
Synapsis montó una fábrica de software y apunta a Europa
La filial de la española Endesa facturó 7 millones de dólares
1 minuto de lectura'
Endesa no sólo se dedica al negocio energético. La empresa de origen español, que en la Argentina posee acciones en Edesur, Central Costanera, Dock Sud y el Chocón, diversificó sus inversiones y también es dueña de Synapsis, consultora en soluciones y servicios de tecnología.
Surgió, como en muchos otros casos, para asistir a las mismas empresas del grupo, pero después comenzó a ampliar sus horizontes. En el último ejercicio, Synapsis facturó US$ 7 millones en la Argentina, emplea 300 ingenieros, montó una fábrica de software y planea hacer la conquista al revés: desde América latina avanzar para dar servicios a empresas de Europa.
"Llegamos con la convertibilidad, en 1999. La filial argentina iba a ser el portaaviones para crecer en la región, pero luego de la crisis, todo quedó declarado zona tsunami", señaló José María Gil Bueno, gerente general. En ese momento, la empresa había firmado contratos en dólares con distintas firmas privatizadas para hacer la actualización tecnológica de sus sistemas.
"Tuve que hacer malabares: la consigna desde España era no molestar. No podía pedir plata; de hecho, en Endesa muchos querían poner la filial en venta. Fue lo mejor que me pasó, porque tuve que pensar como empresario, con recursos propios." Gil Bueno cuenta que una planta seca en el balcón de su oficina, desde donde se ve Puerto Madero, le dio la idea para sobrevivir. "Estaba toda seca, aunque con un brote. La solución era podar todo lo seco y quedarme con el brote. Eso hice: rescindí los contratos que teníamos, que eran como una piedra al cuello, y con plata que me quedó de esas rescisiones puse gente a trabajar. Hoy somos 300 ingenieros desarrollando software. En enero de 2002 éramos 19 personas en la compañía, pero podíamos ser dos; no había nada para hacer. Hoy no damos abasto, para el próximo año vamos a necesitar al menos cien personas más."
El ejecutivo admite que Endesa vio el negocio y le permitió "apalancarse" dentro de la compañía, haciendo desarrollos internos. "Pero no montamos una fábrica porque era barato o fácil, sino porque creímos que podemos hacer un diferencial desde acá. En desarrollar uno de nuestros productos invertimos tres años: es el sistema comercial que van a usar todas nuestras empresas y va a estar disponible para las firmas de servicios públicos. Ahora es el paso de internacionalizarnos: ya demostramos que tenemos la capacidad y la masa crítica. En 2006 vamos a vender a Europa."
-¿Hay una real posibilidad para empresas argentinas en el mercado internacional de software?
-El potencial de la industria es enorme. Pero ya hay países que nos llevan mucha ventaja en desarrollo y con masa crítica. La Argentina tiene que seguir haciendo lo que está haciendo: tomarse esto como una industria. El segundo punto, y no sé cómo, es conseguir financiación. Para que los pequeños sean más grandes y para que los grandes vengan a instalarse en la Argentina; no sólo exploten los recursos naturales sino que además aporten al desarrollo general. Otro tema importante es que esto se basa en mano de obra calificada. Y hoy las universidades dan 3000 egresados en sistemas al año. Con eso no se construye una industria del tamaño que queremos.
-¿La principal deficiencia es la falta de profesionales?
-Sí. La oferta de profesionales es un cuello de botella que marca si esto despega o no. Porque lleva su tiempo desarrollar los recursos humanos. Toda la industria tiene que invertir en eso; el Gobierno, las universidades y las empresas. El Ministerio de Educación tiene que dar becas y la industria, también. Los grandes tienen que invertir para que haya gente que domine su tecnología, como Microsoft en .net, Sun u Oracle en Java. No sólo esperar a que el Gobierno lo resuelva. Los vendedores de plataformas están obligados a poner la inversión necesaria no sólo para vender sus productos, sino para que haya recursos humanos en el mercado.
-¿Cuál es el principal desafío para las empresas argentinas al salir afuera?
-Están muy atomizadas, aunque trabajen en un polo o dentro de un consorcio. Nuestras organizaciones acceden al mercado internacional por tamaño y por nombre. A mí alrededor agrupo a pequeñas empresas, tercerizo mucho, pero el que sale a vender es uno solo. El negocio de software es como el financiero: hay que tener mucha confianza. Un directivo de una gran corporación europea tiene que estar muy seguro de poner en manos de una fabrica offshore sistemas críticos de su empresa. Para mí, atacar el contexto internacional con pymes es complejo. A la Argentina le falta masa crítica.
-¿Cómo los puede afectar la oferta hostil que hizo Gas Natural para comprar Endesa?
-No debería afectarnos, más bien nos puede potenciar.
-¿Cuáles son las expectativas de crecimiento?
-Yo soy muy ambicioso (ríe). Según mi business plan, de acá a cinco u ocho años podemos ser una empresa de 2500 personas.





