
Vuelve el recuerdo del Banade
Fue liquidado en 1993; terminó envuelto en irregularidades
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Si la Argentina fuera un país que aprendiera de sus propios errores, seguramente la idea de crear un nuevo banco de fomento sería fuertemente cuestionada.
Durante 23 años, entre 1970 y 1993, el país contó con un banco encargado de financiar a las empresas con créditos más blandos que el sistema financiero tradicional.
Se trata del Banco Nacional de Desarrollo, el Banade, que nació en 1970 como una suerte de continuación del Banco de Crédito Industrial.
Sin embargo, el paso de esta entidad por la economía argentina no es recordada por los beneficios que dejó, sino por los escandalosos créditos que otorgó en su momento.
"El Banade tuvo dos fases. Una, cuando financiaba pymes y empresas que pagaban y cumplían con los requisitos. Otra, que tenía que ver con los créditos políticos, que tenían el aval del Tesoro y que nadie los pagaba", dijo Rubén Ponzio, el último interventor que tuvo el organismo en 1992 y 1993.
"El sistema funcionaba así -contó Ponzio a LA NACION desde Santa Fe-. Una empresa venía a pedir un crédito al banco. Muchas veces la empresa no calificaba y el banco recomendaba que no se otorgara el financiamiento. Pero luego el expediente venía con el aval del Tesoro y para el banco eso significaba una garantía de un ciento por ciento. Que le quede claro algo: el Banade no fue fundido por las pequeñas empresas que pedían créditos sino por las grandes, que nunca los pagaron."
En mayo de 1993, mediante el decreto 1027, el gobierno declaró "disuelto y en estado de liquidación" el Banade. La misma norma dispuso que las obligaciones y los pasivos de la disuelta entidad pasaran al Banco de la Nación.
"Recuerdo que ese banco siempre funcionó como una empresa del Estado. Es decir, no estaba al servicio de la comunidad sino que estaba al servicio de sus directivos y sus amigos", recuerda Ponzio.
En la cartera que nunca se pagó se encontraban algunos nombres propios que aún resuenan entre los industriales actuales. "Hubo un tiempo en que los empresarios no le pedían créditos al banco; se los pedían al Tesoro y éste los canalizaba por el Banade", agregó.
Ponzio dice que podría estar mucho tiempo contando operaciones escandalosas. "Recuerdo una vez que el Banade se asoció con un banco en Bahrein. Para poder ser socio se aportaron 40 millones de dólares en concepto de capitalización. De ese dinero, se perdió todo", agregó.
Según una de las planillas anexas del presupuesto que elabora el Ministerio de Economía, el Banade tenía un patrimonio neto negativo de 223,6 millones de pesos en 2005.
"Aún existe, en las oficinas del Palacio de Hacienda, una oficina que sigue con la liquidación del banco. Imagínese -dijo Ponzio a LA NACION- que quienes sacaron un crédito a 20 años todavía lo están pagando."
En uno de los mejores ciclos de la industria vuelve a aparecer el recuerdo de la historia fallida del Banade. Habrá que ver si la Argentina aprendió de sus propios errores.






