
Una movida danza de candidatos
Cómo fue cambiando la nómina de interesados en Aerolíneas
1 minuto de lectura'

En medio de una danza de nombres y rumores en torno de la vida de Aerolíneas Argentinas, algo se aclaró, aunque no todo. Lo primero que se confirmó es que el grupo Marsans está decidido a reducir sustancialmente su participación accionaria en la compañía aérea. Ya no habrá un socio con el 95 por ciento del capital de la empresa, como sucede todavía hasta hoy.
Otra cuestión que ha sido confirmada es que el Estado aumentará su participación accionaria del actual 5 por ciento al 20 por ciento.
El resto de la información hay que seguirla no por las confirmaciones sino por las desmentidas. Anteayer fue el turno de quien era uno de los candidatos más firmes a ingresar en la empresa como socio: Jorge Brito, dueño del Banco Macro.
Mediante un comunicado, el banquero fue terminante: "Nunca se me hizo ninguna propuesta ni lo he analizado como negocio, ni siquiera contemplo la posibilidad de expansión de mis actividades", dijo el empresario.
Hasta ese momento, el nombre de Brito se oía en boca de vendedores y potenciales compradores de la empresa y hasta de funcionarios del Gobierno. Se caía, pues, un candidato mencionado por todas las fuentes relacionadas con la negociación y cuya inclusión en la operación no había sido por él desmentida hasta ahora, pese a que había sido mencionado en numerosas notas periodísticas.
Ayer, algunas fuentes especulaban con que a Brito no le conviene llevar a su banco, una entidad que cotiza en las bolsas de Nueva York y Buenos Aires, al directorio de una aerolínea. Las acciones de su banco bien podrían verse afectadas por una decisión así, en momentos en que las empresas aéreas pierden dinero en todo el mundo.
Antes de Brito había sido el turno de otras desmentidas. Primero fue Aeropuertos Argentina 2000, otra empresa de las que se mencionaban como candidatas a ingresar en Aerolíneas. La empresa de Eduardo Eurnekian tiene algunas cuentas pendientes con la compañía aérea, ya que es la concesionaria de los aeropuertos que les brinda la mayoría de los servicios en tierra a los aviones de la empresa de Marsans.
"Desmiento terminantemente que estemos interesados en la operación",
dijo en su momento a LA NACION el director de comunicaciones de AA2000, Julio Scaramella.
Después le tocó a la española Isolux, empresa que es socia del grupo que construirá el tren de alta velocidad que unirá Buenos Aires con Rosario y Córdoba.
La empresa española recibió la llamada de un funcionario del gobierno argentino para que mirara la operación y llegó a tener algunas reuniones para tratar el tema. Pero ante la publicación de las versiones sobre su eventual participación en el negocio, Isolux emitió un comunicado en el que negó su interés.
Los hermanos Cirigliano (dueños de la concesionaria ferroviaria TBA y del grupo de transportes Plaza) y el grupo Emepa (que tiene las concesiones de la Hidrovía y del ramal ferroviario Belgrano Norte) también fueron mencionados. Ambos negaron a LA NACION ser parte del grupo comprador, aunque el interés de los Cirigliano siempre existió.
Carlos Avila, creador de Torneos y Competencias, reconoció su interés por ingresar, pero sus acciones perdieron algo de consideración en estos días.
De los mencionados que no cumplieron con el ritual de la desmentida sólo queda en pie el dueño de Buquebus, el empresario Juan Carlos López Mena. El naviero recibió una llamada y su respuesta fue positiva. Su nombre aún suena fuerte en los pasillos de los vendedores y del Gobierno.
Más allá de su interés, fuentes relacionadas con la negociación consideran que no podría venir solo, sino que debería formar un grupo inversor detrás, ya que la dimensión de Buquebus y la de Aerolíneas Argentinas no son comparables. La primera factura por año algo más del 10% del número que maneja Aerolíneas Argentinas.




