Según académicos y economistas, en la Argentina de hoy no hay mucho lugar para Keynes
La economía crece y no es necesario que el Estado incentive la demanda
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La Argentina hoy tiene poco espacio para las principales ideas de John Maynard Keynes, volcadas en su obra central, "Teoría general de la ocupación, el interés y el dinero". Pero hay conceptos keynesianos que deberían ser aplicados, como un mayor cuidado del inversor y el respeto de los acuerdos, según economistas y académicos argentinos, que en su mayoría consideran que el Gobierno está lejos de las ideas del pensador británico.
¿Qué haría Keynes en la actual administración? Eduardo Fracchia, director del área de Economía del IAE, la Escuela de Negocios de la Universidad Austral, dice: "Trataría de cuidar a los empresarios, que están estimulados por una demanda jugosa con algunos elementos que los pueden asustar en las inversiones de largo plazo".
"El era muy ortodoxo, de la tradición de Marshall, con lo cual estaría en contra de los acuerdos de precios porque en esa línea los sistemas de precios no se tocan. Pero estaría contento con el tipo de cambio actual y la política fiscal austera", señala el académico, y agrega: "Este gobierno es tan capitalista como Keynes, pero tiene cuestiones que lo contradicen como el llamado presidencial a no comprar carne o combustibles en Shell. El proponía acelerar la demanda agregada en recesión y hoy sería prudente controlarla, en especial con la inflación y un desempleo en 12 por ciento".
Dijo Patricio Millán, director del Departamento de Economía de la Facultad de Ciencias Sociales de la UCA: "Hoy no hay mucha aplicación de medidas de política económica keynesianas porque el país está creciendo y Keynes escribió para una economía en recesión". A pesar de esto, el economista distingue conductas anti y prokeynesianas en la actual administración.
"Si se aplican sus conceptos a un ciclo expansivo, se debería pagar deuda y disminuir gasto como lo está haciendo el Gobierno. Pero él propiciaba el manejo de las tasas de interés y esto no se está haciendo en el país. La política monetaria no es de corte keynesiano porque, aunque propiciaba la intervención del Estado en algunas cuestiones, no pretendía tomar medidas en contra del mercado. Por lo pronto, no estaría de acuerdo con los convenios de precios", destaca.
"Keynes -añade- propiciaba el rol del Estado como promotor de la inversión y consideraba más que importante el respeto por las normas y los contratos."
El economista Javier González Fraga, por su parte, considera: "Sería muy poco keynesiano transportar recomendaciones que él hizo en un contexto tan diferente", y subraya que el gobierno actual no es keynesiano. "Keynes -dice- escribió para un mundo que tenía capacidad instalada y por eso proponía estimular la demanda para salir del pozo. Eso era muy aplicable en la Argentina de 2002, pero no en 2006."
Martín González Eiras, doctorado en Economía del MIT y profesor adjunto de la Universidad de San Andrés, cree que hay un abuso por parte del Gobierno en tratar de expandir la demanda.
"Lo que venimos viendo en el país es una expansión de la demanda cuando la inflación nos está mostrando que el nivel es excesivamente alto. El instrumento es muy útil pero hay que usarlo cuando la demanda se cae por algún problema externo o cuando se infla demasiado la economía", afirma.
"La base de la discusión de keynesianos y monetaristas parte de mirar el corto o el largo plazo. Keynes es más de corto plazo y en esa línea se enmarca, a grandes rasgos, la medida que frena la exportación de carnes. Para mí, el horizonte tiene que ser a largo plazo y hay que tener presente que bajar la inflación es costoso porque hay que enfriar la economía, hay que generar una recesión", subraya.
Mensaje vigente
Jorge Streb, director de investigaciones de la Ucema, no calificaría de keynesiano al gobierno actual.
"El momento para aplicar políticas keynesianas pasó porque su pensamiento está básicamente asociado al problema de la depresión. El momento para Keynes fue 2001, cuando estábamos aún con nuestro patrón oro que fue la convertibilidad y la economía en crisis", destaca el académico.
"La idea keynesiana es que en recesión hay que estimular y en expansión hay que moderar. Pero en la Argentina hoy no se está moderando bien. El Gobierno modera con prohibición y enfría, pero a un costo bastante terrible: frenando la inversión", sentencia.
Streb recuerda que en 1937 Keynes escribió sobre las expectativas del futuro como determinantes en la evolución de la economía, especialmente en la inversión.
"El problema -dice- es que conocemos poco del futuro, con lo cual es muy influenciable la visión que tengamos. El Gobierno en esta línea tiene el rol de estabilizar las expectativas. Hoy hay una visión muy positiva en el exterior y hay que tener cuidado de no afectarlas. Hay que ver qué se hace con la exportación de carne y las reglas de juego."
Gustavo Ferro, profesor investigador del Centro de Estudios Avanzados de la UADE, en tanto, dice que el mensaje de Keynes sigue vigente aunque en ocasiones se lo malinterpretó.
"Acá cuando se han efectuado políticas expansivas del financiamiento no ha sido vía endeudamiento público sino vía Banco Central, y la consecuente creación de dinero e inflación", recuerda y concluye:
"Su mensaje sigue vigente, pero siempre hay que tener cautela en la implementación de las herramientas."






