Un mundo desafiante nos da una nueva oportunidad

Martín Redrado
Martín Redrado PARA LA NACION
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13 de marzo de 2016  

La imponente edificación del Banco de Inglaterra se destaca entre los edificios más modernos que cohabitan en el viejo centro financiero de Londres. Tal es su peculiaridad que hasta tiene un nombre propio: "The old lady" (la vieja dama) de Threadneedle Street, habida cuenta que es un banco legendario, atiborrado de historia. No sólo porque es el segundo banco central más antiguo del mundo (1694) después del de Suecia y porque fue pivotal en la Revolución Industrial y en la consolidación del imperio británico, sino también porque su mobiliario refleja aún ese aire victoriano.

Mark Carney es, además, el primer extranjero que se hace cargo de la autoridad monetaria inglesa en sus más de 300 años de vida. Evidentemente han elegido a este canadiense por considerar que su conocimiento, experiencia y profesionalismo eran más importantes que su nacionalidad.

Conversamos un rato largo sobre la economía mundial en su escritorio, que mira a un jardín interno. Varios temas estuvieron en agenda: la política de estímulo europea, la coyuntura americana, el referéndum británico sobre la Unión Europea, China, Brasil y los precios de las materias primas, entre otros. Por su parte, él se mostró muy interesado en la coyuntura económica argentina, sobre la que dialogamos extensamente.

En términos del balance de riesgos de la economía mundial, Mario Draghi va a hacer todo lo necesario y más para revivir la economía europea. Hacia adelante se profundizará todo tipo de estrategias (convencionales y no convencionales), entendiendo que hay que pensar fuera de los límites tradicionales (think out of the box). También se coincidió en que es saludable la actitud precautoria de la Reserva Federal, más por los efectos sobre el resto del mundo que por la evolución de la economía americana. Por otro lado se mostró muy atento a los efectos económicos que podría tener el referéndum británico sobre la voluntad de abandonar la Unión Europea. En este sentido faltan 100 días, la campaña no empezó y la opinión pública está muy dividida respecto del tema, por lo cual considera que es el principal factor de incertidumbre de la economía británica en el corto plazo.

En este intercambio, también hubo coincidencias sobre China. El proceso de cambio de esta economía basada en la producción de bienes hacia otra basada en servicios será una transición lenta y no exenta de turbulencias. Sin embargo, el gigante asiático tiene capacidad y recursos para estabilizar su economía, por lo cual es importante que pueda eliminar la capacidad ociosa y limpiar las carteras de los bancos públicos para que se cristalice el verdadero nivel de riesgo asociado a su sistema financiero.

Esto es así, ya que si bien el nivel de morosidad actual se estima en 9%, el cierre de muchas empresas públicas podría exponenciar este porcentaje y el nivel de pérdidas que debería afrontar su Banco Central. En efecto, su comportamiento económico y la estabilidad del yuan serán determinantes en el corto plazo (generando predictibilidad cambiaria para evitar que existan devaluaciones competitivas entre los países asiáticos), ya que China es hoy el principal factor de volatilidad e incertidumbre a nivel global.

Mi énfasis estuvo puesto en los efectos de esta realidad sobre América latina, que navegará en aguas movidas con un combo de crecimiento debilitado, déficit gemelos, presiones cambiarias, flujos de capitales más inestables y menores términos de intercambio. En este último punto habrá una suerte de comportamiento dispar entre nuestros vecinos, toda vez que el precio de las materias primas agrícolas es más resistente a la desaceleración china que aquellas industriales que tienen más sensibilidad a la baja. Por otro lado, el escenario brasileño donde se conjugan crisis política, institucional y económica resulta a toda luz preocupante, no sólo para su propio devenir, sino por los efectos que tiene sobre nuestro país.

Por último, la vuelta de la Argentina a las pistas internacionales es una grata noticia para el mundo económico, situación que se reafirma en cada lugar que visito y ante cada pregunta.

La decisión del Gobierno de reinsertarse en el concierto de naciones en un contexto donde no abundan las buenas noticias es una clara oportunidad para diferenciarse y atraer inversiones. Pero para eso se necesita además de voluntad, una estrategia inteligente de relacionamiento: cerremos viejos conflictos, establezcamos nuevos diálogos y tengamos un plan económico integral para retomar el crecimiento. Señales claras y contundentes, que estoy seguro, redundarán en una mayor inversión.

El autor es ex presidente del Banco Central y miembro del Tribunal de Controversias de la OMC

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