Ya no es negocio comprar inmuebles en los remates
Antes era un 35% más barato; hoy se ahorra menos del 20%
1 minuto de lectura'

Comprar un departamento o una casa en un remate judicial dejó de ser un buen negocio, al menos en las zonas más caras de la Capital Federal. Históricamente, el valor de una propiedad adquirida en esta instancia era entre 30 y 35% inferior al precio que se conseguía recurriendo a los canales tradicionales, como las inmobiliarias o los avisos clasificados del diario.
Sin embargo, gran parte de las ventajas que ofrecía esta modalidad se diluyó en los últimos meses. Según un relevamiento de Serinco -una empresa tasadora de inmuebles y calificadora de riesgo-, en la Capital Federal la diferencia promedio entre el valor de mercado de las propiedades y el precio obtenido en los remates cayó del 34% que existía en 2002 a un actual 19,5%, y en algunos barrios, como la Recoleta o Belgrano, los departamentos se están pagando prácticamente a valores del mercado.
"La gente se vuelca a comprar propiedades por lo que nosotros llamamos efecto colchón. Ante la falta de otras alternativas de inversión, cada vez son más los que piensan que invertir en inmuebles a través de los remates es una buena opción, pero en muchos casos se está cayendo en comprar mal", advierte José Rosados, uno de los encargados de las tasaciones de Serinco. Rosados cita como ejemplo de este proceso de revalorización los casos de dos departamentos en el barrio de Belgrano (Arcos al 1900 y Arribeños al 1600) que hace unos días fueron vendidos por este mecanismo triplicando la base con la que habían sido ofertados y a más de US$ 900 el metro cuadrado.
Según el estudio de los tasadores, el valor promedio obtenido en los remates Capital Federal -que concentra 60% de las operaciones de este tipo- registró un alza de 27% en dólares en el último año, aunque la suba no fue pareja en toda la ciudad. Las viviendas que fueron ejecutadas en Recoleta subieron el 34,9% en dólares por metro cuadrado, mientras que en Palermo el aumento fue del 23,5% y en San Cristóbal, del 26,8%. En la otra punta de la escala, en Caballito y Flores no llegó al 13 por ciento.
Oferta restringida
La desaparición de la brecha entre los precios en los remates y los valores del mercado se explica por la combinación de dos factores. El primero es la mayor seguridad que hoy ofrece este tipo de subasta, especialmente a partir de la decisión judicial de centralizar todas las operaciones en la sede de la Corporación de Rematadores.
La medida logró frenar, aunque parcialmente, la acción de la llamada liga. Esta organización de carácter mafioso monopolizó durante varios años los remates, manejando los precios y cobrando una comisión por cada operación. Su contención trajo nuevos compradores particulares. "Tradicionalmente, el de los remates fue un negocio de la gente del sector inmobiliario, aunque la mejora de los sistemas de seguridad facilitó que se acerquen más interesados particulares", explican en Serinco.
El otro factor que explica el alza es la prórroga de la suspensión para las ejecuciones hipotecarias, que restringió la cantidad de casas y departamentos que salen a remate.
La suspensión, que rige desde principios de 2002, provocó que, en promedio, hoy salgan a remate entre un 20 y 25% menos de propiedades que en 2001. En su gran mayoría, los departamentos o casas que se terminan ejecutando responden a deudas impagas de expensas, sentencias por falta de pago de las cuotas de alimentos en los juicios de divorcio o créditos inmobiliarios impagos, pero no de vivienda única.
En principio, a fines de septiembre vencerá el plazo para esta suspensión, y a partir de ese momento podría producirse una ola de remates. Existen 241.000 propiedades en mora, aunque según cálculos del Gobierno menos de 17.000 estarían ya en condiciones de ser rematadas.
En Serinco alertaron que si se levanta la suspensión, el incremento de la oferta de los inmuebles que salen a remate provocaría una caída abrupta no sólo en los precios que se pagan en las ejecuciones, sino también en todo el mercado inmobiliario. En su mayoría, los compradores no lo hacen para ir a vivir y, por lo tanto, generalmente no pasan más de dos o tres meses para que las propiedades vuelvan a salir a la venta, aunque esta vez a través del circuito tradicional de inmobiliarias.
- 1
Intercargo: el Gobierno lanzaría el viernes la licitación para privatizarla y podría recaudar unos US$30 millones
2“Potencial extraordinario”: invertirán US$800 millones para ampliar una mina de oro en Santa Cruz
3La plataforma adelantó la caída de Maduro y el ascenso de Trump, pero estuvo en la mira del FBI
4Medida histórica: la identificación electrónica obligatoria del ganado generó una explosión de ventas



