A 25 años del golpe, reapareció Tejero
Relativizaron el rol del rey en esa jornada
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MADRID.- España vivió ayer la más atípica evocación del fracaso, hace 25 años, del intento golpista denominado "23 F", con la reaparición de su cabeza visible, el coronel Antonio Tejero, opinando sobre política, y la votación de un texto parlamentario que relativiza el papel del rey Juan Carlos de Borbón en la derrota de la asonada.
La nota de la jornada, que en rigor estaba llamada a transcurrir con la mayor discreción, la protagonizó el ex cabecilla de la toma del Congreso, el coronel Tejero, quien, a los 73 años y residente en la placidez de la Costa del Sol, irrumpió con una carta en la que critica el curso político y vaticina la posible "muerte" de España si se aprueba el citado estatuto catalán.
"España ya no sería España, ¡la habrían matado!", dijo el coronel que el 23 de febrero de 1981 entró a balazos en el Congreso de los Diputados y frustró la votación de Leopoldo Calvo Sotelo como nuevo presidente de la transición. Tejero tuvo esos conceptos al publicar una nota en el diario Melilla Hoy.
El coronel de la Guardia Civil aseguró que hablaba porque "es un derecho" que le reconoce "la Constitución", así como el de "denunciar a todos aquellos que cometen actos contra ella".
La jornada le deparó un susto al ex líder del Partido Comunista (PC) y una de las figuras de la transición, Santiago Carrillo, repudiado al grito de "asesino" en la Universidad Complutense por un grupo de ultraderechistas que le reprocharon la "matanza de Paracuellos", en la que se masacró a más de un millar de soldados nacionales durante la Guerra Civil. Carrillo, de 90 años, dijo tras los insultos que si hubiera triunfado el golpe "estas personas estarían escupiendo sobre nuestra sepultura. Gracias a la democracia estamos aquí vivos, reunidos y teniendo que soportar, a veces, los gritos de estas personas".
Una vez más, el aniversario llegó con la publicación de nuevos libros que cabalgan sobre la idea de que aún "no se sabe todo" sobre ese día. Alfonso Guerra, ex vicepresidente con Felipe González, aseguró que las dudas no se disiparán "hasta que aparezcan las grabaciones interceptadas en los teléfonos del Congreso" durante aquella noche. "Cuando llegamos al gobierno un año después, en 1982, las cintas no estaban. No sabemos si están destruidas, si alguien las tiene guardadas o están en la caja fuerte de un banco", dijo Guerra.
"Lo más curioso es que a este libro lo han comprado muchos jóvenes, gente que no vivió el 23 F y que ni sabe de él", dijo, en tanto, José Oneto, autor del reciente "La historia no contada", en el que reprocha al rey Juan Carlos haber "alimentado un movimiento de malestar militar" que, a su juicio, es el que desencadena la frágil transición presidencial que casi aborta el golpe.
En tanto, una declaración aprobada de forma unánime por el Parlamento relativizó el papel del rey para impedir el golpe. Fueron diputados republicanos por Cataluña los que torcieron el reconocimiento al afirmar que "olía a viejo y caduco" ponderar "sobre todo" aquella célebre apelación del monarca para revertir el levantamiento. "Ese texto es muy deficitario", denunció el vocero de Ezquerda Republicana de Catalunya (ERC), Joan Tardá.
Tanto se trabaron las cosas que, finalmente, la declaración avaló la actuación de la Corona luego de mencionar "la actitud ejemplar de la ciudadanía, el comportamiento responsable de los partidos políticos, de los sindicatos y de los medios de comunicación" y en igualdad de condiciones que instituciones de gobierno nacional, autonómico y municipal.
El debate del texto no pudo soslayar la enorme tensión política que vive España tras los anuncios de negociación con ETA y una reforma del sistema de autonomías. "Es una vergüenza que también se bajen los pantalones con el papel del rey en el 23 F y sólo porque los reclaman los nacionalistas", disparó el líder del derechista Partido Popular (PP), Mariano Rajoy, al bloque del socialismo gobernante.

