Un jubilado dice que los bancos le prestaron mal y ahora pide su propia quiebra
Presentó una demanda en la Justicia Federal de Misiones contra bancos, tarjetas, plataforma y agencia de cobranza
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CÓRDOBA.- Un jubilado retirado de las Fuerzas Armadas presentó en la Justicia Federal una demanda inédita contra entidades financieras, emisoras de tarjetas, una fintech y una agencia de cobranzas, en la que pidió la nulidad y readecuación de sus deudas y, subsidiariamente, solicitó la apertura de su propia quiebra como “persona humana no comerciante”.
La presentación judicial sostiene que el hombre fue empujado a una “situación de imposibilidad objetiva de cumplimiento” a partir de una cadena de préstamos otorgados sin evaluar adecuadamente su capacidad de pago.
La causa judicial trascendió en momentos en que la morosidad muestra una dinámica de crecimiento en la Argentina y varios bancos -incluido el Nación- presentaronogramas de refinanciación y/o consolidación de deuda.
En este caso, sin embargo, el jubilado sostiene que esos mecanismos terminaron profundizando el problema. La demanda fue presentada ante la Justicia Federal de Misiones y apunta contra el Santander, el Nación, el Instituto de Ayuda Financiera para Pago de Retiros y Pensiones Militares (IAF), Mercado Pago y una agencia de cobranzas y administradoras de tarjetas de crédito.
Según el texto, el hombre pasó de no tener “deudas relevantes previas” a acumular obligaciones que superan ampliamente su capacidad de ingresos.
“No se trata de un deudor moroso consuetudinario e irresponsable”, afirma el escrito y agrega que “no se insolventó exprofeso, sino que se sobreendeudó para tratar de cumplir con créditos anteriores y en pos de evitar la mora”.
El camino
Todo comenzó, según el expediente, el 15 de enero de 2024, cuando el jubilado tomó un préstamo UVA Black del Santander por $1,47 millones destinado a refacciones de su vivienda. La cuota inicial era de $35.402. Luego siguieron nuevos créditos sucesivos.
En abril tomó otro préstamo por $5,4 millones; en junio, uno por $8,3 millones; en agosto, otro por casi $7,9 millones; y en septiembre, otro por $5,7 millones. Hubo más en noviembre y diciembre de ese año y dos en 2025.
La demanda sostiene que “todos estos créditos tenían como finalidad principal cubrir cuotas de préstamos anteriores, tarjetas de crédito y gastos cotidianos, lo que evidencia un claro esquema de endeudamiento en cascada”.
La suma total prestada originalmente rondó los $49 millones, pero la deuda informada alcanzó los $83 millones solo con el banco privado.
“Tenemos un deudor responsable que, pretendiendo cumplir con los pagos de sus obligaciones, contrajo en forma sucesiva y concatenada nuevos créditos”, dice la demanda y plantea que “no es solo ‘deuda’, es ‘sobreendeudamiento inducido sistémico’”.
Los abogados del jubilado, María Graciela Martinis y Carlos Piñeiro, señalan que las entidades financieras incumplieron deberes de “crédito responsable”, información clara y evaluación real de solvencia. También cuestionan el uso de mecanismos UVA y otros índices de actualización “desligados de la evolución” de los ingresos reales del hombre. En esa línea pidieron reemplazar esos índices por el Coeficiente de Variación Salarial (CVS).
Describe el texto que el jubilado terminó en “una situación de sobreendeudamiento estructural incompatible con los principios que rigen la relación de consumo”.
Sobre Mercado Pago, el expediente sostiene que le otorgó financiamiento “en un contexto de insolvencia evidente o fácilmente verificable”. También cuestiona la agencia de cobranzas, MO&PC Collections, por supuestas prácticas abusivas (denuncia “hostigamiento”, envío de mensajes a familiares y ofertas de pago “materialmente inviables”).
Otro apartado involucra fondos comunes de inversión. Una parte de los créditos tomados fue direccionada hacia esos instrumentos financieros ofrecidos por el propio banco. “Se promovió la toma de deuda para financiar inversiones de riesgo”, afirma el escrito y enfatiza que “nunca” se explicó adecuadamente ese riesgo.
Los números
Según el expediente, el jubilado tiene ingresos cercanos a $1,5 millones mensuales y obligaciones totales que superarían los $150 millones, con lo que quedó “en un estado cercano a la imposibilidad estructural de cumplimiento de sus obligaciones”.
La presentación indica que, si la Justicia no anula cláusulas abusivas ni readecúa integralmente la deuda, el jubilado inevitablemente caerá en cesación de pagos definitiva.
Por eso dejaron planteada “la eventual solicitud de apertura de ‘quiebra de persona humana no comerciante en los términos de la Ley 24.522’”. Es una figura poco frecuente en la práctica argentina.
El texto advierte que “el caso Q.J.O. no es un hecho aislado, sino que forma parte de un universo de consumidores víctimas del sistema descripto”.
La Justicia Federal debe determinar si existió efectivamente un esquema de “sobreendeudamiento inducido” y hasta dónde alcanza la responsabilidad de bancos, tarjetas, fintech y agencias de cobranzas.
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