Transporte. La odisea de los camioneros en la pandemia

Los transportistas se quejan del exceso de controles
Los transportistas se quejan del exceso de controles Fuente: LA NACION - Crédito: Marcelo Aguilar
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11 de septiembre de 2020  • 12:35

Precintos en las puertas que impiden que los choferes puedan bajarse del camión mientras transitan por determinadas provincias y durante cientos de kilómetros; tests que vencen cada tres días; la "compañía" de la policía, que escolta a los camiones hasta que salen de provincias o municipios; el pedido de dejar la mercadería en un playón fuera de las ciudades o de los pueblos, la imposibilidad de comer una comida caliente porque no hay quien la sirva. La obligación de oler vinagre en un control. Estas son algunas de las insólitas historias en la ruta que viven los trabajadores del sector.

Desde el primer momento del aislamiento obligatorio a causa de la pandemia, el transporte de mercadería se declaró actividad esencial. Sin embargo, distintos referentes del sector advierten que, a medida que las provincias y municipios registran más casos, se profundiza el caos para que los más de 400.000 camiones registrados, muchos de los cuales están cumpliendo sus tareas, lleguen con su carga a destino en tiempo y forma. Pero más allá de eso, los trabajadores aseguran que "los están volviendo locos". Es la situación que vivieron durante todo el aislamiento, pero que se profundizó en los últimos 10 días.

Esta semana, las organizaciones de base que conforman el Distrito IV de la Federación Agraria Argentina, además de otras entidades en Córdoba, se quejaron por las aduanas internas dispuestas por el gobierno de la provincia de San Luis. "Esta medida impide el tránsito de productores, contratistas rurales, transportistas y profesionales vinculados a la producción agropecuaria", expresaron en un comunicado.

Piden que haya un consenso para un ingreso ordenado, responsable y mediante protocolos que permitan el normal desenvolvimiento de la actividad. "Los gobiernos provinciales no pueden establecer normas o reglas que contradigan el espíritu de una norma nacional... cercenando los derechos a la libre circulación, la libertad a trabajar, entre otras, ni tampoco se pueden instaurar aduanas internas", agregan. No es la única provincia con barreras.

Esto genera serias dificultades a los choferes, y convierte su trabajo en un calvario

Desde la Federación Argentina de Entidades de Transporte y Logística (Faetyl), que representa a los empresarios del sector, Lucio Zemborain dijo que es un estado de "anarquía normativa". "Se limita la circulación y el acceso de vehículos a los distintos distritos, cuando se trata de transportistas que llevan productos destinados a abastecerlos". También se trata de carga con destino al comercio exterior. "Esto genera serias dificultades a los choferes, y convierte su trabajo en un calvario", asegura.

Los transportistas se quejan del exceso de controles
Los transportistas se quejan del exceso de controles Fuente: LA NACION - Crédito: Marcelo Aguilar

Cuando comenzó la cuarentena, los choferes que transitaban por el país no podían usar las instalaciones de las estaciones de servicio hasta que se dispuso que todas las estaciones los recibieran. Más allá de esto, el calvario también está representado por interminables demoras para llegar y entrar a las diferentes jurisdicciones, además de que cada una pide hisopados con pocas horas previas a la llegada del chofer, lo que en muchas ocasiones se les hace muy difícil.

Por otro lado, se dan situaciones de película, como la obligación de dejar la mercadería en determinado lugar, para que luego otro transporte la lleve a su destino final, "algo que no se puede hacer, no solo por un tema del seguro, sino porque se puede romper la cadena de frío, lo que es un peligro en caso de medicamentos, vacunas y alimentos, entre otros", dice Zemborain.

Es una locura la diferencia de protocolos que existen entre las diferentes provincias

Hugo Bauza, presidente de la Federación Argentina de Entidades Empresarias del Autotransporte de Cargas, coincide en que "se esta complicando mucho el interior. Más al transporte no le pueden hacer: desde fajar la puerta, pedir un hisopado para cada provincia, impedir que se baje... cada intendente tiene su propio protocolo. Hay una anarquía que es complicada para manejar. Es una locura la diferencia de protocolos entre las jurisdicciones. Nadie sabe por qué pasa esto. En algunos casos los choferes tienen que esperar hasta 15 horas que los dejen pasar".

