Gas. Por qué llegan facturas más abultadas pese a que la tarifa está congelada

El mayor consumo residencial y la posibilidad el año pasado de prorrotear una parte del pago para el verano reflejan un incremento interanual mayor, a pesar de que las tarifas estén congeladas desde abril de 2019
El mayor consumo residencial y la posibilidad el año pasado de prorrotear una parte del pago para el verano reflejan un incremento interanual mayor, a pesar de que las tarifas estén congeladas desde abril de 2019 Fuente: Archivo - Crédito: Enrique Villegas
Sofía Diamante
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4 de septiembre de 2020  • 10:06

En las últimas semanas comenzaron a llegar las boletas de gas con un valor mucho más alto que las del invierno pasado, a pesar de que las tarifas están congeladas desde abril de 2019. Esto se debe a dos explicaciones: aumentó el consumo residencial por el aislamiento obligatorio y porque el año anterior se permitió diferir un 22% de la factura total de invierno para los meses de verano, cuando baja la demanda.

El consumo de gas de la demanda prioritaria (que incluye en su mayoría la residencial) aumentó 10% en junio y julio, con relación a los mismos meses de 2019, según datos del consultor Luciano Caratori. Esto contrasta con la caída de 27% que tuvo la demanda de GNC y el derrumbe de 34% de gas entregado a usinas en julio, ante la menor disponibilidad del suministro (se reemplazó con combustibles alternativos como gasoil, fueloil y carbón, que son más caros y contaminan más). En agosto, sin embargo, según los datos disponibles, la demanda prioritaria estuvo 4,2% por debajo del mismo mes de 2019.

El mayor consumo residencial de gas está directamente relacionado con estar más tiempo en los hogares, con lo cual implica en su mayoría un aumento en la utilización de la cocina y de la calefacción. Pero también sucedió que junio y julio tuvieron temperaturas más bajas que las del año pasado.

En algunos casos, el mayor nivel de consumo generó una recategorización del cliente, que ocurre de forma automática cuando se supera una demanda mínima de metros cúbicos de gas. El salto de categoría implica un aumento en los cargos fijos, pero sobre todo de los montos variables por metro cúbico. Esto se llama facturación en bloques crecientes.

Un tercer tema al comparar las tarifas de este invierno con las de 2019, es que el año pasado se permitió prorratear un 22% del total de las facturas emitidas a partir de julio, agosto, septiembre y octubre, que luego se abonó con las boletas de diciembre, enero, febrero y marzo. En ese entonces, el Gobierno se hizo cargo del costo financiero de posponer el pago.

Este año, la situación de las tarifas de gas se vio alterada por la pandemia desde marzo. Al inicio de la cuarentena, los "lecturistas", quienes registran el nivel consumido visitando las residencias, tenían su actividad restringida, por lo que las empresas distribuidoras -Metrogas, Naturgy y Camuzzi, entre otras- debieron facturar el menor registro de consumo correspondiente al mismo periodo de estimación de los últimos tres años. La situación de los lecturistas se normalizó a partir de fines de mayo.

En ese entonces, si el consumo del usuario había sido menor al que se calculó, las empresas tenían que realizar una nota de crédito con la diferencia que se cobró de más y el saldo debía ser reintegrado en la primera factura a partir de una lectura real. Si el consumo real era mayor al estimado, el cliente podía abonará la diferencia en tres cuotas iguales, sin intereses y consecutivas a partir del consumo de este mes (con la facturación de octubre).

Hasta fin de año las tarifas de gas están congeladas por la ley de Solidaridad, que venció en junio, pero el Gobierno la prorrogó por seis meses más por la crisis sanitaria. Definir cómo será el nuevo esquema tarifario es una de las urgencias que debe resolver el secretario de Energía, Darío Martínez, ya que los precios actuales no generan incentivos para que las empresas productoras inviertan en nuevos pozos de gas. El contexto económico tampoco permite mucho margen de actualización, por lo tanto las empresas y los consultores de energía aconsejan profundizar en el esquema de la tarifa social.

En paralelo, el Gobierno está trabajando en diseñar un programa de estímulo a la producción de gas, que debería implementarse a más tardar este mes, para que las productoras compensen la declinación de los pozos con nueva producción para el invierno que viene. En la comparación interanual de julio, la producción de gas natural se redujo 12,2%, según Caratori, lo que implica 17,6 millones de metros cúbicos por día menos de suministro.

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