
Se incrementa el salario de bolsillo
El efecto, que es menor cuanto más elevado es el ingreso del trabajador, es de entre menos del 1% y algo más del 2%
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Los cambios anunciados ayer en el esquema del impuesto a las ganancias se traducirán en una mejora del ingreso de bolsillo que, según el nivel salarial, podrá ser inferior al 1% o de hasta más del 2 por ciento. El efecto será más significativo para los que están más cerca de la nueva base mínima sobre la que se descontará el impuesto y más leve para los de mayores ingresos. La suba directamente no alcanzará a quienes perciben ingresos netos superiores a los $ 221.000 anuales o a los $ 17.000 mensuales, ya que en esos casos no se aplican deducciones antes de calcular el impuesto a pagar.
Por ejemplo, a un empleado casado y con dos hijos que tiene un salario bruto de $ 17.000 mensuales le llegarán $ 336,9 más a su bolsillo en todo el año, lo que significa un 0,22% más que lo que hubiera cobrado de haber seguido vigente el esquema de 2006. En cambio, quien tiene un sueldo de $ 4000 por mes y es soltero tendrá $ 970 más en su bolsillo, lo que implica un incremento del 2,23% de su ingreso neto.
Para determinar el impuesto se computan en primer lugar todos los ingresos, incluidos los conceptos como tickets de alimentación o sumas no remunerativas. Al monto resultante se le restan los aportes al sistema jubilatorio, a la obra social y al PAMI. A ese ingreso neto se le deducen la llamada "ganancia no imponible", ahora de $ 7500, y la deducción especial, elevada a $ 28.500.
Además se deducen, en caso de corresponder, los montos por cónyuge ($ 6000), hijo u otro familiar a cargo ($ 3000 para cada uno) y, eventualmente, sumas por otros conceptos, como ahorro en seguros de vida o sepelio, intereses de préstamos hipotecarios, donaciones o gastos médicos. En los límites existentes para estos últimos ítems no habrá cambios. Tampoco se anunciaron modificaciones al tope de $ 6000 que es posible deducir por los salarios y aportes a la seguridad social del personal doméstico. En los ejemplos citados y en los expuestos en el gràfico que acompaña esta nota no se consideró este tipo de deducciones, que reducen, en muchos casos significativamente, el impuesto.
Las deducciones no se aplican para todos por igual, y eso es lo que produce el efecto de que los mayores beneficiados por la medida sean quienes tienen los salarios más bajos entre los alcanzados por el tributo, más allá de que varios miles directamente quedarán exentos. Los montos deducibles se toman en un 100% sólo cuando la ganancia anual es de hasta $ 45.500; entre esa cifra y los $ 65.000, se descuenta un 90%; para ingresos de $ 65.000 a $ 91.000, las deducciones se aplican en un 70%, y para los asalariados con ingresos de $ 91.000 a $ 130.000, rigen los montos reducidos en un 50 por ciento. En los escalones superiores, las deducciones bajan al 30% para los que ganan hasta $ 195.000 y al 10% para quienes tienen ingresos que se ubican entre los $ 195.000 y los $ 221.000 anuales.
Además de las diferencias que genera la vigencia de esa escala, el peso del impuesto varía dependiendo de si el trabajador está afiliado al sistema previsional de reparto o al de capitalización: los primeros aportan el 11% de su salario bruto para la jubilación futura, y los segundos aportan -según lo previsto, sólo hasta diciembre de este año- el 7%. Esto significa que los adherentes al sistema estatal tienen un menor salario de bolsillo a la vez que un mayor monto deducible de Ganancias y, por esta última razón, un impuesto más bajo.
Aportes previsionales
Por ejemplo, un asalariado con un ingreso bruto de $ 4000 mensuales, soltero y afiliado a una administradora de fondos de jubilaciones y pensiones (AFJP) tendrá este año un descuento por Ganancias de $ 831,60, un 53,84% menos que en 2006. Si aportara a reparto, la caída del monto a tributar sería del 57,33 por ciento. Sin embargo, eso no compensa el menor salario de bolsillo: el del afiliado a la AFJP quedará en $ 44.408,40 anuales y el de quien está en reparto, en $ 42.521,60.
El efecto descripto en el párrafo anterior es de menor proporción para los salarios más altos, ya que rigen topes para el cálculo de los aportes y entonces las diferencias se achican. En este punto hay novedades para este año, que impactarán sobre el salario de bolsillo y sobre el impuesto a las ganancias. El cambio -que está contemplado en los ejemplos- es que a partir de los salarios de abril subirá de $ 4800 a $ 6000 el tope salarial utilizado para calcular el aporte del 7 o del 11% al sistema previsional. Eso reduce tanto el salario de bolsillo como el monto del impuesto.
El nuevo esquema de Ganancias tiene vigencia para todo 2007. Como las retenciones que se hicieron en los sueldos de enero y febrero respetaron el esquema anterior, las empresas deberán acreditar a favor de los trabajadores la diferencia que corresponda, tras recalcular el impuesto.






