
Una frase que tuvo un alto costo fiscal
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"El que depositó dólares recibirá dólares y el que depositó pesos recibiría pesos." La frase, pronunciada con el énfasis puesto en la palabra que designa a la moneda estadounidense, quedó en la memoria de los argentinos entre las que se pronunciaron en los días de la crisis ocurrida una década atrás. Fue dicha por Eduardo Duhalde al asumir la presidencia de la Nación, el primer día de 2002.

Pero claro, la expresión tan políticamente correcta no respondía a los planes que tenían quienes se harían cargo de la gestión para tratar de recomponer una economía desarmada por donde se la mirara.
Al recordarla, Jorge Remes Lenicov, que fue el primer ministro de Economía de la gestión de Duhalde, dijo ayer que la frase "generó un problema y un costo fiscal que fue de 11.000 millones de dólares". ¿Por qué? Porque, según el ex ministro, fue a partir de allí que hubo que definir una estrategia, que terminó en la devolución de los depósitos nominados en dólares, convertidos en pesos a razón de 1,40 más el coeficiente de estabilización de referencia (CER).
Remes Lenicov recordó que en 2001 la tenencia de depósitos en dólares era sólo una anotación de los bancos. "Uno iba con pesos y le anotaban que eran dólares", afirmó.
La pesificación fue uno de los puntos que, durante su participación en un seminario organizado con motivo de los 10 años pasados desde la crisis, el economista defendió de su gestión. "No había posibilidad de devaluar sin pesificar" por la gran cantidad de personas endeudadas, justificó.
El ex ministro también apuntó contra otra estrategia que consideró un "error político" de Duhalde: el pedido de juicio político contra los integrantes de la Corte Suprema. Recordó que, en su momento, fue a ver al entonces presidente del tribunal, Julio Nazareno, para hablarle sobre las causas contra el corralito bancario. Recordó que el ex juez, tras darle una pitada a su habano, le dijo que no tenía tiempo para hablar del tema porque tenía que preparar su propia defensa.






