Un economista ácido e influyente
Rudi Dornbusch fue maestro de una generación de profesionales latinoamericanos
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El jueves último por la tarde falleció Rudiger "Rudi" Dornbusch, uno de los economistas más influyentes en América latina durante las últimas décadas.
Sus aportes en el área de las finanzas internacionales proveyeron las herramientas básicas para el diseño de las políticas macroeconómicas en economías abiertas como las de América latina y sus contribuciones fueron importantes en el debate de casi todos los temas importantes que los países de la región han debido confrontar en las últimas tres décadas.
El trabajo en el que explica por qué los tipos de cambio tienden a moverse tanto, resumido en su tan conocido modelo de "overshooting", es, probablemente, la pieza de investigación más importante, en esta área, de los últimos treinta años.
A principios de los años 70 Dornbusch contribuyó a entender el impacto de las políticas de ajuste del sector externo sobre la economía, proveyendo el marco para el análisis de los problemas de balanza de pago y cuenta corriente que tanto han aquejado a los países de nuestra región.
Más tarde aportó a todos los debates de política económica que enfrentamos: el problema de la deuda, los orígenes de la inflación, los planes de estabilización en los años 80, así como la discusión de reformas estructurales, integración comercial y financiera y contagio durante los años 90. En todos estos debates acercó comentarios duros, a veces ácidos, y aunque no siempre estuviéramos de acuerdo sabíamos que sus sugerencias eran bien intencionadas y útiles.
Dornbusch realizó su doctorado en la Universidad de Chicago y en 1975 recaló en el MIT, donde ejerció como docente desde entonces. Pero como parte de su actividad académica visitaba regularmente los centros académicos de la región y hablaba permanentemente con los responsables de la política económica de los principales países latinoamericanos.
Más allá de sus aportes profesionales, Rudi (como solían llamarlo sus amigos) contribuyó a educar a toda una generación de economistas que luego tuvieron un impacto importante en la región. Pedro Aspe, ministro de Economía de México; José de Gregorio, ministro de Economía de Chile, y Persio Arida, presidente del Banco Central de Brasil, fueron algunos de sus alumnos.
Era un entusiasta fervoroso de que sus alumnos se involucraran en la política económica de sus países. En mi caso personal, él insistió fuertemente para que aceptara la responsabilidad de conducir la Secretaría de Política Económica entre marzo y noviembre del año pasado.
Calidad humana
Pero más allá de todos sus logros académicos y sus contribuciones a la política económica, Rudi se destacaba por su calidad humana. Para sus alumnos era una persona con la que uno siempre podía contar, que uno sentía totalmente incondicional y que una y otra vez estaba allí para escuchar y apoyar. Trataba a sus alumnos como amigos, y a sus amigos les brindaba una fuente inagotable de amor y cariño. De todas las cosas buenas que nos dejó, ese amor es lo que más vamos a extrañar.
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