
Se venderán en la Bolsa los bancos Suquía, Bisel y Bersa
Lavagna impuso su criterio frente a la opinión del Banco Central
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El ministro de Economía, Roberto Lavagna, instruyó al presidente del Banco Nación, Horacio Pericoli, para que la venta de los bancos Bisel, Suquía y Bersa, que la entidad estatal administra desde junio, se concrete por remate público de sus correspondientes acciones en una subasta por realizarse en la Bolsa de Comercio.
Así Lavagna no sólo informó a los interesados en adquirirlos que las cartas que oportunamente presentaron ante el Nación y el Banco Central (BCRA) sirvieron de poco, sino que además profundizó su embestida contra la política que se aplica para resolver estos casos en el contexto de la crisis, al imponer su criterio por sobre el que prevalece entre los técnicos del ente que conduce Aldo Pignanelli.
Sucede que mientras en Economía pensaron siempre en una licitación pública, en el BCRA preferían manejar la venta en el marco de los atributos que le confiere la ley de entidades financieras. "Lo que no entienden es que con una licitación la venta podría demorarse, dado que es común que este tipo de procesos quede interrumpido por impugnaciones", señalaban en el ente monetario.
Las diferencias al respecto quedaron al descubierto cuando Lavagna firmó una resolución por la que los procesos de "reorganización, fusión o adquisición de entidades financieras y de seguros" que reciban aportes del Fondo Fiduciario de Asistencia (creado para manejar la restructuración tras la crisis del tequila) debían resolverse por "mecanismos abiertos que faciliten además la colocación de parte del capital por medio de oferta pública".
Si bien esa norma tenía escasos efectos prácticos (ese fondo es una caja en extinción), lo que llamó la atención fue el mensaje que transmitió Lavagna en sus considerandos. Allí la presentó como un instrumento para alejar el peligro de cartelización del sistema bancario, con referencia a que los bancos en reestructuración sólo podrían quedar en manos de los pocas entidades con posibilidad de comprarlas.
Y enfatizó en la necesidad de ampliar ese espectro. "No puede ser que para colocar estos bancos sólo llamen a los que tienen carnet de banqueros y dejen afuera al resto que ni siquiera sabe dónde dirigirse para expresar su interés", expresó a LA NACION una colaboradora del ministro.
En el BCRA ayer insistían en bajar el tono a esta discusión. Pero advertían que si se hubiera utilizado el amplio criterio que reclama Lavagna sin ningún tipo de previsión, "el Velox (con referencia a la reciente adjudicación de ese banco suspendido) podría haber quedado en manos de un sojero cordobés que ni siquiera podía justificar la procedencia de sus fondos".
Los bancos Suquía, Bisel y Bersa (de Entre Ríos) eran propiedad del gigante estatal francés Crédit Agricole hasta que, asustado por la magnitud de la crisis local, los abandonó intempestivamente en junio. En aquel entonces se concedió al Nación su administración temporal y propiedad (tras la escisión de activos y pasivos privilegiados), tras lo que emergieron bancos saneados. Desde entonces se discutió quién determinaría su forma de venta.
En la Bolsa festejan
De ahora en adelante les tocará al Nación, a la cartera económica y al BCRA definir cuál es el contexto general de condiciones para la subasta, para después fijar su fecha. Pero lo que ya está definido es que la venta se hará por la Bolsa. Ayer los agentes celebraban esta decisión. "Es importante que las acciones se coloquen así, como se hizo a principios de los 90. Es más transparente y además permite a los pequeños inversores participar de la privatización", destacó el secretario del Mercado de Valores, Luis Alvarez.





