Vestime despacio que estoy apurado: Si Napoleón Bonaparte tuviera un celular
Atender o hacer llamadas cuando se maneja o se camina por la calle tiene riesgo de vida; el trabajo puede esperar
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Cuentan que Napoleón Bonaparte debía presentarse a una reunión muy importante, y la persona que lo ayudaba a vestirse (en esa época era mucho más complicado que ponerse una camisa y un saco) se puso nervioso y cometió varios errores. Fue entonces que le dijo: "Vestime despacio que estoy apurado".
Aunque se trata de una anécdota difícil de comprobar, y es más también adjudicada a Fernando VII de España, sirve para tocar el tema del uso del celular mientras se está manejando, una herramienta tentadora, pero peligrosa si es que se quiere llegar a destino en tiempo y forma.
El celular se ha apropiado de nuestras vidas hasta tal punto que varias conversaciones, muchas del ámbito del trabajo, se inician con un "hola, ¿estás ocupado/a?". Y luego se : "No, estoy manejando. Decime".
Para renovar el registro se puede asistir a la charla obligatoria de manera remota. Pero en el Automóvil Club Argentino está la posibilidad de hacerla presencial. Allí, la experiencia de Carlos Rodríguez Arguita en estos temas se hace ver y sentir por el silencio que provocan sus palabras, el tono que usa y el impacto que tiene para quien asiste de manera obligatoria, pero se queda pensando cuando sale del pequeño anfiteatro del 2° piso.
"El mal manejo es una enfermedad social", dice. Según la asociación civil Luchemos por la Vida (LxV), los argentinos no aprendemos de nuestros errores. Suecia tenía, en 2012, 285 muertos por año en accidentes de tránsito, pero en 1990, la cifra llegaba a 772; España, en 2012, 1903 muertes en el año, cuando en 1990 eran 9032.
La Argentina se destaca, tristemente, no sólo por no haber disminuido, sino por haber incrementado el número de víctimas mortales. En 1990 tenía 7075 y para 2012, la cifra trepó a 7485 víctimas mortales. Cada día, 20 personas en este país dejan de existir como resultado de accidentes con un vehículo y además es la principal causa de deceso entre los menores de 35 años. "El virus de la mala educación, de la prepotencia, de la agresividad, mata. La vacuna es la prevención. El 75% de los accidentes son por el factor humano, y 30% se produce por distracción", dice Rodríguez Anguita.
Aquí entran en juego los celulares, ese vicio que no se puede dejar ni mientras se maneja. "El celular es el elemento que más ha hecho para aumentar los accidentes de tránsito", cuenta el experto en seguridad vial, y agrega: "El riesgo incluye manos libres. Un estudio pedido por la Organización Mundial de la Salud (OMS) revela que el uso del celular mientras se maneja es igual a tener 0,7 grados de alcohol en sangre, cuando la ley dice que sólo con 0,5 grados ya no estamos en condición de conducir".
Estadísticas de LxV muestran que el uso de teléfonos celulares mientras se maneja aumentó de 4,1% en 2007 a 10,8% en 2014. Todos los días hay unas 150.000 personas que hablan por teléfono simultáneamente mientras conducen. También la cantidad de peatones que hablan por teléfono mientras cruzan la calle aumentó de 4,3% en 2007 a 13,7% en 2014. Esto provoca que crucen más despacio y no se fijen en el tránsito.
Además hay un efecto residual dejado por las conversaciones telefónicas, que hace que por un rato no se deje de pensar en ellas. A la hora de manejar o caminar por la calle, los negocios y el trabajo pueden esperar. Es mejor ponerlos en pausa, pero llegar a destino.
Accidentes
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Cada día más
Para la Ley de Riesgos del Trabajo se considera accidente de trabajo también a aquellos que suceden en el trayecto entre domicilio del empleado hasta su lugar de trabajo. El uso cada vez más frecuente del celular aumenta la probabilidad de que ocurran accidentes de este tipo





