
Yenny y El Ateneo ingresan en el negocio de venta de discos
Dentro de dos semanas comenzarán a hacerlo en cinco de sus librerías porteñas
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La música llegará a las librerías Yenny y El Ateneo. Las dos cadenas controladas por el grupo Ilhsa, de la familia Grüneisen, ingresarán en el negocio de ventas de discos asociadas con DBN, la mayor distribuidora de compact disc del mercado argentino.
En una primera etapa, los discos se comercializarán en las librerías que tienen Ilhsa en Florida, Cabildo, Caballito, Unicenter y en el megalocal de Santa Fe y Callao, aunque la idea del grupo es ir incorporando la nueva división discográfica en el resto de sus 26 sucursales.
"No estamos inventando nada. En todo el mundo la venta de discos y libros en un mismo local es una fórmula comprobada´´, dice Adolfo de Vincenzi, director general de Ilhsa. La idea de la empresa es ocupar el flanco libre que está dejando Musimundo, la empresa del Exxel que se presentó en convocatoria de acreedores hace un mes. En Ilhsa quieren repetir el modelo comercial que ya probaron con éxito en otros países las firmas estadounidenses Barnes & Noble y Borders, que comenzaron como librerías y ahora venden discos, mientras que la cadena inglesa Virgin recorrió el camino inverso. Para incursionar en el nuevo negocio, Ilhsa cerró una alianza estratégica con DBN, que aportará todo el know-how en materia de distribución y negociaciones con los sellos discográficos. DBN ya incursiona en el negocio de venta al público a través de una disquería ubicada en Belgrano, y además edita grupos de rock nacional y discos de reggae y blues del exterior.
Ilsha está controlada por la familia Grüneisen, que es dueña de 90% de las acciones. El restante 10% pertenece a la firma Isaura, del empresario José Manuel Elicabe. La compañía controla las cadenas de librerías Yenny y El Ateneo -que juntas suman 31 sucursales-, la editorial El Ateneo y el sitio de Internet Temátika.com.
En mayo de 2001, Ilhsa cerró su balance con ventas por US$ 37 millones y para este ejercicio proyecta un crecimiento superior al 20%. "Según nuestras estimaciones, vamos a cerrar el balance con una facturación de entre US$ 45 y 50 millones. Pero el crecimiento se logrará gracias a la apertura de nuevos locales, porque a superficie constante registramos una baja del 9% en las ventas´´, reconoció de Vincenzi.
El negocio de la venta de discos no está atravesando precisamente por su mejor momento. En 1999, en la Argentina se vendieron 21,3 millones de discos, lo que representó una facturación de US$ 254,6 millones. En 2000, el mercado cayó 30% a 15 millones de unidades y US$ 162,1 millones, y para este año se proyecta una nueva baja. Según las proyecciones de los ejecutivos del sector, en 2001 las ventas de discos no superarán los 8 millones de unidades...
Nuevo sistema
Los problemas que enfrenta el rubro provocaron, incluso, que Capif, la cámara que agrupa a los distintos sellos discográficos, pusiera en estudio un nuevo sistema para clasificar a los discos por sus ventas.
Hasta ahora, para ser disco de oro se necesitan vender 30.000 copias y la idea de Capif es bajar el límite a 20.000. Por su parte, el disco de platino pasaría de 60.000 a 40.000 ejemplares y se crearía una nueva categoría, disco de diamante, para los que lleguen a 250.000 copias.
La abrupta caída de ventas se explica por una conjunción de factores. El primero es la recesión económica que provocó un descenso no sólo en las ventas, sino también en los precios. A este hecho se suman algunos problemas propios del rubro, como el avance de la piratería, que, según estimaciones de los hombres de la industria, ya mueve 100 US$ millones anuales; y la competencia de Internet, que permite bajar discos gratis. El golpe de gracia para las empresas del rubro fue la crisis de Musimundo, que hasta el momento de presentarse en convocatoria de acreedores controlaba cerca de la mitad del mercado discográfico en el país.
Sin embargo, Ilhsa y el resto de los nuevos jugadores que están analizando sumarse al negocio -como Virgin, que llegaría de la mano de un grupo de ex ejecutivos de Exxel- se podrían ver beneficiados por el apoyo de los sellos musicales.
Sony, Universal, EMI y el resto de las discográficas necesitan en forma imperiosa encontrar un nuevo canal para colocar los últimos lanzamientos de sus artistas. Hasta ahora, la mejor solución a la que llegaron fue distribuir sus discos en quioscos de diarios y revistas.
DBN fue uno de los pioneros en probar suerte en el nuevo canal, con el lanzamiento del último disco del popular grupo de rock La Renga, que se vende exclusivamente en quioscos.






