
Una lluvia alivió la fuerte sequía del Chaco
Los productores esperan la recuperación de las pasturas
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MACHAGAI, Chaco.- Fue como una bendición. Después de casi siete meses de una amarga espera, en la madrugada de ayer se oyó un estruendo que anticipó el final del drama. Y la lluvia en abundancia, que tanto se hizo rogar en una amplia zona del interior del Chaco, comenzó a regar los campos de los productores que, sin otra actitud que la resignación, en las últimas semanas observaron cómo se les murieron 120.000 vacas y sufrieron una pérdida económica cercana a los 300 millones de pesos entre la producción ganadera y la agrícola.
Igual que en otras localidades del centro chaqueño, en Machagai, que en lengua toba significa tierra brava y anegadiza, ayer hubo fiesta. Es que en el campo, donde los pastos parecían tener otro color y su gente desbordaba de alegría, ahora creen que es tiempo de esperanzas. Que les llegó la revancha con estas lluvias, que rondaron los 50 milímetros.
Ayer, después de misas y cadenas de oraciones para pedir por las lluvias, que llegaron en abundancia en la noche del lunes (las últimas precipitaciones significativas fueron en febrero, con 90 milímetros), en Machagai, que tiene 22.000 habitantes, se respiraba otro aire. Es el mismo que está en otras localidades, como Quitilipi, Presidencia de la Plaza, Tres Isletas, Las Garcitas y Presidencia Roque Sáenz Peña, donde llovieron 100, 50, 60, 150 y 65 milímetros, respectivamente, según comentaron los productores
Olvidar las penas
"El agua que ahora se ve nos da un gran alivio, aunque todo lo perdido no se volverá a recuperar", dijo Orlando Guastalla, productor de esta localidad, mientras contemplaba desde su camioneta cómo los pastos buscaban tomar un verde intenso.
En una zona muy castigada por la sequía, tal vez una de las más golpeadas del Chaco, por la muerte de unos 10.000 animales sobre un stock de 130.000 cabezas que tiene Machagai, los hombres de campo quieren olvidarse rápidamente de las penas.
"Ahora tenemos más esperanzas y creemos que se nos abren las puertas de la recuperación. Hasta hoy habíamos gastado mucha plata para tratar de alimentar a nuestras vacas", comentó Antonio Zamora, otro de los productores que nunca bajaron los brazos ante la sequía.
"A pesar de que traté de suplementar a los animales (una técnica que consiste en suministrar otros alimentos que no son pasto), se me murieron unas 25 vacas. Creemos que ahora se vienen 90 días en los que se tendrá que notar un cambio en el estado de la hacienda", señaló Oscar Muchutti, presidente de la Sociedad Rural Centro Chaqueño de Machagai, ubicada a 120 kilómetros al noroeste de Resistencia, sobre la ruta nacional 16.
Carlos Vera, productor de la zona y presidente de la Federación Chaqueña de Asociaciones Rurales (Fechasoru), está convencido de que las lluvias traerán el rebrote del pasto en los próximos 20 días, luego de que, en una situación más que extrema, muchos animales tuvieran que cubrir sus necesidades nutricionales comiendo hasta las hojas de los árboles de los campos con monte.
"Hasta hace unos días, el monte contribuyó a salvar a muchos animales, que comían las hojas de aromitos y algarrobitos. Pese a que la mortandad va a continuar y el engorde no va a ser fácil, esperamos que la recuperación del pasto lleve unos 20 o 30 días", comentó el productor, que remarca que la zona necesita unos 600 milímetros más para llegar a su promedio histórico, que se ubica en los 900 milímetros.
Un drama visible
Si bien el agua llegó en la madrugada de ayer como una bendición del cielo, en Machagai todavía guardan un poco de rencor por cómo los trató la naturaleza.
Es que en la geografía de esta zona los signos del drama de la sequía todavía son muy visibles. En este sentido, según pudo comprobar ayer LA NACION, en sólo cinco kilómetros de un camino rural yacía una treintena de animales, víctimas de la falta de agua. Un paisaje que irrita a cualquier productor. "Aquí pasó de todo. Por ejemplo, después de que en dieciocho años nunca se secaran los reservorios artificiales de agua que hay en la zona y que tienen unos tres metros de profundidad, esta vez estuvimos a punto de que eso ocurriera", indicó Guastalla.
En tanto, según recordó Muchutti, "desde 1937 que no se vivía una situación así, que, por suerte, no suele ser una circunstancia normal para la región".
"En mi caso, logré vender el 60 por ciento de los terneros antes de la seca y de la baja en los precios", afirmó Guastalla.
No todos tuvieron la misma suerte. En este sentido, en la zona de Machagai los productores comentan, sin dar nombres, que un colega perdió por la sequía 250 de los 400 animales que tenía en un campo de su propiedad.






