
Un grupo chileno, tras Chevallier
Un grupo chileno presentó una oferta de 13.700.000 pesos para quedarse con la fallida empresa de transporte de larga distancia Chevallier.
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Un grupo chileno presentó una oferta de 13.700.000 pesos para quedarse con la fallida empresa de transporte de larga distancia Chevallier, que el 12 de abril último había pedido su quiebra, tras haber alcanzado un pasivo de 70 millones de pesos.
Los probables compradores se harían cargo de una parte de los activos de la compañía: un taller en Barracas, otro ubicado en Once desde donde sale la línea 194, uno en Zárate, la marca Chevallier/Micro Mar y 100 de las 184 unidades con que hoy cuenta la empresa. Además, la oferta contempla la firme obligación de contratar al 70% del personal que se desempeñaba en la empresa al 31 de julio último, cuyo total es hoy de 1170 personas.
Hasta el 27 del actual, a las 9, el juzgado nacional de primera instancia en lo comercial de Capital Federal, a cargo interinamente de Juan Gutiérrez Cabello, convocó un llamado para mejorar la oferta presentada. A las 11 se abrirán las propuestas que se hayan realizado, aunque en todos estos meses sólo hubo una.
Rueda de auxilio
Según Héctor Vazzini, gerente comercial de Chevallier, la empresa hoy trabaja "con normalidad, cumpliendo con todos sus servicios sin que ninguno de ellos haya sido levantado".
La compañía tiene 65 años de antigüedad, cuenta con 184 unidades y realiza 95 salidas diarias desde Retiro hacia 15 provincias y todo el territorio bonaerense.
La competencia de compañías con cabecera en el interior del país, con costos operativos y de mano de obra inferiores a los de Capital Federal, sumado a la sustanciosa rebaja en los pasajes fueron algunos de los factores que hicieron que Chevallier no pudiera seguir en carrera.
Sin embargo, en aquel entonces, Vazzini reconoció ante La Nación que otro factor conspiró contra la empresa: la atomización del grupo accionario (280 personas). "Varias veces dijimos que era necesario transformarse y unirse a grandes grupos, pero no se entendió y la situación financiera se agravó. En dos años recibimos 30 pedidos de quiebra", contó.
Desregulación
Según el secretario de Transporte de la Nación, Armando Canosa, las empresas que no lograron acomodarse a la desregulación del mercado soportan una dura realidad. "Hay algunas que surgieron gracias a la desregulación y que andan bien; otras arrastraban una pesada mochila de deudas y con este sistema de competencia les cuesta mantenerse porque no han acomodado su estructura de costos", opinó.
La crisis de Chevallier fue vivida antes por las empresas Liniers, Urquiza y Anton, aunque más recientemente fue la compañía Ablo la que se presentó en convocatoria de acreedores, tras acumular una deuda superior a los $ 10 millones y gran cantidad de juicios laborales.
Para Canosa, la situación de las empresas tenderá a solucionarse cuando el sector por completo esté desregulado. "¿Cómo quieren competir teniendo un servicio semi desregulado contra los aviones que sí lo está?", preguntó el funcionario.
Los empresarios, en tanto, apuntan a los aviones en su intento por explicar el por qué de la indisimulable disminución en la demanda de boletos.





