Una viuda que hizo historia con su fortaleza
Veuve Clicquot Ponsardin
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En el siglo XVIII, Philippe Clicquot creó una empresa de vinos. Este francés, nacido en el seno de una familia de banqueros y comerciantes textiles, poseía viñas que dieron origen a la firma que nombró con su apellido. Quería llegar más allá de las fronteras, y lo logró al corto tiempo, con envíos a Venecia. En 1775, apenas tres años después, la Maison creada en Reims exportó champagne rosado por primera vez, y un quinquenio más tarde llegó a Moscú con su primera cesta de champagne.
En 1789, François, el joven hijo del fundador, se incorporó al negocio, recientemente casado con Barbe Nicole Ponsardin. El matrimonio duró unos pocos años, hasta el fallecimiento prematuro de François, con apenas 27 años. Su viuda se puso al frente de la empresa familiar, que se había expandido por el continente de la mano de Louis Bohne. Con su valor, su inteligencia y sus decisiones, Madame Clicquot fue una de las primeras mujeres de negocios en la modernidad. En honor a esta dama que aceptaba "sólo una calidad; la primerísima", la marca se conoce hoy como Veuve (viuda, en francés) Clicquot.
El mismo año en el que tomó las riendas, la Maison expidió 110.000 botellas, muchas de las cuales llegaron hasta Rusia. A esta prosperidad le siguieron tiempos difíciles, marcados por las guerras napoleónicas, hasta que la paz reanudó los negocios. En 1810, la casa volvió a innovar con el primer vino de añada en la región de Champagne y, tiempo después, Madame Clicquot inventó la mesa de removido, que mantenía las botellas boca abajo. Con este método ya no hizo falta decantar el champagne.
La mujer, muerta en 1866, fue homenajeada en el bicentenario con un cuvée de prestigio de Veuve Clicquot, un champagne vintage al que se llamó La Grande Dame. En los viñedos de más de 280 hectáreas en Champagne, su herencia sigue intacta.





