos en la Argentina y en Estados Unidos, relativo a la población local. Por ejemplo, la tasa de alfabetización de los italianos en ambos países eran similar, pero comparada a la de las poblaciones locales, era mucho más alta en la Argentina que en Estados Unidos, porque la población local en el país era mucho menos alfabetizada que la población estadounidense.

-¿Con otras nacionalidades pasó lo mismo?

-En el paper analizo solo a los italianos, porque Italia es el único país desde donde hay suficiente inmigración yendo a los dos lados. En la Argentina, el 80% de los inmigrantes era de Italia o España. El segundo país natural para analizar esto sería España, pero hay muy pocos en Estados Unidos. Los datos de los italianos son muy buenos porque puedo observar información previa a que la gente se mudara. Por ejemplo, puedo ver el caso de un inmigrante que salió del puerto de Génova en 1880 hacia la Argentina, que tenía el mismo apellido y la misma ocupación que uno que fue a Estados Unidos. Y puedo hacer una comparación.

-Los italianos que llegaron a la Argentina, ¿en qué se especializaron? ¿qué profesiones tenían?

-En mi análisis traté de agrupar las ocupaciones por categorías. Los italianos están muy sobre representados en una que en inglés se dice blue-collar worker [trabajador de cuello azul], que es un trabajo que requiere alguna habilidad artesanal, como sería un carpintero o un obrero de la construcción. Son trabajos manuales que requieren cierto nivel de calificación, que no es simplemente ser un jornalero. Se les dice blue collar por el tipo de vestimenta que usan los trabajadores, los mamelucos azules.

-Hace unas semanas, The New York Times publicó una nota basada en un paper suyo. ¿De qué se trata?

-Es un paper que escribí con Ran Abramitzky y Leah Boustan, basado en datos de Estados Unidos. Vemos la movilidad social de los hijos de los inmigrantes en Estados Unidos, y hacemos una comparación entre el pasado y el presente. La motivación de este estudio es que en Estados Unidos (y creo que también en la Argentina) hay una versión un poco nostálgica de que con la inmigración pasada, los europeos que llegaron en el siglo XIX se asimilaron bien a la sociedad y contribuyeron al crecimiento, mientras que a los inmigrantes más recientes se los mira con más recelo. Con el paper queríamos mostrar que los hijos de los inmigrantes hoy ascienden socialmente a una tasa similar que los hijos de los inmigrantes en el pasado. Hicimos un análisis donde empezamos viendo el caso de los hijos de europeos cuyos padres habían llegado en 1880, y cubrimos todo el siglo XX hasta ver el caso de los hijos de inmigrantes que llegaron a Estados Unidos en los años 80 y a quienes observamos en el mercado laboral hoy. Como teníamos muchos datos, pudimos analizarlos por país. Encontramos que es muy similar el pasado y el presente. Si uno mira en qué medida progresan en la distribución del ingreso los hijos de los inmigrantes hoy, contra los hijos de los inmigrantes de fines del siglo XIX y principios del sigo XX, la situación no es muy distinta, pese a que los países de origen son muy distintos. En el siglo XIX, la mayoría de los inmigrantes eran europeos; hoy hay muchos latinoamericanos y cada vez más asiáticos. Pese a eso, vemos mucha continuidad, no hay un gran cambio en el patrón. También encontramos que los hijos de los inmigrantes tienen mayor movilidad social que los hijos de los americanos, tanto en el pasado como en el presente.

-¿Cómo llegan a esa conclusión?

-Analizamos a dos familias que están en la misma posición en la distribución del ingreso. Uno es hijo de inmigrantes y el otro es hijo de americanos, y vemos dónde termina cada uno. Una de las explicaciones es que el punto de partida para los padres inmigrantes es quizás artificialmente bajo, porque tal vez era un físico nuclear ruso que llegó a Estados Unidos, pero que terminó trabajando en una ocupación en la cual estaba sobrecalificado. Uno esperaría que los hijos de esos inmigrantes progresen mucho, porque hay cuestiones de educación que se trasmiten de generación en generación. Entonces, una vez que los hijos puedan sobrepasar esas barreras, progresarán más. El punto de partida es el mismo en cuanto a ingresos, pero es distinto si se piensa que lo que ganan los inmigrantes está subestimado.

- ¿Cree que en la Argentina también habría la misma movilidad social hoy que en el pasado?

-Viendo los datos de Estados Unidos, mi sospecha es que sí, pero no sé, porque no estoy al tanto de que haya datos en la Argentina que me permitan comprobar esto. Si uno mira gente inmigrante que llega al país y gana poco, y la compara con los hijos de nativos argentinos que también ganan poco, en promedio los hijos de inmigrantes ascienden más. La explicación está en quién elige ser un inmigrante. Generalmente es gente con un poco de iniciativa, que se mudó a otro país. Hay aspectos que son difíciles de medir, como la motivación.

-¿De la Argentina tiene algún otro paper?

-Tengo uno de movilidad social, en el cual comparo la persistencia profesional entre generaciones para la Argentina, Estados Unidos, Gran Bretaña y Noruega. La idea es ver, si el padre era jornalero, en qué medida eso determinará la ocupación del hijo y en qué país hay más persistencia o no. Los resultados son bastante claros y encuentro que la Argentina y Estados Unidos son muy parecidos entre sí y tiene movilidad mucho más alta que Noruega y Gran Bretaña. Hay un patrón claro entre América y Europa.

-¿De qué año son los datos?

-Muy viejos: observo a los padres en 1869 y a sus hijos en 1895. Con los datos de la Argentina también lo hice por región y encontré que en el norte del país hay mucha menos movilidad que en la región central.

-¿Qué porcentaje de la población en EE.UU. es inmigrante?

-A partir de 1900, la proporción de inmigrantes en la población comenzó a subir hasta alcanzar el 15% en 1910; y ahí comienzan a ponerse más restrictivos y en 1921 establecen las cuotas. Había muchos político en ese momento con un discurso muy similar al actual de Donald Trump. Luego, cae mucho el número de inmigrantes, suceden las guerras mundiales y la gran depresión. Esto hizo que para 1970, solo el 5% de la población americana fuera inmigrante. Después hubo un cambio en las leyes, en 1965, que impulsó de nuevo la inmigración. Esto hizo aumentar la proporción hasta llegar ahora al 15% de la población, que es cuando Trump arranca con su discurso. La gente habla de la regla del 15%. En Inglaterra pasó también algo parecido cuando se llegó al 15% de inmigrantes en la población, pero no es una regla muy científica.

-En la Argentina, ¿cuál fue la proporción más alta de inmigrantes?

-En el siglo XIX llegaron a ser el 25% de la población, un índice más alto que el de Estados Unidos. Hoy debe estar por debajo de 5%. Este año habrá censo en la Argentina y en Estados Unidos. Aquí han sido más regulares: es literal cada 10 años el censo desde 1790, sin excepción.

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69 Love Songs, The Magnetic Fields

The Songs of Leonard, Cohen by Leonard Cohen

Encuentros con entidades, Los Planetas

Pink Moon, Nick Drake

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