Una mejor educación para quien tiene la misión de educar

Rodrigo Miguel
Rodrigo Miguel PARA LA NACION
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23 de diciembre de 2018  

Está comprobado que un país de grandes riquezas y recursos naturales no asegura su éxito. Por el contrario, es la educación la llave para conseguir esa conquista. Si pudiéramos generar una Revolución Educativa que permitiera brindar educación de excelencia para todos, lograríamos tener un país desarrollado, rico y con pobreza cero. Es decir: la Revolución Educativa es la clave para construir una Argentina productiva, equitativa y unida. Este proceso llevará tiempo, pero un gran primer paso como sociedad es tomar conciencia de que la educación no es un elemento decorativo, sino un cimiento esencial del desarrollo.

Uno de los pilares centrales del G-20 fue la educación . La educación es un derecho humano y un área estratégica de políticas públicas "para el desarrollo de sociedades más inclusivas, prósperas y pacíficas", según se reconoció en el informe final. Desde el punto de vista internacional, los países del G-20 reconocen el valor de fortalecer la cooperación y de abordar los desafíos comunes, aprendiendo de experiencias mutuas, compartiendo conocimiento, mejores prácticas y nuevas visiones. Se destacó la necesidad de priorizar el desarrollo de habilidades entre los grupos más vulnerables y se expresó el compromiso de abordar la desigualdad con políticas que garanticen oportunidades inclusivas y equitativas para todos. Es fundamental posicionar la igualdad de género y el empoderamiento de las mujeres en el centro de la agenda. Se ha reforzado el compromiso de seguir alentando el acceso igualitario a una educación inclusiva, equitativa y de calidad, en entornos de aprendizaje seguros en todos los niveles educativos y, a su vez, fomentar la alta participación de niñas y mujeres en ciencia, tecnología, ingeniería y matemática.

La ciudad de Buenos Aires, siguiendo el ejemplo de algunos países a la vanguardia en educación, desarrollo, equidad, justicia social y en concordancia con lo expresado en el G-20, comenzó a recorrer un camino largo pero próspero el pasado 22 de noviembre cuando se aprobó la ley de creación de UniCABA, ofreciendo una oportunidad única e inédita de jerarquizar y mejorar el nivel de formación de los docentes porteños. Un avance enorme en la educación argentina. Los cambios son cada vez más rápidos y el futuro laboral que encontrarán los estudiantes será completamente diferente al presente y necesitarán estar preparados para afrontar ese nuevo escenario y sus desafíos.

La ciencia y la tecnología han pasado a dominar nuestra cultura de modo casi absoluto. Ya no pensamos, actuamos, ni nos comunicamos como lo hacíamos hace 30 o 40 años, ni lo hacemos como lo haremos dentro de otros 30 o 40 años más. La educación del futuro será el futuro mismo, como dice Bill Gates: "La tecnología es solo una herramienta. En términos de lograr que los niños trabajen juntos y estén motivados para aprender, el maestro es lo más importante".

La nueva ley no solo permite jerarquizar la formación de los docentes, sino también preparar a los maestros y profesores para desafíos del futuro. Docentes más capacitados permiten soñar con una Argentina justa y equitativa. Debemos avanzar hacia una formación docente con métodos del siglo XXI, no podemos seguir con una educación basada en los paradigmas del siglo XIX, sino que debemos tener una educación moderna, centrada en la creatividad, el pensamiento crítico, la resolución de problemas y la comunicación. Y valorizando y alentando la innovación y el emprendedorismo.

Queda demostrado que los países con los mejores índices en sus sistemas educativos, como Singapur, Finlandia, Canadá o Corea del sur, tienen una sociedad más justa y equitativa, además de ser países más ricos y desarrollados. El camino que siguieron debe ser el camino que debemos transitar nosotros, considerando los matices de cada sociedad. Corea del Sur es un país con una superficie similar a la provincia de Chaco, con una población de unas 50 millones de personas, que terminó destruida tras la guerra de 1953. Sus recursos naturales son casi nulos. Pero gracias a una decisión política que puso a la educación como eje central, hoy su PBI casi triplica al de la Argentina.

Este cambio que se nos propone y que fue expresado también en el G-20, para tener un sistema que eduque para pensar, para cambiar, para innovar y para crear, es un gran logro para los argentinos.

Abogado especialista en educación; autor de El Poder de la Educación

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