
Sexo en la oficina: qué puede pasar el incómodo día después
Un juego peligroso, bastante común, y que tiene consecuencias personales y hasta legales; claves para no quemarse
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En febrero, una conocida empresa de seguros en Nueva Zelanda se vio envuelta en un escándalo después de que una pareja fuera grabada y fotografiada "in fraganti" en la oficina desde quienes fueron a un after office en el bar de enfrente. Ellos, un gerente cincuentón casado y una secretaria junior, creían estar protegidos del afuera por vidrios polarizados, pero no se detuvieron demasiado para pensar. Era de noche y la luz estaba prendida. Dieron entonces, sin quererlo, un espectáculo que fue trending topic en las redes sociales y, además, perdieron el trabajo.
"En la oficina hay cazadores y cazados, lo difícil es saber quién es quién, porque a veces nada es lo que parece", dice un empresario que pide confidencialidad. Cuenta, además, una situación de "apretuje" en un ascensor con una de sus empleadas. Una acción peligrosa, si las hay.
Anécdotas hay en casi todas las oficinas, en los baños, en los ascensores, durante los viajes... A veces se trata de un secreto a voces, a veces de una sospecha o un rumor que no llega a comprobarse, aunque abundan las miradas suspicaces. "Durante la crisis de 2001, los estudios de abogados no daban abasto", dice una consultora senior de una muy conocida compañía local . "Contrataron a muchos profesionales recién recibidos que prácticamente dormían en los estudios. Se veían situaciones por todos lados: desprolijo sí, pero el vértigo es así", cuenta con conocimiento de causa.
No es la única que tiene algo para revelar. Relaciones consentidas, a veces furtivas y peligrosas, clandestinas, pura adrenalina pero... "La justa causa de despido (que permite al empleador extinguir el contrato de trabajo sin indemnizar al trabajador) se configura cuando la falta cometida por este tiene una gravedad tal (injuria) que impide la continuación del vínculo laboral", dice Ricardo Foglia, director del Departamento de Derecho del Trabajo de la Universidad Austral. "Si existen relaciones sexuales fuera del ambiente de trabajo no hay inconveniente ya que se trata de cuestiones privadas (Art. 19 de la Constitución Nacional), pero si se dan dentro del ámbito de la empresa (en horario laboral o fuera de él), justifica el despido con justa causa".
Para Foglia, lo difícil es probarlo. "Los sistemas de controles audiovisuales cuya validez depende de que no afecten a la intimidad del trabajador (ej. cámaras en los baños o vestuarios), no deben tener una finalidad persecutoria, deben estar justificados y ser razonables, por ejemplo por razones de seguridad, y puestos en conocimiento de los trabajadores y de la autoridad laboral.
Hasta aquí, la cuestión legal que ha tenido sus casos en tribunales. Más allá, "se impone pensar en el día después: ¿cómo voy a mirar esa persona al otro día? ¿Lo que sucedió, ocurrió con la misma intención?", dice el consultor Matías Ghidini. "Seguramente esa relación no será igual, sean cuales fueran las respuestas. Y desde lo profesional, si ese incidente se hace público, habría que preguntarse: ¿fulmina mi carrera profesional? ¿O es un secreto a voces que me va a dejar marcado? ¿Hay vuelta atrás?", pregunta.
"Los riesgos y las consecuencias son demasiados altos para un directivo. Ser un profesional implica mucho más que tener un título universitario y desarrollar un rol ejecutivo; implica tener una gestión integral -laboral y personal- profesional en todos los ámbitos y dimensiones de la persona," cierra.
Cuando va en serio
Puede pasar
Cruzar la línea dentro del ámbito del trabajo puede llevar a un despido con justa causa, aunque no existen inconvenientes si la relación se da fuera del ámbito de la empresa. Tarjeta Naranja, por ejemplo, da el visto bueno a las parejas formadas en la compañía, aunque deben informar a su jefe y es probable que las ubiquen en sectores diferentes.





