Soja: nos rascamos la oreja izquierda con la mano derecha
El dólar especial para exportadores de esta oleaginosa no aumenta el valor de las ventas al exterior, sino que altera el momento en el que se producen
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Inventar para las exportaciones de soja y derivados un dólar oficial de $200 equivale a dejar todo como estaba, reduciendo el derecho de exportación de 33% a 8%.
Frente a lo dispuesto por el DNU 576/22, las ventajas de esto último son evidentes. Porque mostraría que no es que los exportadores de soja tienen “coronita”, sino que –por una necesidad– transitoriamente van a dejar de estar particularmente castigados. ¿Con qué argumento se frenarán los pedidos para crear el dólar bufanda, maní sin piel o destornilladores? Además de fogonear la idea de que comenzó el salto cambiario.
La razón de la decisión, muy probablemente, pertenezca al plano político. Si la modificación de retenciones a la exportación la tiene que disponer el Congreso, en la Argentina 2022 existe un problema de grieta y de velocidad; pero no da lo mismo.
El Poder Ejecutivo necesita dólares, en el segmento oficial del mercado de cambios, para que el sector privado pueda seguir comprando insumos importados, ¡aunque no crezca el PBI! El accionar, entonces, no tiene que ver con aumentar las reservas del BCRA o cumplir no sé qué meta con el FMI.
La mejora tiene que ser temporal porque si fuera permanente los exportadores no tendrían ningún incentivo a adelantar sus ventas, que es hoy lo único que pretende el Gobierno.
En rigor, la mejora debería aplicarse sólo al aumento de las exportaciones, pero como esto no debe ser fácil de establecer, constituye un regalo para lo que se estaba exportando y un incentivo para el aumento.
Esta medida no aumenta el valor de las exportaciones, sino que altera el momento en el que se producen. Igual para el Gobierno tiene importancia porque se espera una reducción estacional de la demanda de dólares oficiales, por el aumento de la temperatura y la consiguiente disminución de la demanda de gas importado.
¿Qué pueden hacer los exportadores con la mayor cantidad de pesos que reciban? La respuesta a este interrogante es clave para conjeturar cuál será el impacto de la medida. Me explico: ¿Qué alternativa financiera, blanca, compite favorablemente con mantener el producto terminado en el campo; qué insumo importado se consigue hoy que utilizan los productores agropecuarios?
También en agosto se ensayó algo parecido a esto y no funcionó. Dentro de un mes sabremos si aquello se debió a complicaciones operativas o a razones más fundamentales.
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