Roque Fernández: "El mecanismo de negociación no es conducente a un arreglo de la deuda"

Fuente: LA NACION
Es Ph.D. en Economía de la Universidad de Chicago y Doctor en Ciencias Económicas de la Universidad Nacional de Córdoba. Se desempeñó como presidente del Banco Central entre 1991 y julio de 1996, cuando asumió como ministro de Economía, cargo que ocupó hasta 1999. Su especialidad es la teoría monetaria. Integra el Consejo Superior de la Universidad del CEMA
Sofía Diamante
(0)
21 de junio de 2020  • 00:00

Roque Fernández fue un actor económico clave para la Argentina en la década del 90. Primero se desempeñó como presidente del Banco Central, entre 1991 y 1996. Y de la calle Reconquista 266 cruzó al Palacio de Hacienda, para suceder a Domingo Cavallo como ministro de Economía. Ocupó ese cargo hasta el fin del mandato de Carlos Menem, en diciembre de 1999.

"Es muy importante que el ministro de Economía sea una persona que tenga más miedo al juicio de sus pares que a sus superiores políticos, -dice el fundador del Centro de Estudios Macroeconómicos de la Argentina (CEMA)-. Me podrán acusar de liberal, de cualquier cosa, pero no de que hice algo ridículo. Eso es lo que a los políticos les impide rodearse de gente de un nivel importante, porque de esa forma no van a responder a ellos, sino a lo que piensan sus colegas. ¡Y en buena hora, así tiene que ser! Porque ese individuo actuará correctamente. Por otro lado, reconozco que el político que ganó una elección tiene el poder de nombrar a quien quiera. Ahora, si nombra a alguien a quien el mercado no le cree, no tendrá credibilidad. Se estará equivocando el político. Es preferible tener alguien que ponga límites, antes de tener un obsecuente que haga cualquier cosa por quedar bien con el Presidente".

-¿Cómo ve la economía?

-Hay una recesión que empezó en abril de 2018, que tiene que ver con una modificación importante que se le hizo al impuesto a la renta financiera y eso provocó una fuga de capitales, que transcurrió hasta agosto de 2019, cuando el mercado tomó con mucha preocupación los resultados de las PASO y se agravó entonces lo que ya venía mal desde 2018. A eso se le suma el coronavirus. El año 2020 será un mal año, lamentablemente.

-¿Es un año perdido?

-Más grave, porque perdido muchas veces se dice cuando no crecemos nada, pero para este año se espera una caída del 10% del PBI, según el último informe de la fundación FIEL.

-¿El año que viene podría crecer la economía?

-Dependerá de cómo quede la situación pospandemia. Veo que no estamos resolviendo algunos problemas que son muy difíciles, como es el caso de la negociación de la deuda, y después creo que no tenemos un plan a la vista de lo que hará el Gobierno terminada la pandemia. En el mejor de los casos vamos a parar de caer y vamos a tener un crecimiento en 2021 del orden de 2%, pero es puro optimismo subjetivo lo que tengo, porque no estoy pronosticando sobre la base de algo que sea muy sustentable científicamente.

-¿Por qué cree que el Gobierno no presenta un plan económico?

-Un plan económico significa establecer metas fiscales y monetarias que comprometen al Gobierno si no las cumple. Es como un presupuesto muy estricto que da cierta previsibilidad respecto de la conducta del Gobierno si está dispuesto a cumplirlo, y permite que los operadores económicos puedan tomar decisiones. No veo que el Gobierno esté trabajando en esto, ni siquiera veo que le preste mucha atención al tema. No sé si no lo quieren comunicar porque directamente lo que están viendo es que no les conviene dado el impacto político que podría tener. Evidentemente, las circunstancias excepcionales que tenemos de volver a la expansión monetaria y a la esterilización colocando Leliq fue también parte del problema que tuvo la administración anterior, que hizo que fuese bastante difícil darle una salida sustentable a la economía. Tratando de controlar que no sea tan fuerte la expansión monetaria, se emite fuertemente dinero cuasifiscal, que es peor que la emisión de dinero. El dinero, obviamente que tiene un impacto inflacionario, pero las Leliq y las Lebac son todavía más inflacionarias, porque es un dinero que paga intereses. Son asientos contables que aumentan la deuda del Banco Central, que generan expectativa de mayor expansión monetaria en el futuro. Eso en el mercado financiero es fatal. Es muy difícil manejar un plan económico si no se da una explicación muy contundente de cómo se resuelve ese problema.

-¿Cuál es la mejor manera de esterilizar luego la emisión?

-Creo que en este momento, obviamente, no sería muy estricto en el control monetario porque estamos en una situación muy excepcional, y pienso que hay un margen para emitir dinero y que la gente lo atesore porque tiene miedo. No toda la gente que pueda tener un excedente de liquidez irá corriendo a una cueva a comprar dólares, porque no sabe si no los va a necesitar a la semana siguiente. Hay un atesoramiento de pesos que la gente lo va a retener simplemente por motivos precautorios, muy importantes, y eso permite cierta holgura de expansión monetaria. Pero, a partir de ahí, evidentemente para controlar la situación económica se requieren reformas estructurales que serán bastante difíciles, sobre todo desde el punto de vista del control del gasto público. La Argentina no puede sostener una nómina salarial como la que tiene en el sector público. El gasto tiene que caer para poder eliminar el déficit que se está financiando con emisión monetaria y no hay que generar expectativas de que se pueda llegar a un acuerdo con los acreedores externos. Ese acuerdo será para refinanciar la deuda, pero el Gobierno no podrá aumentar el endeudamiento para hacer crecer el gasto público. Esa salida estará vedada por varios años, porque la Argentina deberá dar prueba de buena conducta. Además, ya la deuda que tenemos está en el límite de lo que nos hace vulnerables; está en 50% del PBI y habría que bajarla a 30%.

