
Siemens se reestructura para sobrevivir en la región
Hizo una red con las filiales del Cono Sur para bajar costos
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En el último año, Siemens Argentina encaró una profunda reestructuración: de 2400 empleados pasó a 1100 (entre reubicados en otras filiales, prejubilados y despedidos), puso en venta su tradicional edificio en la Diagonal Sur, concentró toda la operación en su planta de San Martín (ruta 8), y se sumó a una estrategia regional para centralizar las distintas operaciones de cada país en una "red Mercosur".
También obtuvo una capitalización de la casa matriz por 120 millones de dólares, lo que le permitió cancelar sus deudas financieras y pagar la reestructuración.
"La red Mercosur nos ayudó a no tener que achicarnos más", dijo ayer Matthias Kleinhempel, el nuevo responsable de la filial local de Siemens. Nacido en Hamburgo, casado con una argentina, tiene cincuenta años y dos hijos varones. Conoció el país en 1978, cuando vino de visita por dos días y terminó quedándose un año. Abogado, ejerció varios años en el país, hasta que ingresó en Siemens y ocupó puestos de importancia como director de la filial en Venezuela, presidente de la división internacional de cables y energía, entre otros.
Curiosamente, se había retirado de su puesto en Alemania y, por pedido de su mujer, había vuelto a vivir en la Argentina (se desempeñaba como profesor full time en el MBA del Instituto de Altos Estudios Empresariales, donde fue alumno) cuando fue convocado para dirigir la filial local de Siemens. La nueva estrategia de integración regional "es para no poner todos los huevos en la misma canasta, como una forma de cubrirnos de la volatilidad regional", explicó Kleinhempel.
Tres líneas
En la Argentina, la empresa se concentró en tres líneas de producción: tableros de media tensión; hacen teléfonos para Telefónica, Telecom y Cantv, de Venezuela, y aparatos de identificador de llamadas.
Desde el punto de vista de los servicios, continúa con desarrollos de ingeniería, de software -a través de Siemens Itron-, y también servicios de asistencia técnica a las redes de telefonía celular más avanzadas.
En 2001 la filial facturó US$ 560 millones. Tiene participación en cuatro grandes áreas: telecomunicaciones -que representa el 50% de su volumen de negocios-, energía, industria y equipamiento médico. "Estamos viendo un leve repunte respecto del mes pasado en productos eléctricos. Notamos un crecimiento del 5 al 10 por ciento", dijo Kleinhempel.
Sin embargo, la profunda crisis por la que atraviesa el sector de las telecomunicaciones hace que ahora la empresa se plantee analizar negocios que antes no miraba. "Tendremos que vivir de una cantidad más grande de proyectos chicos, para los más grandes no hay financiamiento", admitió el ejecutivo.
Siemens está cerca de cumplir cien años en la Argentina (se instaló en 1908). Participó en infinidad de contratos con el Estado, pero en la empresa admiten que el affaire de los DNI los golpeó muy fuerte no sólo en el nivel económico (la casa matriz pasó a pérdida el año pasado US$ 280 millones que había invertido en los sistemas para la fabricación de los documentos), sino en cómo percibe la gente de la calle a la empresa luego de esa licitación.
Diplomático, Kleinhempel declinó contestar cualquier pregunta sobre la demanda iniciada por la casa matriz de Siemens contra el Estado argentino por la rescisión de ese contrato. "No me corresponde hablar, es un tema entre la casa matriz y el gobierno argentino, que va a ser dirimido en un laudo internacional."
Sin embargo, el ejecutivo no descartó que la compañía vuelva a presentarse en alguna licitación pública. "Somos una empresa de infraestructura, y por eso muchas veces estamos ligados a los distintos gobiernos. Si la licitación es transparente, cuenta con financiamiento y se cumplen las condiciones, no hay problema en volver a hacer negocios con el Estado", culminó.
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