1977: el apagón que desató una noche de anarquía en la ciudad de Nueva York
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Algo se venía gestando en la Nueva York de 1977. Estados Unidos se encontraba en medio de una crisis económica desconcertante que se hacía sentir a través de fuertes recortes presupuestarios.
Mientras cerraban escuelas y hospitales, y muchas personas perdían sus trabajos en la administración pública, una ola de calor ahumaba las calles de la ciudad más poblada del país. Corría julio, y las noticias sobre un nuevo asesino en serie que atacaba a sus víctimas con un revólver a quemarropas ya habían despertado una paranoia generalizada en los neoyorquinos.
La noche del 13 de ese mes, un rayo cayó sobre una subestación de la red eléctrica que alimentaba de energía a toda la ciudad. Un segundo rayo causó la pérdida de otras dos líneas de transmisión. Esto generó una serie de sobrecargas en otros puntos de la red. Consolidated Edison, la compañía proveedora de electricidad, intentó iniciar el procedimiento de emergencia, sin éxito.

A las 9:34 de la noche, mientras Lenny Randle se preparaba para batear en el partido de béisbol entre los New York Mets y los Chicago Cubs, el Shea Stadium quedó inmerso en las tinieblas. Toda la red eléctrica de la ciudad de Nueva York acababa de colapsar.
Caos

Inmediatamente, las autoridades clausuraron los aeropuertos La Guardia y Kennedy, se cerraron todos los túneles automovilísticos por falta de ventilación, y los subterráneos dejaron de funcionar, provocando la evacuación de cerca de 4000 personas.
Pero lo peor estaba por verse. Tiendas y locales comerciales quedaron desprotegidos, y en medio de la oscuridad reinante, el mismo orden cívico empezó a tambalearse. Una ola de saqueos se desató en la ciudad y, como por un efecto contagio, se extendió hasta 31 barrios -especialmente a los más vulnerables. En el barrio de Crown Heights, en Brooklyn, 75 tiendas fueron saqueadas en un radio de 5 cuadras. La magnitud real de los disturbios recién pudo verse a la luz del día siguiente.

Los reportes del 14 de julio de 1977 indicaron que hubo 1,616 tiendas dañadas y saqueadas. Se apagaron 1037 incendios ocasionados por el vandalismo. Las redadas policiales dejaron un número de 3776 personas detenidas (el arresto masivo más grande en la historia de la ciudad).

Las pérdidas por los daños ocasionados durante las 25 horas que duró el apagón totalizaron cerca de US$ 300 millones (casi US$ 1200 millones a valores actuales). El sistema eléctrico fue restablecido en su totalidad durante la noche del 14, aunque gran parte de la ciudad ya se encontraba iluminada para ese entonces.
El de 1977 no fue el último apagón en la historia de la Ciudad de Nueva York, pero sí el más notorio. Ese mismo año, el alcalde Abraham Beame, quien tenía intenciones de renovar su mandato, quedó tercero en las primarias demócratas. Pero las consecuencias más importantes se evidenciaron en un cambio rotundo en los métodos de las fuerzas de seguridad y en la llegada de un temor al desorden social, que siguió latente por muchos años más.
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