Hace referencia también a la faja en la puerta que les ponen a los camiones, para que el camionero no se pueda bajar, y que "para ir al baño lo tiene que acompañar un policía, porque si corta el precinto se puede armar una causa penal". Todo esto también tiene incidencia en los costos porque los tiempos muertos, o de espera, no rinden económicamente, y también sobre el salario del camionero, que cobra por kilómetro recorrido. Mientras que normalmente hacen 10.000 kilómetros por mes, actualmente no pasan de los 6000 kilómetros.

Cada uno con sus reglas

Según informa Telam, Formosa estableció desde el 10 de agosto un sistema de señalización con obleas de colores para identificar la procedencia de los camiones y su tránsito.La oblea de color rojo es para aquellos transportistas que son de otras provincias e ingresan para descargar. El verde es para carga internacional que está de tránsito por la provincia y el azul para los que realizan su actividad dentro de la provincia sin salir de ella.

En Tucumán, los camiones de carga pueden ingresar de 6 a 23. La ministra de Salud, Rossana Chahla explicó que "los choferes que ingresan los categorizamos en 3 tipos; los que vienen y dejan carga en Tucumán, que deben seguir las normas de higiene y después retornar a su lugar de origen; quienes pasan por Tucumán llevando carga a provincias del norte, que tienen un control estricto y no deben bajarse en ningún parador de la provincia y los choferes tucumanos que realizan viajes a otros puntos del país como Buenos Aires, quienes al retornar deben hacer la cuarentena obligatoria".

En Córdoba, los camioneros pueden ingresar por las rutas habilitadas entre las 6 y las 22 y, según lo indicado en agosto por el gobernador Juan Schiaretti, los que entran quedan "encapsulados", dentro de los camiones. La Asociación de Propietarios de Camiones de Mendoza (Aprocam) indicó que se rige según el protocolo impuesto por Nación que determina, por ejemplo, que en los puntos de carga y descarga, los conductores queden arriba del vehículo. Las actividades de carga y descarga deben ser realizadas en lo posible, por el personal local de la empresa que reciba o envíe las mercancías.

En Catamarca hay un desvío de 70 kilómetros para poder ingresar. Con respecto a Salta, hay una guía de tiempo y recorrido, que se entrega al camionero cuando ingresa a la provincia, y que debe presentar en cada puesto de control, para facilitar el conocimiento de la trazabilidad en la circulación.Así, se puede saber por dónde entra cada camión, el recorrido que deberá hacer, el tiempo de permanencia y por dónde sale de la provincia. Los camioneros que ingresan a Chubut como destino final son sometidos a un control de temperatura corporal, se les hace un test olfativo con vinagre.

En Neuquén, los choferes son controlados al llegar a la aduana, y tienen un solo restaurante al que pueden asistir porque no está permitido que ingresen en ningún centro urbano durante el viaje hasta que llegan a destino. Y siguen las diferencias entre jurisdicciones.

Por otro lado, las provincias rigen con un PCR por fechas diferentes

Tan solos

Desde la Confederación Argentina del Transporte Automotor, Catac, Alejandro Ginart, agrega que "es una barbaridad la faja. Es imposible estar cientos de kilómetros si bajarse del camión. Ahora que el virus se expande con mas virulencia surgen normativas irracionales. En la mayoría de los lugares ralean a los conductores. Por otro lado se vencen los hisopados cada 3 días y para volver a hacerlos tienen que pagar $7000. No se puede tampoco estar hisopando a la gente todo el tiempo".

Mientras, los camioneros se quejan de maltrato, de estrés y de soledad. Gabriel Cisneros, camionero desde hace 40 años, comentó a Télam que "hoy manejar un camión no es igual que antes. Mi esposa me prepara las comidas para los viajes extensos porque la mayoría de los lugares donde comíamos y hacíamos camaradería con otros camioneros está cerrado y a ello, se suma la soledad, por un lado la propia de nuestro trabajo pero por otra, la que hoy tienen las rutas argentinas, en su mayoría hay poco tránsito por la pandemia".

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