Servicios creativos para generar nuevos negocios
Alvarez Castillo también se posiciona fuera de la moda
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Talento y esfuerzo: las claves que ofrece Federico Alvarez Castillo para explicar su éxito. Este hombre, que a sus 39 años se ha convertido en un hacedor de proyectos con fama de rey Midas, no se deja tentar:se sigue levantando a las 6 para ir a trabajar, como a los 12 años, cuando no tenía una moneda en el bolsillo y se engrasaba las manos arreglando motos en un taller mecánico.
Alvarez Castillo, un poco más famoso en los últimos meses por haber participado en la negociación para vender la marca de ropa de su esposa Paula Cahen D´Anvers al Exxel Group, no tiene el look de un joven de la City : usa barba y pelo largo. ¿Qué vende? Nada que se pueda tocar: ideas.
"No soy sólo un creativo. La imagen no sirve de nada si detrás no hay un buen producto. Por eso también me comprometo con la planificación comercial y asumo responsabilidad sobre el servicio de producción y venta", explica.
Si usted se quiere poner a fabricar un producto X y decide convocarlo, él lo ayuda a crear en el mercado la necesidad de consumir ese producto, pero además ejerce un control integral de su negocio, pero sin terciar en la gestión financiera. No le cobra honorarios, pero le reclama a cambio un porcentaje de su facturación, que puede oscilar entre el 0,5 y el 3% según sus ventas.
Puede suceder, también, que descubra un nicho para un nuevo negocio y llegue hasta su escritorio con un proyecto bajo el brazo, para que usted invierta y lo ponga en marcha (un ejemplo es Car One, el supermercado de autos usados de Manuel Antelo).
"El negocio del 0 km es muy competitivo, pero la venta de usados tiene el triple de volumen anual. Yo percibía que nadie lo estaba capitalizando -dice- y se me ocurrió la idea de generar una marca que cristalizara ese negocio. La desarrollamos con Antelo y hoy Car One, vende 400 autos por mes."
Una carrera veloz
Se mueve como un pez en el agua en el mundo de la moda, aunque está ampliando su horizonte de negocios desde que se unió con el financista Zoilo Cantón para formar la empresa ULM: "Yo siempre fui creativo y muy descuidado con las finanzas, y él me brinda esa contención", dice. Independiente desde los 12 años, cuando salió a trabajar tras la muerte de su padre, Federico llegó a los 18 como ayudante de un despachante de aduana. Hasta que en una carrera de motos recibió una propuesta que cambió su destino. Guido Lima, vicepresidente de Fiorucci, una marca italiana líder en la época, lo invitó a sumarse como asistente a su departamento de marketing.
Dos años en Fiorucci le resultaron suficiente para empaparse con los rudimentos del oficio y para comprender que no se sentía cómodo trabajando en relación de dependencia. Quería ser su propio jefe y, en 1982, se largó a ofrecer servicios creativos. A la empresa la llamó Marketing e Ingeniería y encontró a su primer cliente en Alberto Cohen, un empresario que vendía productos de Conindar, licenciataria de marcas como Guess, Calvin Klein y Wrangler.
"Cohen compraba pantalones a 35 y los vendía a 70 y yo le dije porque pagar 35 si hacer un pantalón no te cuesta más de 10:si es por el valor de la marca, eso te lo puedo fabricar yo. La cuestión es que confió en mí, que no era nadie en el mercado", relató. La marca se llamó Mango y de sus 500 pantalones iniciales, llegó a fabricar tandas de 50.000, un año más adelante, cuando la etiqueta se puso de moda:"Creamos una identificación diferente. En esa época lo más fuerte en comunicación era Wrangler, que tenía como imagen a un tipo de jeans, con botas texanas. Nosotros le cambiamos el caballo por una Harley Davidson, con botas de cuero y campera negra."
Tras ese logro inicial, Alvarez Castillo se convirtió en sinónimo de éxito y participó en el nacimiento y la expansión de marcas como Diesel, Soviet, Via Vai, Bowen y Paula Cahen D´Anvers.
Actualmente desarrolla una imagen de mercado para la marca Madison, que incursionará en el negocio de los clubes de campo. Para no perder contacto con la moda, también trabaja en el lanzamiento de una línea de ropa interior -para un grupo inversor- con el nombre y la imagen de la modelo Bárbara Durand.




