Volaron los bonos, se hundieron las acciones
El efecto Brexit dividió claramente las aguas entre ganadores y perdedores en la plaza local: colocó del primer lado a los poseedores de bonos en dólares o ajustables por la variación del tipo de cambio y enfrente a los tenedores de acciones.
La línea de partición la dibujó la nueva y fuerte devaluación del peso, moneda que por primera vez en meses se movió según el panorama internacional (se venía caracterizando por ir en sentido inverso).
Con un tipo de cambio lanzado hacia los $ 15, la valuación en pesos de los activos dolarizados saltó 3%, aunque esos mismos papeles que tienen cotización en el exterior hubiesen caído (hay que decir que lo hicieron bastante menos que el resto de los emergentes).
A su vez, el vuelo hacia activos de resguardo hizo caer del 6 al 7% los ADR argentinos más negociados en Wall Street (Francés, Macro, Tenaris, Telecom). Pero el salto que pegó el contado con liquidación amortiguó la caída de los precios locales de esos mismos papeles que, en terreno doméstico, "sólo" cayeron la mitad o aun menos, en todos esos casos.
De allí que el derrape del índice Merval resultase "menor" y casi insignificante frente al derrumbe de hasta 13% que registraron algunas plazas europeas o el de hasta 3% que ensayó la propia Wall Street.
El dato crucial del día es que la ola de ventas hizo crecer el volumen de negocios operado con acciones en la Bolsa porteña a su máximo anual ($ 664 millones). Pero resultó evidente que el vuelco del mercado dejó a muchos en el aire, ya que las apuestas venían en los últimos días lanzadas hacia un triunfo de los británicos que aceptaban ser parte de la Unión Europea. Esto hace pensar lo que los reacomodamientos apenas comenzaron.









