Una Europa sin centro no puede sostenerse

Kenneth Rogoff
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8 de abril de 2012  

CAMBRIDGE.- Con el desempleo de los jóvenes llegando a 50% en países de la eurozona como España y Grecia, ¿se está sacrificando una generación por una moneda única que abarca un grupo demasiado diverso de países como para ser sustentable? Si esto es así, ¿agrandar el número de miembros de la zona del euro sirve al aparente objetivo de Europa de maximizar la integración económica sin lograr la plena unidad política?

La buena noticia es que la investigación económica tiene varias cosas que decir acerca de si Europa debería tener una divisa única. La mala es que cada vez es más claro que las zonas monetarias serán muy inestables, a menos que sigan las fronteras nacionales. Como mínimo, las uniones monetarias requieren una confederación con mucho más poder centralizado sobre los impuestos y otras políticas de lo que prevén los líderes europeos.

¿Qué hay de la famosa conjetura de 1961 del premio Nobel Robert Mundell de que las fronteras nacionales y monetarias no tienen por qué superponerse de modo significativo? En su trabajo provocador en el American Economic Review , " A Theory of Optimum Currency Areas" (Una teoría de áreas monetarias óptimas), sostuvo que mientras los trabajadores pudieran desplazarse dentro de la región monetaria donde estuvieran los puestos de trabajo, la región podría prescindir del mecanismo de equilibrio que es el ajuste de tipos de cambio. Le atribuyó a otro ganador del Nobel, James Meade, haber reconocido la importancia de la movilidad de la mano de obra, pero criticó a Meade por interpretar la idea de modo demasiado rígido.

Mundell no hizo particular énfasis en las crisis financieras, pero la movilidad de la mano de obra es más importante hoy que nunca. Los trabajadores se van de los países en crisis de la zona del euro, pero no rumbo a su región norteña más fuerte. Los portugueses huyen a las ex colonias en ascenso, como Brasil y Macao. Los irlandeses, a Canadá, Australia o Estados Unidos. Los españoles caminan a Rumania, que hasta hace poco era fuente de mano de obra agrícola para España. Aun así, si la movilidad en la zona fuera cercana al ideal de Mundell, no veríamos desempleo del 25% en España, mientras la tasa de desocupación alemana se mantiene por debajo del 7 por ciento.

Unión monetaria exitosa

Escritores posteriores reconocieron que hay otros criterios para una unión monetaria exitosa, que son difíciles de lograr sin una gran integración política. Peter Kenen dijo a fines de los 60 que sin movimientos de tipo de cambio como parachoques, una unión monetaria requiere transferencias fiscales como modo de compartir el riesgo. Para un país normal, el sistema nacional de ingresos e impuestos es un estabilizador en todas sus regiones. En Estados Unidos cuando sube el petróleo aumentan los ingresos en Texas y Montana, lo que significa que estos estados aportan más al presupuesto federal. Claro que Europa no tiene una autoridad fiscal centralizada significativa, por lo que este estabilizador automático está ausente.

Algunos académicos europeos intentaron argumentar que no había necesidad de transferencias fiscales al estilo de Estados Unidos, porque puede lograrse compartir el riesgo a cualquier nivel deseado a través de los mercados financieros. Esto fue un gran error. Los mercados financieros pueden ser frágiles y cuentan con poca capacidad para compartir riesgos relacionados con el ingreso de los asalariados, que es la mayor parte del ingreso en cualquier economía avanzada.

A Kenen lo preocupaban las transferencias de corto plazo para suavizar los baches cíclicos. Pero en una unión monetaria con inmensas diferencias de ingresos y niveles de desarrollo, el corto plazo puede estirarse. Muchos alemanes sienten que cualquier sistema de transferencias fiscales se transformará en un tubo de alimentación permanente.

Más tarde, Maurice Obstfeld señaló que además de las transferencias fiscales una unión monetaria necesita reglas bien definidas para el prestamista de última instancia. De otro modo, las corridas bancarias y los pánicos por las deudas nacionales serán rampantes.

Un corolario lógico de los criterios establecidos por Kenen y Obstfeld, e incluso el criterio de movilidad laboral de Mundell, es que las uniones monetarias no pueden sobrevivir sin legitimidad política, involucrando elecciones populares de toda la región. Los líderes europeos no pueden sostener grandes transferencias entre países de modo indefinido sin un marco político europeo coherente.

Los funcionarios europeos se quejan a menudo de que si no fuera por la crisis financiera de Estados Unidos la zona del euro andaría muy bien. Quizá tengan razón. Pero todo sistema financiero debe poder soportar shocks . Europa quizá nunca llegue a ser una zona monetaria "óptima", no importa con qué vara se mida. Pero sin una mayor integración política y económica, el euro puede no llegar siquiera a sobrevivir hasta el fin de esta década.

50%

Es el nivel al que estaría llegando el desempleo de los jóvenes en Grecia y España, dos de los países de la eurozona más afectados por la crisis económica.

© Project Syndicate, 2012

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