
Se esfuma el poder de la Mediterránea
La tradicional fundación perdió el apoyo del grupo Arcor
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CORDOBA.- La sede de la Fundación Mediterránea, una de las instituciones empresariales más tradicionales del país, se conmovió hasta sus cimientos con el portazo que dió ayer Fulvio Pagani al alejarse de la presidencia.
El directivo de la empresa alimenticia Arcor se va al ver frustrado su objetivo de llegar a un consenso para impulsar el relanzamiento de la que fuera una de las principales usinas de ideas y proyectos económicos en la Argentina de los últimos veinte años.
El dimitente es hijo de quien fuera uno de los mentores de la Fundación Mediterránea. Fulvio Pagani padre fue el hombre que hizo trascender a Arcor desde una pequeña ciudad del interior cordobés (Arroyito), convirtiéndola en "la primera multinacional argentina", como gustan autodefinirse en la compañía.
En las próximas horas la empresa anunciará que abandona la Fundación y producirá una sensible baja en sus filas.
El ahora ex titular de la Fundación no encontró apoyo en el capítulo cordobés del consejo de administración de la entidad para encarar un proyecto de "transformación y reposicionamiento", cuya puesta en marcha impulsaba. Pagani propiciaba que lo condujera el experto en temas financieros Héctor Paglia. A esos efectos era necesario que se lo designara secretario ejecutivo, una suerte de gerente general.
En el casi cuarto de siglo de actividades de la Mediterránea (sus inicios se remontan a 1977) ese cargo fue desempeñado por José Castro Garayzabal, quien está a punto de retirarse. Abogado y directivo de Astori Estructuras -empresa que creció de la mano de otro de los fundadores de la FM, Piero Astori- Castro Garayzábal está considerado un hombre de íntimas afinidades con Domingo Cavallo, el economista que llevó a la Mediterránea a los primeros planos nacionales al asumir sucesivamente los cargos de canciller y ministro de Economía, bajo la administración de Carlos Menem.
En el trasfondo del episodio muchos sospechan que hubo un conflicto de cercanías con el ex ministro. Castro Garayzábal rechaza la suposición: "Hace un año que no hablo con Cavallo", le dijo anoche a La Nación , y esgrimió el "apartidismo" que está obligado a observar en su función en la Fundación y en la Unión Industrial de Córdoba, cuya presidencia dejará en unos días.
"El legado de los fundadores nos impone que la entidad sea apolítica y esté dedicada al estudio de la economía con óptica mediterránea, no para acentuar los regionalismos sino para unir al país armonsionamente", argumentó Castro Garayzábal.
No al lobby
"La Fundación tiene que volver a ser una institución empresarial investigadora", definen, aparentemente sin diferenciaciones respecto de la otra opinión, en el entorno de Fulvio Pagani, quién se propuso no conceder declaraciones al periodismo.
Pero en el apunte siguiente suena una discordia: "Debe ubicarse en las antípodas de una agrupación "lobbista` o de política partidaria".
Tal vez en esta opinión se trasluzca el efecto que causó haber estado durante casi seis años estrechamente cerca del poder. Si bien la entidad consiguió mantener cierto perfil profesional, a nadie le quedan dudas de que entre 1991 y 1996 (cuando Cavallo renunció al ministerio, peleado a fondo con el menemismo) la FMdesembarcó a pleno en el Gobierno y la entidad funcionaba como una fuente de argumentos en apoyo al plan.
Tampoco tardó en hacerse sentir la lejanía del poder. En tiempos de Cavallo ministro, los almuerzos mensuales de la Fundación congregaban a la mayor parte del empresariado local, que no había dudao en adherirse a la entidad.
En sentido contrario, esos encuentros fueron perdiendo fuerza progresivamente desde que se produjo el alejamiento de Cavallo.
Voto en contra
Las diferencias en la actual conducción de la entidad quedaron expresadas esta semana, cuando la mayoría de los miembros del consejo -7 a 5- votó en contra de la propuesta de Pagani y de su candidato Paglia, un economista independiente que desempeñó la presidencia del Banco de Córdoba durante la gobernación del radical Ramón Mestre.
Frente al rechazo, Pagani interpretó que le "es imposible continuar", según consta en su nota de renuncia.
Su decisión va a tener consecuencias más graves todavía, pues junto con el dimitente se apartará de la Fundación todo el Grupo Arcor. Tras ellos podrían también partir otros socios. Sería un impacto terrible para el futuro de la entidad, especialmente desde el punto de vista de los aportes económicos.
En los orígenes, Fulvio Pagani (padre) direccionó los destinos de la Fundación junto a Piero Astori. La condujeron alternadamente hasta la muerte de ambos, en 1990.
Pero eso es historia: en esta ocasión, la hija de Astori, María Pía, militó en la posición contraria a los representantes de Arcor. Una imagen elocuente de caminos que se bifurcan.