-¿Cómo ve la negociación de la deuda? ¿Cree que se llegará a un arreglo?

-No sé. Pienso que el mecanismo de negociación utilizado por la Argentina no es conducente a un arreglo, es un poquito más de fulbito para la tribuna: van, se reúnen en Washington, se sacan fotos con los funcionarios y ministros, pero en el fondo no hay voluntad del lado argentino de avanzar con un arreglo. Para hacerlo, lo que ha sido convencional siempre es partir de un acuerdo con el FMI, que hace de auditor de los números de la economía. Esto es requerido por los acreedores para verdaderamente llegar a un acuerdo. La Argentina se presenta como si estuviera avanzando en el objetivo, que honestamente no lo veo. También hay mucho secretos dando vuelta, salen notas que dan la sensación de que estamos a 10 puntos de diferencia, pero para mí es todo una manipulación mediática del tema para mantener viva la discusión y no llegar a un acuerdo. Es una conjetura de alguien que ha negociado diez veces con el Fondo y que conoce a los acreedores, pero no es información. Es pura conjetura, como alguien que ve la película e intenta saber cuál es el guión. Y eso no me lleva a esperar una solución inmediata.

-¿Por qué cree que el Gobierno no acudió antes al Fondo? ¿Es por la misma razón por la que no presenta un plan económico?

-Es lo mismo, sí, porque ellos optaron por una estrategia en la cual probablemente no quieren mostrar las cartas, como dijeron textualmente. Están en un juego de póker, pero para mí es el típico jugador compulsivo que va al casino, pierde plata, sale afuera, pide plata prestada, vuelve a entrar al casino y sigue perdiendo plata. Es el jugador típico que busca reacciones apostando cada vez más. Esa es mi idea.

-¿Cómo impacta en este contexto el anuncio de estatización de Vicentin?

-Tengo un análisis diferente al de los colegas. Muchos lo ven como una acción ideológica del Gobierno, que quiere expropiar empresas para quedarse con el control. Incluso las primeras declaraciones de Ricardo Alfonsín, que fueron bastante patéticas, aplaudían la medida porque decía que iba a tener una empresa testigo para mirar los precios. Eso es una interpretación equivocada de lo que verdaderamente creo que ocurrió. Cuando estuve en el Banco Central tuvimos que fusionar 40 bancos, y eso me dio mucha experiencia para ver la situación de las empresas que estaban con mucho estrés financiero, algo que se reflejaba en los bancos que le habían prestado dinero. Lo que normalmente ocurría era que el lobby venía de los acreedores principales de las empresas. La presión sobre el Banco Central para que interviniera un banco y sacara la gerencia, era porque el BCRA iba con la valija llena de plata para pagarle a todos los acreedores que no podían cobrar porque el banco se había quedado sin liquidez. No creo que el Gobierno haya hecho una medida intervencionista expropiatoria para quedarse con el capital y hacer una revolución socialista. Creo que el Gobierno cedió a presiones para ir con la valija llena de plata e interferir en el mecanismo de concurso. Si esto hubiese seguido en las manos naturales del juez de la quiebra, evidentemente los acreedores habrán pensado que por esa vía iban a cobrar 50% de lo que les debe Vicentin, y eso les genera un daño muy importante. Por eso, que venga el Estado y nombre un interventor y ponga la plata y me pague el 100%. Esa es la dinámica de Vicentin. Tengo experiencias similares con las intervenciones en las provincias por parte del Estado, al que se llamaba para que pusiera plata. Una vez que lo hacía, se llamaban a elecciones y ganaban los mismos gobernadores que estaban antes de la intervención. Eso muestra cómo es la dinámica política. En esta situación es patética la intervención del Estado, porque no tiene plata.

¿Qué tres momentos elige destacar de su actividad como funcionario público?

1) Impulso a la reforma de la Carta Orgánica 22.10.92

El Congreso aprobó la reforma de la Carta Orgánica, en la cual se estableció la independencia del Banco Central.

2) Ley de Convertibilidad27.03.91

Modificó el sistema de control de cambio, una potestad que tenía la Secretaría de Comercio para intervenir en el mercado.

3) Creación de las AFJP 22.09.1993

Participó de la reforma del sistema previsional, con la creación de las AFJP, que hizo crecer el mercado de capitales.

ADEMÁS

MÁS LEÍDAS DE Comunidad de negocios

ENVÍA TU COMENTARIO

Ver legales

Los comentarios publicados son de exclusiva responsabilidad de sus autores y las consecuencias derivadas de ellos pueden ser pasibles de sanciones legales. Aquel usuario que incluya en sus mensajes algún comentario violatorio del reglamento será eliminado e inhabilitado para volver a comentar. Enviar un comentario implica la aceptación del Reglamento.

Para poder comentar tenés que ingresar con tu usuario de LA NACION.

Descargá la aplicación de LA NACION. Es rápida y liviana.