Un pedido urgente para un sector que no se contenta con gestos
El empresariado valoró que Macri no los haya vuelto a culpar por la inflación
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Apenas bajó de la tarima donde acababa de dar un discurso frente a las cámaras de televisión, Mauricio Macri volvió a saludarse con unos cuantos empresarios y les deslizó, medio en broma, la pretensión de fondo que había dado pie al encuentro, el primero multitudinario con hombres de negocios: "Bueno, estas que nombré son inversiones que ya estaban listas: ahora quiero las nuevas".
Era en realidad un mensaje corregido. Porque el reproche por los aumentos "indiscriminados" dedicado hacia ellos una semana antes, durante la comida anual del Cippec, había resultado inusualmente duro para un sector que, hasta ahora, lo viene respaldando en público. Ayer prefirió suavizarlo: aclaró que, antes que nada, la responsabilidad por la inflación correspondía al Gobierno, y después volvió a pedirles que fueran cuidadosos con las remarcaciones.
Tampoco pareció casual el agradecimiento por invertir que le hizo en público a Alfredo Coto, el único dueño de supermercados identificable con nombre y apellido para una sociedad castigada por la inflación. O por las mismas razones a Cristiano Rattazzi (Fiat Auto) y a la empresa Toyota, referentes de un sector que viene golpeado por la crisis de Brasil. "¿Y yo?", se le quejó después sonriendo Eduardo Elsztain, del grupo IRSA, que acaba de anunciar desembolsos por 460 millones de dólares.
Son por ahora casos contados, y ésa es la inquietud de una administración convencida de que, con la salida del default, el gobierno de Macri está en realidad recién empezando. Fue ayer una coincidencia entre invitados y anfitrión: lo terminó de explicar la extensa fila de felicitaciones que recibió Alfonso Prat-Gay, ministro de Hacienda y Finanzas, por el cierre del acuerdo con los holdouts.
"Estoy muy optimista", les dijo Macri varias veces, y se mostró de muy buen humor. "Paolo, ponete de acuerdo con Bulgheroni", le dijo en chiste a Paolo Rocca, en alusión a viejas diferencias por el gas que el dueño de Techint tiene con Alejandro Bulgheroni (Pan American Energy), otro de los presentes ayer.
Se quedó alrededor de una hora interactuando con los asistentes. También eso estaba pensado: las bandejas del catering, que se habían interrumpido no bien el jefe del Estado arrancó el discurso, volvieron a circular. Y ahí se quedaron casi todos los convocados de una lista que se confeccionó por facturación y que incluyó a referentes de sectores diversos. Entre ellos, Rocca, Bulgheroni, Héctor Magnetto (Grupo Clarín), Luis Pagani (Arcor), Aldo Roggio, Carlos Miguens, Rattazzi, Elsztain, Hugo Sigman (grupo Insud), Jorge Brito (banco Macro), José Cartellone (grupo Cartellone), José Luis Manzano (Vila-Manzano), Alejandro Gorodisch (Farmacity), Marcelo Mindlin (Pampa Energía), Tomás Sánchez de Bustamante (OSDE), Carlos Blaquier (h.; Ledesma), Federico Braun (La Anónima), José Moreno (La Serenísima), Marcelo Sielecki (grupo Sielecki), Gabriel Martino (HSBC), Teddy Karagozian (TN Plátex), Rosario Altgelt (LAN Argentina), Isela Costantini (Aerolíneas Argentinas), Jaime Campos (Asociación Empresaria Argentina), Adrián Kaufmann (Unión Industrial Argentina), Luis Etchevehere (Sociedad Rural Argentina), Adelmo Gabbi (Bolsa de Comercio) y Carlos de la Vega (Cámara Argentina de Comercio).
Al entrar, antes de que se encendieran las cámaras, Macri se había acercado a saludarlos casi uno por uno. No hubo esta vez necesidad de hileras o aglutinamientos: aunque puedan cuestionarlo a veces en la intimidad, la relación con este empresario-presidente no parece requerir para las corporaciones ninguna sobreactuación. "Nos conocemos todos: no nos habló como emprendedores, sino como empresarios", explicó después uno de los presentes.
De ahí que hubiera existido también cierto margen para transmitir perturbaciones. La principal: cómo ganar "productividad" en un contexto recesivo y con el principal socio del Mercosur, Brasil, cayéndose a pedazos. Traducido: paritarias. Fue la razón por la que Jorge Triaca, ministro de Trabajo, se llevó gran parte de las consultas. Es la moneda de cambio que todo hombre de negocios tiene cada vez que percibe, como ayer, urgencia para que cuide lo que tanto peligra y más preocupa: el empleo.
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